Su atención por favor: 50 años de la economía que lo cambió todo

8 de julio, 2021

Daniel Kahneman y Amos Tversky

Por Sebastián Campanario

Para los amantes de la música, y en particular del rock, 1971 fue un año mágico. Ese fue el momento elegido en la serie “1971”, un documental de Apple TV, para describir como la música moldeó una época, gracias a monstruos de la talla de Mick Jagger, David Bowie, Chrissie Hynde (la cantante de The Pretenders), Marvin Gaye o John Lennon, entre otros. Fueron, según se cuenta en la serie, íconos culturales más que músicos.

En un ámbito con menos neón y luces psicodélicas, el de la academia económica, 1971 también fue un año bisagra, o de nacimiento de corrientes que luego estallaron y fueron enormemente influentes en la economía del último medio siglo. 

Los psicólogos israelíes Daniel Kahneman y Amos Tversky daban sus primeros pasos en su teoría del comportamiento. El también Nobel Herbert Simon ponía el foco en un aspecto novedoso para la ciencia de Adam Smith y Keynes: el de la “economía de la atención”. Con una visión preclara, Simon pronosticó décadas antes del boom de Internet que en este mercado la escasez no está dada por la información, sino por la atención de los humanos, que es finita.

27 años antes de que se fundara Google, Simon escribió lo siguiente: “…En un mundo rico en información, esa abundancia de información tiene su contracara: una escasez de aquello que la información consume: la atención de los receptores. Por lo tanto, la riqueza de información produce una pobreza de atención y la necesidad de ‘asignar’ esa atención escasa en forma eficiente a la sobreabundancia de fuentes de información que podrían consumirla”.

Una digresión: Argentina entra en un breve paneo en esta historia. A principios de los ‘70, Simon fue invitado al país a dar una conferencia.

Lo hizo a cambio de una condición: conocer personalmente a Jorge Luis Borges. Ambos tuvieron una fabulosa conversación sobre inteligencia artificial y otros temas muy adelantados para esa época, de poco más de una hora, en la Biblioteca Nacional, que el escritor argentino dirigía por aquel entonces. La historia está contada en el libro “Borges, Big data y Yo”, de Walter Sosa Escudero, editado por Siglo XXI.

Desde ese entonces, la economía de la atención no hizo más que crecer, con modelos de negocios novedosos que, como dice el emprendedor Max Cavazzani, el creador de Preguntados, suelen ser la “punta de lanza” de procesos de innovación en otros sectores. 

La parte más conocida de esta historia tiene que ver con el avance tecnológico (PC, Internet, celulares, etcétera), pero otro explicador no menor pasa por la enorme transformación en modelos de negocios. Hoy la industria de videogames mueve más dinero que el cine y la música juntos no porque haya más gamers que amantes del cine o de la música, sino porque es un sector mucho más poroso a adoptar novedades de frontera, desde el “metaverso” (un mundo virtual paralelo al estilo de la película Ready Player One) hasta los “NFTs”, los “Tokens no fungibles” que dieron vuelta patas arriba en el primer trimestre del año a la economía de la atención (y de la pasión) en el primer trimestre de 2021. 

Y si la desigualdad se calcula con el coeficiente de Gini, hoy hay economistas estimando la distribución en los mercados de la atención mediante un “Coeficiente de Kardashian” (por las hiperconocidas hermanas). Spoiler alert: hay mucha más desigualdad en estos mercados que en los de riqueza de la vida real.

Y si alguien piensa que se trata de un campo teórico de “serpentinas y espejos de colores”, vale la pena que lea “La era del capitalismo de vigilancia”, de la profesora de Harvard, Shoshana Zuboff, donde se sostiene que la historia de las últimas dos décadas (con el ascenso de Donald Trump, la posverdad y su dinámica de negocios incluidos) tiene que ver con la base de nuevos modelos de economía de la atención.