El “push electoral” impulsará la economía y los salarios en el segundo semestre

Cada vez más cerca de las elecciones, los analistas esperan una mejora en la economía durante el segundo semestre.

6 de julio, 2021

El “push electoral” impulsará la economía y los salarios en el segundo semestre

El segundo semestre ya es una realidad, faltan casi dos meses para las PASO (12 de septiembre) y poco más de cuatro para las generales (14 de noviembre). En ese marco, el Gobierno activa una serie de movimientos para llegar lo mejor parado posible a las elecciones. Más que los equilibrios macro, el foco está puesta en la microeconomía del bolsillo.

Para Equilibra, la segunda parte del año mostraría varios indicadores positivos. La economía, impulsada por ese clásico “push electoral”, se recuperaría en torno al 7% del PIB en todo 2021 y el poder adquisitivo le ganaría dos puntos porcentuales (p.p.) a los precios en el segundo semestre. Los desafíos, que no son pocos, quedarán para después de las elecciones.

Con los comicios tan cerca, los índices de Confianza del Consumidor y Confianza en el Gobierno elaborados por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) bajaron al 34%, ubicándose ambos en los menores niveles del Gobierno de Alberto Fernández. Ambos indicadores están bajos en comparación a otros períodos preelectorales, “lo cual es una clara señal de alerta para la coalición gobernante”. 

Esto ratifica la necesidad del oficialismo de un cambio de 180 grados en el sesgo de la política económica para el segundo semestre: tras una primera mitad del año en que el Tesoro casi logró equilibrio primario y el BCRA acumuló más de US$ 4.000 millones de reservas netas, el Ejecutivo va a poner toda la carne al asador en términos económicos para potenciar sus chances en las elecciones legislativas que hoy lucen modestas”, aseguró Equilibra.

Push electoral

Según la consultora, en los años impares los oficialismos utilizan algunas herramientas para generar una sensación de cierta estabilidad y mejora. El “push electoral” o el veranito. “Utilizar el dólar oficial y las tarifas de servicios públicos como ancla para morigerar la inflación permitiendo una recuperación del salario real; implementar una política fiscal expansiva para apuntalar los ingresos de los sectores desprotegidos y mantener la tasa de interés baja o subsidiada para fomentar el consumo”, resumió Equilibra en su informe son los clásicos de siempre.

Esa dinámica puede explicar la demora para firmar un acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que sería más difícil llevar adelante una política económica de ese estilo bajo la tutela de Washington. “Un acuerdo con el FMI seguramente hubiera exigido una acumulación mínima de reservas netas, lo que limita las posibilidades del Banco Central de intervenir en el mercado cambiario, y un avance en el proceso de consolidación fiscal, reduciendo el margen para llevar adelante una política fiscal expansiva en el segundo semestre”, explicó el trabajo. 

Las primeras señales que ratificaron ese rumbo comenzaron con la actualización de un dígito en las tarifas de gas y luz en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), luego de que permanecieran congeladas los últimos dos años. En tanto, desde la Secretaría de Energía ya confirmaron que ese sería el único aumento del año.

A eso se le sumaron los controles de precios en el mercado interno y, entrando en polémica con el campo, la suspensión por 30 días de exportación de carne vacuna para luego abrirla al 50%. A esto se le fueron sumando diversos anuncios de aumento del gasto público concentrados en los sectores más desprotegidos, reducción de impuestos para los trabajadores y créditos a tasas subsidiadas para apuntalar el gasto de los hogares.  

Precios y salarios

Una señal de la estrategia política del Gobierno es la firme decisión de reabrir las paritarias para los gremios que firmaron con la referencia del 29% planteado por Economía en el Presupuesto de 2021, y avalar un nuevo piso de 40% o 45%. “Tras un primer semestre de relativa paridad entre precios y salarios, prevemos una mejora del poder adquisitivo de los trabajadores en torno a dos p.p. para la segunda mitad del año”, estimó Equilibra. 

