Consecuencias del “Rodrigazo”

8 de julio, 2021

Consecuencias del “Rodrigazo”

Por Carlos Leyba

La consecuencia del “Rodrigazo” fue una fenomenal mutación sistémica que, por sus daños, ha dejado dos lecciones sobre el arte de gobernar.

El 4/6/1975, Celestino Rodrigo, Ricardo M. Zinn y Pedro Pou de la secta “Caballeros del Fuego” conducida por José López Rega, en medio de una crisis de desequilibrios coyunturales sucesivos, asumieron la conducción económica con el propósito de poner en marcha una transformación estructural destinada a instalar una economía y una sociedad, autorreguladas por el mercado. Es decir, el fin de las políticas activas y de la estrategia de desarrollo.

Lo hicieron en un Gobierno debilitado por la muerte de Juan Perón y que se desempeñaba en el marco de la violencia guerrillera que había desafiado al líder del peronismo con el asesinato de José Rucci.

López, después de la última aparición en la Casa Rosada de Perón (12/6/73), dio un “Golpe de Palacio” bloqueando la gestión del ministro José Gelbard y generándole la imposibilidad de tomar decisiones y dilatando su renuncia.

El segundo paso fue (10/1974) designar a Alfredo Gómez Morales en reemplazo de Gelbard.

Sus nueve meses de inacción deterioraron las variables económicas heredadas: posición de reservas, tipo de cambio, tasa de inflación, posición fiscal, salarios, etcétera.

Bajo las presiones del shock petrolero, esa inacción fue una eternidad. Gómez Morales se propuso (y lo logró) desandar el camino de la concertación y de la idea motora de las exportaciones industriales: sostenía que no teníamos condiciones, y que no debíamos procurarlas, para exportar industria.

Precedieron al “Rodrigazo” nueve meses de desequilibrios, creciente debilidad de un Gobierno cercado por la realidad económica, la virulencia guerrillera y el creciente malestar de sectores que alentaban el retorno “del orden de las fuerzas armadas”.

Zinn, “ejecutor del “Rodrigazo”, acababa de presidir el Banco Unido de Inversión (Sasetru) y acordó su programa con J. A. Martínez de Hoz, líder del Consejo Empresario Argentino.

No es posible comprender el significado del “Rodrigazo” sin tener en cuenta que Zinn, después de aquella breve gestión contundente, participó en los elencos de la Dictadura Genocida –autor de la frase “los argentinos somos derechos y humanos”– que derrocó al desconcertante Gobierno de María Estela Martínez, y también integró el de Carlos Menem junto a María Julia Alsogaray.

Pou presidió el Banco Central con Menem y tuvo peso hasta en el Gobierno de la Alianza. Fue uno de los fundadores del CEMA que proveyó de funcionarios de los gobiernos que completaron la faena iniciada hace 46 años por Zinn,

Según Zinn, López Rega, “el brujo”, inspiraría “el cambio de Argentina”. No se equivocó: los “Caballeros del Fuego” colocaron una bomba tal que hizo estallar el sistema que, con sus más y sus menos, había sostenido 75 años de crecimiento y progreso social.

Aprovechando la debilidad de los escombros y bajo una Dictadura feroz, los “caballeros” y los que, sin pertenecer a la secta, sostuvieron sus mismas ideas, hicieron el trabajo que nos instaló en la decadencia.

El “Rodrigazo” cambió la dirección de la economía. Pero fueron más decisivas sus ideas, continuadas con la violencia de la Dictadura, que el ajuste brutal de tipo de cambio, tarifas y salarios, realizado para modificar los precios relativos.

El “trabajo sucio” fue el punto de quiebre de una trayectoria de progreso que, desde 1975, trocó en una decadencia que parecería imparable.

En 1930 salimos de la crisis mundial con la industrialización sustitutiva de importaciones; el fin de la SGM nos incorporó a las políticas del Estado de Bienestar y al desarrollo del mercado interno; a fines de los ’50, un salto cualitativo consolidó esas transformaciones y desde 1964 experimentamos un extraordinario incremento de la productividad que fue, diez años después, la base material para un consenso redistributivo y de promoción de las exportaciones industriales.

Desde 1900 hasta 1975 nuestro PIB per capita fue siempre el 75% del de Australia (Federico Sturzenegger). Entre 1944 y 1974, el PIB per capita creció al mismo ritmo que EE.UU. Desde 1975 vivimos en divergencia continua.

En 2020, el PIB per capita fue igual al de 1974 (Martín Rapetti). El número de personas pobres desde 1974 a la fecha creció al 7% anual acumulativo.

Durante estos 46 años nos endeudamos enloquecidamente en dólares y estamos en alerta de default.

Más allá del impacto brutal del “Rodrigazo”, su procura excluyente de la autorregulación de los mercados disparó nuestro proceso de decadencia moral, económica y social.

Su primera lección es que, en una crisis, aguas agitadas, un Gobierno débil -por la íntima inestabilidad de quien tenía la “firma”– y un grupo de fanáticos empoderados, con ideas simplificadoras en extremo, hacen altamente probable una catástrofe.

La segunda, es que –en una crisis- sólo el consenso fortalece a los gobiernos y que la complejidad de toda crisis exige, para superarla, una visión arquitectónica.

Aprender lecciones requiere humildad.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.