El nuevo Gobierno de Israel promete reparar los lazos internacionales dañados por Netanyahu

14 de junio, 2021

El nuevo Gobierno de Israel promete reparar los lazos internacionales dañados por Netanyahu

El nuevo Gobierno israelí prometió hoy mejorar las relaciones con el Partido Demócrata del presidente estadounidense Joe Biden y la vida de los palestinos. Al tiempo, acusó a la administración de Benjamin Netanyahu de socavar la imagen de Israel en Occidente.

Los ministros del nuevo Gobierno fueron recibidos por el presidente y anunciaron sus primeros nombramientos, un día después de que el Parlamento aprobara la investidura del primer ministro Naftali Bennett y desbancara a Netanyahu tras 12 años en el poder. Bennett, el primer primer ministro de derecha nacionalista de Israel que no pertenece al Likud, el partido de Netanyahu, participó hoy junto a éste de un acto de traspaso del poder, pero no con la ceremonia que tradicionalmente acompaña al cambio de Gobierno.

Un diputado del Likud, David Bitan, dijo que Netanyahu rechazó realizar la acostumbrada ceremonia porque se sentía “estafado” por Bennett y su socio de coalición, el centrista Yair Lapid, que son rivales ideológicos pero que se aliaron para sacarlo del poder.

El Ejecutivo es fruto de una alianza entre ocho partidos con visiones ideológicas muy distintas, con algunas formaciones religiosos y otras laicas y algunas favorables y otras contrarios a aceptar un Estado palestino. En virtud del acuerdo de Gobierno, Bennett será primer ministro los primeros dos años del mandato, y luego Lapid, que mientras tanto será canciller, lo alternará como primer ministro.

El presidente saliente de Israel, Reuven Rivlin, que finaliza su mandato el mes que viene, recibió luego a Bennett, Lapid y el resto del gabinete en su residencia oficial de Jerusalén para la foto oficial del nuevo Gobierno. Ni Bennett ni Lapid hicieron declaraciones a la prensa.

En tanto, Netanyahu presidió la primera reunión de la oposición política, donde llamó a sus socios a mostrar una “disciplina de acero” para provocar la caída de “este peligroso Gobierno de izquierda, este Gobierno del engaño”.

Por su parte, en declaraciones al asumir su cargo en Jerusalén, el canciller Lapid dijo que el anterior Gobierno de Netanyahu dañó las relaciones de Israel con el Partido Demócrata de Estados Unidos y con Europa y que dañó la postura de Israel en Occidente. Sin embargo, el exconductor de televisión y dirigente centrista también prometió continuar con dos políticas clave de Netanyahu: su oposición al acuerdo nuclear con Irán y forjar relaciones con países árabes.

Además, Lapid dijo que, aunque no espera alcanzar un acuerdo de paz definitivo con los palestinos, con quienes ni siquiera hay conversaciones desde 2014, Israel sí puede hacer mucho para “mejorar la vida de los palestinos y el diálogo con ellos en cuestiones civiles”. “En los últimos años, Israel abandonó su servicio exterior, abandonó la arena internacional. Y entonces nos levantamos una mañana y nos encontramos con que nuestra posición internacional se había debilitado”, declaró.

Lapid cuestionó la política de Netanyahu de alinearse con el conservador Partido Republicano de Estados Unidos, por considerar que esto socavó el apoyo bipartidario del cual Israel alguna vez gozó en el Congreso de Estados Unidos.

Netanyahu cultivó relaciones cordiales con el expresidente republicano Donald Trump, pero tuvo disputas públicas con su antecesor demócrata Barack Obama, del cual Biden fue vicepresidente. El expremier mantuvo una fría relación con Biden desde que asumió el cargo, este año.

“El manejo de la relación con el Partido Demócrata de Estados Unidos fue descuidado y peligroso (…) El Gobierno (de Netanyahu) hizo una apuesta terrible, temeraria y peligrosa al centrarse exclusivamente en el Partido Republicano”, declaró Lapid. “Hoy nos encontramos con una Casa Blanca, un Senado y una Cámara de Representantes demócrata, y los demócratas están enojados (con Israel). Necesitamos cambiar la forma en que trabajamos con ellos”, agregó.

Lapid dijo que los vínculos de Israel con Europa también quedaron en ruinas y deploró el método del Gobierno de Netanyahu para lidiar con las críticas externas. “Gritarle a todo el mundo que es antisemita no es una política o un programa de trabajo”, agregó.

Por su parte, Biden saludó hoy a Bennett y dijo que “espera trabajar” con él “para fortalecer todos los aspectos de la estrecha y duradera relación entre nuestras dos naciones”.

Bennett, un exaliado de Netanyahu de 49 años, se convirtió en primer ministro en una ajustada votación de 60 contra 59 en el Parlamento. Su partido, Yamina, obtuvo apenas siete de las 120 bancas del Parlamento en las elecciones de marzo, pero igual le sirvieron para destrabar la formación de Gobierno, que el presidente encargó a Lapid luego de que Netanyahu no pudiera conformarlo.

La investidura del nuevo Gobierno puso fin a un período de parálisis política durante el cual Israel celebró cuatro elecciones en dos años. Todos los comicios giraron en torno a la polémica figura de Netanyahu y a si era conveniente que siguiera en el poder mientras enfrenta un juicio por corrupción.

Para sus seguidores, Netanyahu es un gran estadista con una capacidad única de liderar a Israel. En cambio, para sus detractores era un líder autocrático que gobernaba con la táctica de “divide y reinarás”. Su Gobierno se caracterizó por las altas tensiones entre los israelíes judíos y el 20% de la población israelí que es de origen palestinos, y dentro de la mayoría judía, por la grieta entre su base religiosa y nacionalista y sus rivales más laicos y moderados.