Esa recuperación del ingreso no sería posible en un contexto de precios en alza o, cuanto menos, sería más complicado. El trabajo de la consultora consignó que este segundo semestre la inflación perforará el piso del 3% promedio mensual, “gracias al uso intensivo del ancla cambiaria y tarifaria”. 

La inflación de mayo se ubicó en 3,3%, 1,5 punto debajo de pico de 4,8% de marzo. La inflación está arriba de 3% mensual desde octubre de 2020 (hace 8 meses). El número de junio estará entre 3% y 3,5%. 

“Cabe destacar igualmente, que a fin de año sólo el atraso de las tarifas de servicios públicos será significativo, lo que tiene implicancias para el día después de las elecciones. Habrá que recomponer el precio relativo de las tarifas y acelerar la depreciación del tipo de cambio para evitar que se retrase”, advirtió el informe. 

Política fiscal y monetaria

Si el Gobierno planea llevar adelante estas políticas de expansión, es de esperar un aumento en el déficit fiscal durante la segunda mitad del 2021. “Tras un primer semestre en que las cuentas públicas mostraron un rojo inferior al 1% del PIB, proyectamos que el año cierre en 3,7% del PIB”, anticipó Equilibra. De todas formas, este cálculo excluye el ingreso excepcional por los Derechos Especiales de Giro (DEG) que inyectará a nivel global el FMI y que para Argentina representarán poco más de US$ 4.300 millones.

En cuanto a la política monetaria, la tasa de interés se mantendrá relativamente estable por lo que, a diferencia de la primera mitad del año, podría quedar por encima de la inflación gracias a la desaceleración producto del ancla cambiaria y tarifaria. “Esta no disuadirá la dolarización de activos y/o compra de bienes y servicios importados, pues los agentes económicos saben que la inflación y el dólar tienden a estar contenidos hasta las elecciones”, señaló el informe. No es casual que uno de los temas de estos días sea, precisamente, el dólar poselectoral.

Además de buscar refugio en los verdes, parte de la inyección de pesos impulsará el consumo hacia bienes durables y o servicios, sobre todo si la continúan las reaperturas de actividades. “De esta forma, tanto el consumo como la dolarización se harán más pronunciados antes de las elecciones y se desacelerarán después”, aseguró la consultora. 

Después de las urnas

Cuando finalice el proceso electoral, el Gobierno deberá tomar una decisión respecto a ratificar el rumbo o establecer algunos cambios de cara a la segunda mitad de su mandato. Si Argentina logra cerrar un acuerdo con el FMI seguramente las principales condiciones planteadas por el organismo de crédito serían alcanzar el equilibrio primario fiscal en un par de años y acumular reservas para mejorar la capacidad de repago de la deuda en moneda dura. 

Si la pandemia cede y el contexto internacional acompaña, el Gobierno podría aspirar a recuperar a fin de mandato el PIB per cápita de 2019”, proyectó Equilibra. En el caso de no llegar a un acuerdo con el FMI, la situación sería más complicada. “Cómo sería el sendero si Argentina no logra acercar posiciones con el FMI continúa siendo una pregunta abierta”, agregaron. 

Un factor importantísimo que determinará el futuro de la economía es la situación sanitaria. Algunos especialistas indican que con la llegada de la primavera, si se mantiene el ritmo de vacunación, habría una mejoría considerable. Las aperturas permitirían el desarrollo de varias actividades ligadas a la movilidad y el entretenimiento, que vienen bastante más rezagadas en la recuperación. La industria y la construcción continuarán siendo las puntas de lanza de la recuperación. 

Con este escenario, Equilibra prevé una recuperación del PBI en torno al 7% impulsada por el “push electoral” y una situación sanitaria que tiende a mejorar, “aunque la variante Delta podría alterar el escenario”. Por tanto, la inflación tenderá a moderarse por el ancla cambiaria y tarifaria. Sin embargo, cerrará el 2021 en torno a 47,5%. “Pese a la creciente tensión por el menor ingreso de agro-divisas y la mayor dolarización de activos por el día después de los comicios, el mercado cambiario oficial y paralelo se mantendrá controlado”, concluyeron. Aunque, como se vio en la jornada de ayer, ese control no implica que haya volatilidad.