América Latina sufrió la mayor caída global de empleo femenino

A nivel mundial, la pandemia acentuó las desigualdades entre mujeres y hombres en el mundo del trabajo. Esto se ve especialmente en América Latina, que fue la región que más sufrió.

20 de julio, 2021

América Latina sufrió la mayor caída global de empleo femenino

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las desigualdades entre mujeres y hombres en el mundo del trabajo, que fueron agudizadas por la pandemia de Covid-19, persistirán.

Según un nuevo análisis, en comparación con 2019, en 2021 habrá 13 millones menos de mujeres empleadas mientras que el empleo de los hombres habrá recuperado los niveles de 2019. Aunque el crecimiento del empleo femenino previsto para 2021 supera al de los hombres, eso no alcanzará para devolver a las mujeres a los niveles de empleo anteriores a la pandemia.

A nivel mundial, en 2021 solo 43,2% de las mujeres en edad de trabajar estarán empleadas, frente a 68,6% de los hombres en edad de trabajar.

Según la OIT, las mujeres han sufrido una pérdida de empleo e ingresos desproporcionada, debido a su excesiva presencia en los sectores más afectados, como los servicios de alojamiento y servicio gastronómico.

A nivel mundial, entre 2019 y 2020, el empleo de las mujeres se redujo 4,2%, el equivalente a una caída de 54 millones de puestos de trabajo, mientras que el empleo de los hombres se redujo en 3%, o 60 millones de puestos de trabajo.

Por eso, algunos observadores bautizaron a la crisis económica pandémica como una “shecession”, por la combinación de las palabras “she” (ella) y “recession” (recesión). 

No todas las regiones se han visto afectadas de la misma manera. La región de las Américas experimentó la mayor pérdida de empleo femenino a consecuencia de la pandemia (-9,4%). La OIT estima que, a nivel regional, el ratio entre empleo y población será de solo el 46,8% en el caso de las mujeres en 2021, mientras que en el de los hombres alcanzará el 66,2%. “Estas cifras dibujan unas perspectivas sombrías para las mujeres de la región, y ponen de manifiesto que el crecimiento del empleo no es lo bastante intenso para recuperar los niveles previos a la pandemia”, señaló el organismo con sede en Ginebra.

El segundo mayor escenso en el número de mujeres empleadas se observó en los Estados árabes. Entre 2019 y 2020, el empleo femenino se contrajo 4,1% y el de los hombres, 1,8%.

En Asia y el Pacífico, la crisis de la pandemia provocó una disminución del empleo femenino del 3,8%, frente a una disminución de 2,9% en el caso del empleo de los hombres. 

En Europa y Asia Central, la crisis de la Covid-19 ha reducido el empleo de las mujeres considerablemente más que el de los hombres, provocando una disminución de 2,5% y de 1,9%, respectivamente.

En Africa, el empleo de los hombres experimentó el menor descenso de todas las regiones geográficas, con solo 0,1% de caída entre 2019 y 2020, mientras que el empleo femenino disminuyó 1,9%.

Durante la pandemia, el desempeño laboral de las mujeres en materia fue considerablemente mejor en los países que adoptaron medidas para evitar que perdieran el empleo y pudieran reincorporarse al trabajo lo antes posible.

“En Colombia y Chile, por ejemplo, se aplicaron subsidios salariales a las nuevas contrataciones, con tasas de subsidio superiores para la contratación de mujeres. Colombia y Senegal, entre otros, crearon o reforzaron la asistencia a las mujeres empresarias. En muchos casos, como en México o en Kenya, se establecieron cupos a fin de que las mujeres se beneficiaran de los programas de empleo público”, mencionó la OIT.

El informe subraya que “construir un futuro más justo” significa situar la igualdad de género como esencia del esfuerzo de recuperación y poner en marcha estrategias que tengan en cuenta el género. 

  • Fomentar políticas de empleo con perspectiva de género para una recuperación inclusiva y rica en creación de empleo. Las políticas de empleo deben contrarrestar los efectos específicos de género de la crisis de Covid-19 y crear las condiciones que sostengan la creación de empleo decente para las mujeres. 
  • Invertir en la economía del cuidado porque los sectores de la salud, la asistencia social y la educación son importantes generadores de empleo, especialmente para las mujeres, y también porque las políticas de permisos para el cuidado y las fórmulas de trabajo flexible pueden fomentar una división más uniforme del trabajo en el hogar entre mujeres y hombres.
  • Trabajar por el acceso universal a una protección social integral, adecuada y sostenible para todos, con el fin de reducir la brecha de género actual en la cobertura de la protección social.
  • Promover la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor.
  • Erradicar la violencia y el acoso del mundo del trabajo. La violencia doméstica y la violencia y el acoso por razón de género relacionados con el trabajo han empeorado con la pandemia, y han socavado aún más la capacidad de las mujeres para participar en el empleo remunerado.
  • Promover una mayor participación de las mujeres en los órganos de decisión, el diálogo social y las instituciones de los interlocutores sociales.

Los salarios

En todo el mundo, las mujeres siguen ganando 20% menos que los hombres y las mujeres ven sus salarios más penalizados cuando pertenecen a minorías étnicas, son migrantes o son personas con discapacidad. “La pandemia ha golpeado a quienes están en el fondo de la escala salarial más que a quienes están en lo alto, y en particular a las mujeres que están desproporcionadamente representadas en los trabajos de baja remuneración”, señaló la OIT.

En Argentina

Según un informe del Instituto de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd-Idaes), de la Universidad Nacional de San Martín, durante los primeros meses del 2021 hubo 390.000 varones ocupados más que en el mismo período del año pasado. Sin embargo, en el caso de las mujeres hubo 360.000 ocupadas menos en ese lapso, lo que evidencia las dificultades que atraviesan a la hora de volver al mercado laboral.