El BCRA compró US$ 6.500 M en el 1° semestre: ahora viene el invierno cambiario

En el primer semestre del año el BCRA acumuló compras por cerca de US$6.500 millones y las reservas sumaron US$ 42.438 millones.

1 de julio, 2021

El BCRA compró US$ 6.500 M en el 1° semestre: ahora viene el invierno cambiario

El BCRA cerró el primer semestre del año con un acumulado de compras en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) por casi US$ 6.500 millones, la marca más alta desde 2012 y una de las cuatro más importantes de los últimos 20 años. Las reservas, en tanto, avanzan US$ 3.029 millones en 2021 y terminaron el primer semestre en US$ 42.438 millones.

En la última jornada del mes la autoridad monetaria sumó unos US$ 100 millones a sus reservas y, si bien desaceleró el ritmo de compras que llevaba hasta mayo, terminó el mes de junio con un acumulado de unos US$ 750 millones, según fuentes de mercado.

Las otras ocasiones en las que el BCRA había superado los US$ 6.000 millones en compras en la primera mitad del año fueron 2006 (US$ 6.461 millones), 2012 (US$ 7.362 millones) y 2007 (US$ 9.115 millones).

En el primer semestre del año el BCRA acumuló compras por cerca de US$6.500 millones. Este resultado es el cuarto mejor desde que funciona el MULC, a solo U$S 8 millones del podio“, detalló el analista de mercado y operador de PR Corredores de Cambio, Gustavo Quintana.

El fenómeno responde a un mayor ritmo de liquidación de dólares de exportaciones del complejo agroindustrial ante la recuperación histórica de precios de la soja, el maíz y el trigo, entre otros cultivos, y una mayor regulación de la salida de dólares del país, restringidas a operaciones de importación de insumos para la producción y el pago de deudas comerciales o financieras de empresas. Con un cepo al atesoramiento minorista y, además, un “déficit Ezeiza” muy limitado por motivos obvios.

Otro puntal que también aportó a sostener el aumento de reservas disponibles fue la reestructuración en los últimos meses de las deudas con privados tanto a nivel nacional como provincial y en grandes empresas.

Así, el BCRA acumuló poder de fuego para sostener la pauta cambiaria en los próximos meses que, históricamente, suelen ser períodos de dolarización de carteras en el sector privado ante la cercanía con las elecciones y el fin de la cosecha gruesa de cultivos, que mengua la oferta de divisas en el mercado local. 

Según el economista Gabriel Rubinstein, “cada vez menos dólares de las exportaciones quedan en manos del BCRA y, en la previa del segundo semestre, ya se muestran las dificultades que vienen para las reservas”.

En ese sentido, el tipo de cambio mayorista avanzó un 1,04% en junio -la suba mensual más baja desde enero de 2020- y acumula un ajuste del 13,75% en el primer semestre del año (la inflación fue 21,5% hasta mayo), confirmando la estrategia oficial de suavizar la corrección de los precios del dólar.

La expectativa del Gobierno para el 2021 es fijar una pauta devaluatoria del orden el 25% anual y llegar a fin de año con un tipo de cambio promedio de $102,40, y usar al tipo de cambio como ancla para desacelerar la inercia inflacionaria. Si bien se perderá competitividad-precio, en el BCRA sostienen que, dada las fuertes devaluaciones de 2018 y 2018, el tipo de cambio real no está desalineado. Según el último REM del BCRA, los analistas esperan un dólar oficial de $110,23 para Navidad. 

La Cuenta Corriente (CC) del Balance de Pagos (BdP), sin embargo, no está muy holgada. Si bien pasó de un déficit récord de US$ 35.000 millones en 2018, crisis y Covid mediante, hoy ronda un superávit de US$ 5.000 millones. 

“Algo llamativo considerando que, tanto en términos de intercambio, y tomando en cuenta la actual situación de depresión de la absorción interna, el saldo debería asemejarse más al de 2009 (cerca de US$10 mil millones). La explicación está por el lado del balance de servicios. Si bien el déficit se redujo a un tercio, explicado en buena parte por el achicamiento de la cuenta ‘viajes’ (el encarecimiento cambiario y el Covid dinamitó el turismo emisivo), se acentuó el declive del balance de los servicios empresariales, que históricamente fue el único rubro que era superavitario de manera sucesiva. El panorama es por demás preocupante si consideramos que más temprano que tarde la normalización de los viajes al exterior revertirá la tendencia de la cuenta de turismo y, de no mediar incentivos a que los servicios que tienen demanda externa, que dicho sea de paso empezaron a relocalizarse a países que otorgan un marco de negocios más amigable, la Cuenta Corriente tendrá presiones a ser deficitaria de vuelta, con todo lo que implica para el equilibrio macroeconómico. En definitiva, tanto para la Inversión como para la Cuenta corriente, otorgar mejores incentivos para mantener las dinámicas que hasta ahora fuimos observando resulta fundamental”, advirtió Econviews.

Los dollar linked

Los bonos dollar linked sufrieron la calma cambiaria y son los activos en pesos con menor retorno en lo que va del año: con alzas cercanas a 3%, quedaron muy rezagados con los CER (+28%) y los de tasa fija (+22%). 

“Sin embargo, creemos que no hay que subestimar los riesgos del frente cambiario en adelante”, señaló Tomás Ruiz Palacios, Estratega de Cohen. ¿Por qué? Tras haber obtenido un puente de tiempo con el Club de París hasta marzo de 2022 para el pago de la deuda de US$ 2.400 millones, dice Palacios, parece evidente la intención del Gobierno de acordar con el FMI luego de las elecciones, siendo marzo de 2022 la nueva fecha límite, momento en la que vence una amortización de capital por US$ 5.500 millones. 

Aún así, eso implica pagos al organismo por US$ 4.500 millones en lo que resta de este año, a lo que hay que sumarle el pago de cupones de los bonos (US$ 900 millones). 

A su vez, como se señalara, el ritmo de compras del BCRA muestra señales de fatiga. “Para el segundo semestre, ya con la temporada alta de liquidaciones finalizada y una mayor demanda por importaciones y pagos de deuda en alza, vemos que el BCRA deberá incurrir en ventas en el MULC, a lo que también se le sumarán intervenciones en la plaza de bonos para contener el CCL”, señala. 

A favor, el BCRA tendrá la inyección de casi US$ 4.500 millones en DEG del FMI, que se pueden usar paga repagar la deuda con el propio organismo. Si bien es poco probable (más allá del pedido reiterado de Argentina), algún país amigo podría ceder su DEG a Argentina y maquillar las reservas durante unos meses.

El BCRA tendrá margen para mover el tipo de cambio oficial muy por debajo de la inflación en el segundo semestre, pero a un costo muy alto: resignar buena parte de las reservas adquiridas.

Además, dice Palacios, “es indudable que un programa con el FMI deberá basarse en acumular reservas y en reducir la brecha cambiaria (hoy en más del 70%), por lo que será difícil que el organismo avale no devaluar en una situación tan delicada”. 

En caso de que no haber acuerdo, “las expectativas tendrán un gran deterioro, generando una fuerte presión sobre las reservas internacionales, lo que hará más evidente un ajuste cambiario”. 

Desde Cohen sugieren anticiparse “y ya empezar a acumular en cartera bonos dollar linked con vencimiento poselectoral (y dejando un margen para ampliar exposición en caso de una mejor oportunidad)”.