Tras la suba del dólar, viene una licitación difícil

Con caída en los granos y sin que el BCRA pueda comprar más reservas, la temperatura del mercado subió. El blue saltó 25% en once semanas y el MEP alcanzó otro. Los bonos y las acciones sufrieron una caída de 5% en una semana. Guzmán con una colocación de deuda complicada.

28 de junio, 2021

Quedábamos afuera, pero Guzmán atajó un penal y pasamos de ronda

Por Luis Varela

Con el Tesoro debiendo enfrentar un billón de pesos en deudas cortas en los próximos 65 días y con el Banco Central acumulando una deuda de más de 3,6 billones de pesos, el ministro de Economía Martín Guzmán sale hoy a realizar su colocación de deuda número 44 en 18 meses y 19 días de Gobierno, con un Alberto Fernández que en campaña juró que no iba a “endeudar a los argentinos, como hizo Macri”.

La colocación de deuda de Guzmán de hoy no será sencilla: necesita captar una cantidad de pesos mucho más grande. Para eso, ofrecerá seis Letras del Tesoro, en las que se le propondrá a un mercado encorsetado dos alternativas: Letes con tasas más altas con vencimiento a fines de octubre (antes de la elección de noviembre) o Letes ajustables por inflación con vencimiento a fin de año o dentro de doce meses (es decir, después de las urnas).

A once semanas de las PASO, a lo largo del gélido fin de semana que acaba de terminar se pudo ver largas colas en los cajeros automáticos de los bancos.

Estas colas de gente intentando sacar dinero no son casuales. La alta inflación hace que se necesite cada vez más dinero para comprar menos cosas. Y encima, hay un movimiento que llevó al BCRA a suspender por ahora el lanzamiento de billetes con mayor denominación: en muchos lugares no se aceptan tarjetas, venden sólo en efectivo, y muchos comercios abrieron un ala de manteros, vendiendo en la vereda sin boleta, para evadir impuestos cada vez más imposibles.

Lentamente, todo este vivir al día en el que ha caído de manera obligada Guzmán, va aumentando el resquemor en la población. Los métodos elegidos para frenar la estampida de los precios siguen siendo control a las empresas y anclar el tipo de cambio. En los últimos siete meses el precio del dólar mayorista subió 17,5% de $81,31 a $95,60 pesos, mientras que en igual lapso la inflación fue del 30,5%, por lo que desde noviembre Argentina tiene una inflación del 11% en dólares.

Más colocaciones

Esta dura prueba que enfrenta hoy Guzmán con la deuda en pesos llega pocos días después de haber acordado con el Club de París hacer un pago parcial por un vencimiento por deuda en dólares por US$ 2.430 millones. El ministro prometió pagar US$ 430 millones a fin de julio y postergar a febrero los US$ 2.000 millones restantes, pagando una tasa de interés del 9% anual, en un mundo en el que la tasa es casi 0%.

El puente hasta febrero conseguido por Guzmán es para no caer en default antes de las PASO y que con eso la economía se complique todavía más. Pero el acuerdo, que en condiciones normales debió haber mejorado los valores del mercado, no hizo mover ni las pestañas a los inversores. Es más, como el cepo cambiario, con 18 tipos de cambio diferentes, imposibilita saber cuál es el precio real de las cosas, las calificadoras de riesgo internacionales nos sacan de la cancha, porque los indicadores que ofrecemos no son confiables.

Por supuesto, este ocultamiento de los datos reales no es exclusivo de la Argentina. Sólo por citar un ejemplo (podría haber miles) China informa que desde marzo del año pasado no tuvo ni un solo muerto más por Covid-19: Xi Jinping se plantó en 4.636 fallecidos, cuando se dio cuenta que informar lo real podía generar una estampida que acabara con su Gobierno, cerró toda la información real.

Y con el cepo cambiario armado por Alberto puede decirse una cosa parecida. Si una persona tiene un sueldo de por ejemplo $100.000 mensuales, medido en dólares mayoristas gana US$ 1.046, pero medido en dólares blue su ingreso es de US$ 574. Y medido en euros, al valor mayorista cobra 926 euros y al valor blue apenas 509 euros.

Esa distorsión, que imposibilita comparar cualquier valor de Argentina con valores similares de otros países hizo que la calificadora de riesgo MSCI nos sacara de la cancha, poniéndonos en una categoría denominada “standalone”, que será revisada a fines de noviembre, cuando se supere la elección de medio término, y se sepa si el Gobierno actual mantiene, aumenta o achica su poder en el Congreso.

¿Qué significa haber entrado en esa categoría? Los fondos de inversión y pensión gigantes que hay en el mundo tienen en sus estatutos la posibilidad de invertir en determinados países. Hay naciones consideradas “grado de inversión”, donde no hay ningún impedimento.

