El FMI abre la billetera (vienen US$ 4.400 M para Argentina) y Guzmán espera letra chica

Hoy el FMI definirá cómo llevará a cabo la emisión de US$ 650.000 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG). El ministro de Economía espera leer la letra chica para saber si le pueden girar más dinero a la Argentina.

25 de junio, 2021

El FMI abre la billetera (vienen US$ 4.400 M para Argentina) y Guzmán espera letra chica

Finalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) oficializará hoy la emisión de US$ 650.000 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG). Eso se ajustará según la cuota de cada país e irá a parar a las reservas. Argentina recibiría cerca de US$ 4.400 millones. Un numerazo para un BCRA sediento de divisas. El giro efectivo, si no median contratiempos (tras el OK del board de hoy faltará el de los gobernadores), se haría a mediados de agosto. Esa noticia ya está casi descontada.

La expectativa del Gobierno, y sobre todo de Martín Guzmán, es ver la “letra chica”. En concreto, si se permite que los países puedan ceder sus DEG a otros. La expectativa oficial es que algún país amigo que no los necesite, los ceda y, así, fortalecer aún más las reservas.

Si bien la propuesta de Guzmán no parece descabellada, en el FMI no dijeron nada aún. “Nos concentramos ahora en la aprobación del directorio. Hay una serie de propuestas sobre la redistribución de los fondos de forma voluntaria que se van a analizar este verano (boreal)”, dijo ayer el histórico Gerry Rice, vocero del organismo.

En cualquier caso, los US$ 4.400 millones casi asegurados son una buena noticia. “Los DEG que recibirá el Gobierno serán claves para afrontar los próximos vencimientos con el FMI, ya que sumados al superávit comercial estimado en poco más de US$ 8.000 millones entre junio y enero de 2022, serán determinantes para atender las necesidades de dólares vinculadas con el pago de intereses y capital de la deuda pública y privada”, dijo Delphos en un informe.

Mientras tanto, la discusión de fondo (el demorado programa) avanza muy lento. Si bien el mercado espera el “driver” del acuerdo, Argentina no está muy apurada. Hasta las elecciones, como mínimo, la narrativa será que siguen “las conversaciones constructivas”, aunque haya progresos reales que no se comuniquen. Después de que abran las urnas, se espera que todo se acelere y que el nuevo acuerdo llegue en algún momento del verano. En concreto, antes de marzo de 2022, cuando el país debería poner más de US$ 3.500 millones sobre la mesa. 

El próximo encuentro entre Guzmán y el FMI será en Italia, el 9-10 de julio, en los pasillos de la cumbre de ministros de Economía y banqueros centrales del G20. No será en la Roma de Francisco, donde ya se vieron varias veces, sino en Venecia. Allí Guzmán se reunirá con Julie Kozack y probablemente con Kristalina Georgieva.

Argentina logró tender un puente con el Club de París para evitar entrar en default hasta lograr cerrar un acuerdo con el FMI luego de las elecciones. Si bien no se saldarán los US$ 2.400 millones que vencieron en mayo y cuyo período de gracia finaliza en julio, el país realizará un pago por US$ 430 millones, y de esta manera ganará tiempo hasta el 31 de marzo de 2022 para resolver una reestructuración más permanente con este grupo de países. Por lo tanto, este parcial acuerdo implica un alivio financiero de US$ 2.000 millones para los próximos ocho meses, además del ahorro de intereses punitorios. La deuda remanente devengaría intereses del 9% anual”, dijeron desde Equilibria.

El hecho de evitar un default con el Club de París es una buena noticia para el programa financiero porque abre las puertas al financiamiento de otros organismos internacionales. Recordemos que, excluyendo el FMI y el Club de París, en lo que resta del año los servicios de deuda con otros multilaterales (principal e intereses) ascienden a US$ 1.300 millones, y es indispensable lograr renovarlos. Otra buena noticia es que Argentina se comprometió a acercar posiciones con el FMI y cerrar un acuerdo antes de marzo de 2022. Un nuevo programa con el FMI le aportará a la economía una hoja de ruta previsible y creíble, indispensable para fijar expectativas en el mediano plazo y reconstruir la confianza. Este es un paso intermedio necesario (aunque no suficiente) para moderar el riesgo país y que el país logre recobrar gradualmente el acceso a los mercados de crédito internacionales”, agregaron.