El reconocimiento por hijo para jubilarse es la oportunidad para mejorar el sistema previsional

2 de junio, 2021

El reconocimiento por hijo para jubilarse es la oportunidad para mejorar el sistema previsional

Por Jorge Colina (*)

Desde la Anses se anunció la posibilidad de lanzar el “Programa Integral de Reconocimiento de Períodos de Servicio por Tareas de Cuidado”. Este sería un programa de reconocimiento de aportes jubilatorios para mujeres con hijos de entre 59 y 64 años de edad. Se sostiene que hay muchas mujeres que no pueden jubilarse porque no tienen suficientes aportes debido a que tuvieron que salir del mercado laboral por la maternidad.

La idea de reconocer a las mujeres años de aportes previsionales por hijos no es novedosa. La utilizan muchos países desarrollados en un esquema de igualación de las edades jubilatorias por género. Es decir, se iguala la edad jubilatoria de la mujer y del varón, y a la mujer se le reconoce años de servicios por hijos. 

Desde este punto de vista, el programa que se anuncia desde Anses no debería ser sólo para las actuales mujeres de entre 59 y 64 años de edad, sino un programa permanente para todas las mujeres igualando en 65 años la edad jubilatoria de la mujer y el varón.

Pero además esta idea de reconocer años de servicios por hijos echa luz sobre otro problema que hay en el sistema previsional que genera mucha inequidad. Se trata de la rigidez en la exigencia de años de aportes mínimos para jubilarse. La exigencia actual para jubilarse es de 30 años como mínimo. Si una persona no alcanza los 30 años de aportes, entonces, tiene como alternativa jubilarse con la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) que es un monto equivalente al 80% de la jubilación mínima.

El problema de la PUAM es que es un monto similar para una persona que tiene cero aportes y para otra que tiene, por ejemplo, 25 años de aportes. Esto genera una alta inequidad porque no hay ningún reconocimiento para la que hizo aportes. Si esta regla no se modifica, de nada va a servir el reconocimiento de servicios por hijos porque muchas mujeres con aportes e hijos terminarán recibiendo la PUAM como si no hubiesen hecho nunca aportes y no tuviesen hijos.

La solución es simple. Se trata de permitir usar la PUAM para completar los años faltantes a los 30 de aportes requeridos. De esta forma, una persona con aportes parciales puede tener un monto de haber superior a quién no hizo ningún aporte e inferior a quién hizo los 30 años de aportes. Con esta regla se proporcionarían los haberes jubilatorios en función de la cantidad de aportes que la persona hizo en su vida laboral.

Actualmente, esta proporcionalidad en los haberes para la gente que tiene aportes parciales (es decir, que no llega al mínimo de 30 años) se soluciona con las moratorias. Si bien la mayoría de las moratorias benefician con una jubilación contributiva a personas sin ningún aporte, también son utilizadas para compensar años de aportes faltantes. Así, por ejemplo, una persona con 20 años de aportes compensa los 10 faltantes con la moratoria.

El punto es que las moratorias previsionales vencen en el 2022. Seguramente que el lector estará pensando que lo natural sería extenderlas. El punto es que las moratorias previsionales son fiscalmente muy costosas. 

El costo fiscal de las moratorias está cerca del 3% del PIB. Esto significa que si se apunta a tener un déficit fiscal del 3% del PIB, para recuperar estabilidad macroeconómica, habría que hacer un ajuste en todos los otros ítems de gasto público (por ejemplo, eliminar los subsidios a la luz, gas, agua y transporte y los regímenes jubilatorios especiales) para financiar la moratoria previsional ajustándose a la meta de déficit fiscal. No se ve que esto sea posible.

De hecho, la PUAM fue creada en el 2016 para reemplazar a las moratorias. La PUAM es fiscalmente menos onerosa porque paga 80% de la jubilación mínima (moratoria paga jubilación mínima), se otorga a los 65 años a las mujeres (moratoria otorga a los 60) y no genera pensión por cónyuge (moratoria genera pensión por cónyuge lo que está provocando un severo problema de doble cobertura). Pero la oposición de entonces en el Congreso puso como condición para acompañar la creación de la PUAM que las moratorias duren 3 años más con posibilidad a extenderlas por otros 3 años. Así fue que en el 2019 se hizo uso de esta posibilidad y se extendió hasta el 2022.

En suma, se está ante la oportunidad de hacer un importante avance en materia de ordenamiento previsional: igualar la edad jubilatoria de la mujer con la del varón dándole reconocimiento de servicios por los hijos, posibilitar que la PUAM sea utilizada para completar aportes y cerrar definitivamente las moratorias previsionales.

(*) Idesa