Hay otros países denominados “mercados emergentes”, donde estaba Argentina, que tienen inversiones, pero algo restringidas. Y luego un escalón denominado “países de frontera” y esta nueva ubicación donde cayó la Argentina “standalone”, donde el crédito está totalmente vedado, no solo para el país aplazado, sino para las empresas que tiene adentro.

Un ejemplo: hay varias empresas que están ávidas de capitales para desarrollar negocios, y que hasta ahora contaban con una ventana de crédito, caro porque éramos emergentes, pagando 9% anual. Pero esa ventanilla ahora se cerró, en consecuencia no tendrán fondos, no habrá inversiones y tampoco habrá empleos para ocupar esos proyectos. Así solo por citar pocos casos, la cotización de YPF en Nueva York acaba de desplomarse 14,5%, la de Edenor cayó 13%, la de Supervielle 11,9% y la de Pampa Energía se achicó 11,7%.

¿Qué pasará con el dólar?

Y además de eso, ahora, con las PASO tan cerca, los ahorristas e inversores con más memoria saben que después de cada elección viene un sinceramiento. Los gobiernos de turno, sea cual fuere su orientación, van metiendo todo debajo de la alfombra para tener una elección aceptable: generan un relato optimista para que la gente, a la hora de poner el voto en la urna, les entregue otro permiso para mantener el poder legalmente.

Y las PASO, y mucho más la elección real (que fue postergada a noviembre) siempre provocan un sinceramiento de variables. Por eso en las últimas ruedas se está viendo un gradual corrimiento de posiciones en pesos a refugio en dólares. El dólar fuga o contado con liquidación está teniendo un aumento, pero menor porque hay mayor control y mayores impuestos para los capitales detectados en el exterior. Pero el dólar MEP (que lleva a los billetes a cajas de seguridad o debajo del colchón) o el dólar blue (con todo directamente en negro) están marcando una escapada importantes.

El dólar MEP (que surge de la compra en pesos y venta en dólares de bonos argentinos) cerró el viernes en un récord de nunca jamás de $163,95, quebrando incluso el techo de la corrida de octubre del año pasado. Y el dólar blue saltó hasta $174, su mayor valor desde el 29 de octubre del año pasado: sube 25% en 11 semanas. Si llega a subir otro 12% alcanzará los $195 del overshooting de octubre, y desde ese momento a esta parte se acumuló una inflación de más del 35%.

Este principio de corrida cambiaria no ocurre únicamente por los inminentes vencimientos de deuda ni por la baja de calificación. El loto de los granos desapareció: la soja valía US$ 610 y ahora US$ 485, y su precio de fin de año es mucho menor, y el maíz cayó de US$ 300 a US$ 250 y también tiene una cotización a diciembre mucho más baja. Esto hace que el BCRA no sume reservas desde hace tres semanas, con varios bancos de inversión advirtiendo que la Argentina está otra vez frenando al dólar artificialmente, con uso de reservas y entregando bonos que prometen tasas a vencimiento del 21% anual, impagables.

Esto viene acompañado, además, por un repunte del empleo más lento en EE.UU., lo cual asegura que la Fed seguirá repartiendo dólares. Con eso, la semana pasada el billete verde cayó (junto con el yen y el yuan) entre 0,5 y 3% contra el real, el chileno, el euro, la libra y el franco suizo. Y la provisión de efectivo sin fin permitió que las bolsas mundiales aguantaran en la nube: la semana pasada hubo subas del 0,5 al 3,5% en las de Nueva York, Santiago, Frankfurt, Madrid, México y Tokio.

A los papeles argentinos no les ocurrió lo mismo. En línea con la escapada del dólar, los bonos estatales tuvieron una dura caída semanal del 4,4% y el riesgo país saltó de 1.468 a 1.574 puntos básicos. Y la Bolsa de Buenos Aires no cambió en pesos, pero medida en dólares se desplomó 5,8%, con una particularidad: la semana pasada, en promedio, hubo operaciones por $1.300 millones en acciones y por $2.600 millones en Cedears, lo cual demuestra que la fuga no es únicamente hacia el blue.

En los últimos llamados, según fuentes privadas, Guzmán habría colocado parte de los bonos nuevos sacando pesos de organismos públicos, como el Fondo de Sustentabilidad de la Anses. Eso surge porque al informar el resultado los privados se cruzan datos, preguntándose “¿tu entidad participó en la compra de tal letra?”. Con Macri, después de las PASO de 2019 el relato fue reperfilar. Hoy, con Cristina, el relato es procrastinar, postergar lo que hay que hacer para después de la elección. La situación es compleja, veremos cómo sigue.