La dinámica del mercado laboral es más lenta que la de la actividad económica

Además, la creación de empleo precarizado ha sido la que ha traccionado el crecimiento del trabajo, resaltando las preocupaciones que esto significa para la calidad de vida de los trabajadores

21 de julio, 2021

Mercado Libre busca crear 2.800 empleos en la Argentina durante 2021

Por Lucio Garay Méndez (*)

En 2020, la irrupción de la pandemia trajo consigo un segundo trimestre donde la actividad económica del país tuvo una caída interanual de 19%, con el consumo privado cayendo casi 24%. La contracara en el mercado laboral fue una baja de 9 puntos porcentuales (p.p.) en la tasa de empleo y en la tasa de actividad a 33,4% y 38,4%, respectivamente, y una suba de sólo 2,7 p.p. en la tasa de desempleo a 13,1%.

Vale recordar que la tasa de actividad es la suma de los ocupados más los desocupados (población activa) sobre la población total, y la tasa de empleo es el cociente entre los ocupados y la población activa; mientras la tasa de desempleo es el cociente entre desocupados y población activa.

Cuando se observa la variación de los indicadores laborales en puntos porcentuales, llama la atención la escasa suba de la tasa de desempleo. Si la comparación la traducimos a cantidad de personas, los puestos de trabajo que se destruyeron fueron 4,3 millones.

De este universo, sólo 400.000 personas fueron nuevos desocupados en la economía, mientras que el resto pasaron a ser registrados como inactivos. Una vez impactada la actividad económica sobre el mercado laboral, dejando afuera dicha cantidad de personas, la mayoría de los excluidos se vieron imposibilitados de salir a buscar un empleo, por lo que la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) los clasificó como inactivos.

En la caracterización de la caída en el empleo, comparando el segundo trimestre de 2019 y 2020, la tasa se reduce en 12,4 puntos porcentuales para el caso de los varones a 50,6% y 8,7 puntos porcentuales para el caso de las mujeres a 35,6%. Si bien la baja se profundiza en el caso de los varones, el punto de partida para las mujeres se encuentra muy por debajo que el de los varones. Según la Organización Internacional de Trabajo (OIT), esto último se explica porque gran parte de los puestos de trabajo que se perdieron fueron en los sectores de servicios con alto porcentaje de empleo femenino (cómo, por ejemplo, servicio doméstico).

En el análisis sectorial, las ramas que más perdieron puestos de trabajos fueron: comercio (906.000), construcción (700.000), servicio doméstico (553.000) y otros servicios comunitarios, sociales y personales (484.000). Vale aclarar que, según el Indec, dos de los sectores a los que se hizo referencia se encuentran dentro de las ramas con mayor porcentaje de trabajadores informales: servicio doméstico con 65,4% de trabajadores no registrados y construcción con 62,2%.

Asimismo, el impacto no fue igual para todas las categorías ocupacionales. De los casi 2,5 millones de asalariados que perdieron su trabajo el año pasado, el 93% de ellos no tenían descuento de aportes jubilatorios. Por el lado de los 1,8 millones de no asalariados, los que perdieron su ocupación, eran mayoritariamente cuentapropistas, 1,4 millones. Por el contrario, aquellos trabajadores que perdieron su empleo estando formalmente registrado en el sistema de seguridad social solo sumaron 179.000 personas.

Otro punto de vista se obtiene mirando los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que se enfocan en el empleo registrado, entendido como aquel que realiza aportes jubilatorios. De aquí se logra ver como entre enero y mayo de 2020, los monotributistas registraron la mayor caída (5%), seguido de los asalariados de casas particulares (3,0%) y los asalariados privados (2,9%). En el mismo periodo, la mayor estabilidad laboral se vio en el sector público, donde los asalariados cayeron solamente 0,1%.

Al día de la fecha contamos con datos disponibles para gran parte de la recuperación del empleo, que vale aclarar que ya se encontraba afectado por dos años de recesión y diez años previos de estancamiento en el empleo. De este modo podemos decir que el nivel de inactivos prácticamente volvió a los niveles del primer trimestre de 2019, mientras que la tasa de desocupación también (10,2% en el primer trimestre de 2021 versus 10,1% en el mismo período de 2019).

Son 440.000 personas ocupadas las que separan el nivel actual del aquel registrado en el último trimestre de 2019, el período más reciente sin afectación por la crisis sanitaria. La recuperación en el empleo fue principalmente traccionada por los asalariados informales y los cuentapropistas, que fueron desde mayo del año pasado las categorías ocupacionales con mayor ritmo de crecimiento, superando los niveles previos al inicio de la pandemia. En contraste, según los datos del SIPA, los asalariados formales han tenido un ritmo de crecimiento mucho menor, y al mes de abril todavía distan 0,8% de recuperar los niveles prepandemia.  

En un contexto de recuperación de la economía es importante remarcar que la dinámica del mercado laboral viene siendo más lenta que la que vemos en la actividad económica. Esto sucede aún con el desplome en el salario real (tanto en pesos, pero sobre todo en dólares) evidenciado desde 2018, que redujo significativamente el costo laboral para los empleadores.

Al mismo tiempo, la creación de empleo precarizado ha sido la que ha traccionado el crecimiento del trabajo, resaltando las preocupaciones que esto significa para la calidad de vida de los trabajadores, para la recaudación tributaria y no menos importante, para la sustentabilidad del sistema de seguridad social. Concentrar el esfuerzo en políticas salariales o de ingreso, o prohibiciones de despidos que solo hacen más rígido al mercado laboral, dejando de lado reformas que atiendan la disparidad de la recuperación en el mundo del empleo, solo repara el problema de manera transitoria y lo suma a la larga lista de cuestiones estructurales pendientes de resolver. 

(*) Analista de Eco Go