El Salvador y Miami abrazan las criptos y el BCE advierte a quienes no emitan una CBDC

9 de junio, 2021

El Salvador y Miami abrazan las criptos y el BCE advierte a quienes no emitan una CBDC

Por Gonzalo Martínez Mosquera

José Luis era un chico de 11 años. Fue torturado, le cortaron la cabeza y tiraron su cuerpo en un baldío. Todo por jugar con sus amigos en una zona de conflicto entre las bandas conocidas como “La 18” y “MS-13”. Así lo informó el diario “The Guardian” en un artículo escalofriante de noviembre de 2019.

Aquellas dos son las dos pandillas más importantes de El Salvador, probablemente el país más violento del continente americano. Tiene un récord espantoso de 100 homicidios por cada 100.000 habitantes, superando por varios cuerpos a Venezuela y Honduras con 59 cada uno.

Entre ambos grupos cuentan con unos 60.000 “combatientes”, 8.000 más que los 52.000 que forman las fuerzas policiales y militares. Es un país al borde del colapso donde el poder central está muy debilitado.

Un país donde el poder central está tan debilitado debiera ser el paraíso de los bitcoiners y, sin embargo, probablemente El Salvador no sea la imagen que quieran para reflejar ese ideal. 

Irónicamente, la semana pasada el joven presidente de ese país, Nayib Bukele, anunció que enviaría una propuesta al congreso para darle a Bitcoin el status de “curso legal” en el país centroamericano. Hasta ahora la moneda utilizada es el dólar.

Lo hizo en la conferencia “Bitcoin 2021” que se realizó en Miami con la apertura de su alcalde Francis Suarez, que denominó a esta ciudad como “La capital del capital”.

En esa misma conferencia, el argentino Diego Gutiérrez Saldívar, conocido como Dieguito en Twitter, entró en el Hall of Fame Cripto. Ese emprendedor es uno de los fundadores de RSK que provee servicios de Smart Contracts sobre la red de Bitcoin. ¡Felicitaciones para él! 

El presidente de El Salvador, en tanto, agregó las luces rojas en los ojos de su foto de Twitter, que son típicas de los fans de las criptomonedas. Usó esa red para emitir un hilo donde explica la decisión de sumar al Bitcoin como moneda e intenta promover a su país como destino turístico y de inversión.

Así describe a su país: “Gran clima, olas para surf de nivel internacional, casas a la venta frente a la playa, sin impuesto a la propiedad ni impuesto a las ganancias de capital sobre Bitcoin (porque sería moneda de curso legal) y residencia permanente para los emprendedores criptos”.

El Salvador es un país que depende fuertemente de las remesas que recibe del exterior: representan aproximadamente el 21% de su Producto Bruto Interno, según el Banco Mundial.

Además, según esa misma entidad el costo de esas remesas es del 6% con lo cual si todos los envíos del exterior se hicieran a través de aquella criptomoneda el país se ahorraría más de 1% de su PIB por año.

Falta de eso deducir las comisiones de Bitcoin, aunque probablemente se hagan a través de la red paralela llamada “Lightning Network” desarrollada justamente para evitar pagar los fees de la red principal.

Por otro lado, permitiría a los salvadoreños tener su dinero en formato digital. En un país donde el 70% no tiene acceso a una cuenta bancaria y con altísimos índices de inseguridad podría ser un gran alivio para sus ciudadanos.

Si bien es un país muy chico de 6.5 millones de personas, sumar a la criptomoneda como “de curso legal” sella un precedente muy importante.

De hecho, si bien Bitcoin fue creado con la intención de reemplazar al dólar, lo más probable es sea mucho más útil para casos como el de El Salvador que para Estados Unidos donde la población suele tener acceso a una cuenta bancaria.

A partir de esta noticia, surgió un interesante debate respecto a que implica que una moneda sea de curso legal. Según Marcelo Prates, abogado del Banco Central de Brasil (BCB), existen 3 formatos.

-El más estricto es aquel por el cual todas las deudas deben ser pagadas con la moneda de curso legal y nadie puede negarse a recibirla. Es, por ejemplo, el caso del real brasileño. 

-El segundo caso es el modelo “suave” según el cual nadie puede negarse a recibir la moneda de curso legal como forma de pago pero los contrayentes pueden acordar otros medios de pago. Es el formato utilizado por la Unión Europea.

-Por último, el modelo “más suave” es el que permite a las partes acordar otros instrumentos de pago y en ese caso el acreedor podría negarse a recibir la moneda de curso legal. Es el caso de algunos estados en Estados Unidos y de Gran Bretaña.

Será interesante ver cuál aplican en El Salvador para Bitcoin. Lo extraño es que esa criptomoneda es volátil y, por lo tanto, una deuda podría variar de monto radicalmente. Probablemente los acuerdos sigan haciéndose en dólares, como hasta ahora, dejando a la cripto como un mero instrumento de cambio.

Pero no sólo El Salvador fue noticia para las criptomonedas.

El mismo alcalde de Miami que había inaugurado aquella convención, confirmó la semana pasada al programa SquawkCNBC que tenía algo de Bitcoin y Ethereum y que pensaba comprar un poco más ahora que cayeron de precio.

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Comentó que realizó aquellas compras cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó el paquete de estímulo porque, según él, generaría impulsos inflacionarios. Es el debate abierto en aquel país. ¿Vendrá una espiral inflacionaria o es algo momentáneo?

Ya en abril pasado esta columna había informado que Miami iba a integrar la tecnología de Ethereum luego de una reunión entre aquel alcalde y Vitalik Buterin, el fundador de la red.

Curiosidad aparte, a esa reunión la llaman “#CafecitoTalk”: el español es casi el idioma oficial en aquella ciudad.

La semana pasada el #CafecitoTalk se extendió a la blockchain de Algorand, la cual anunció una inversión por US$ 25 millones para utilizar el criptodólar USDC sobre aquella red y transformar a esa ciudad en el “epicentro de los pagos digitales y de los mercados de capitales digitales”.

Algún irónico podría preguntarse dónde irán las inversiones cripto: ¿a El Salvador o Miami?

Dependerá probablemente de cuán expuestos a los reguladores quieran estar.

Son los mismos reguladores quienes podrían perder el control sobre sus mercados financieros si no emitieran su moneda digital.

Así lo advirtió el Banco Central Europeo (BCE), quien señaló que la falta de acceso directo al banco central por parte de los ciudadanos pondría en riesgo su soberanía monetaria.

No hace falta que explique que en Argentina muchos dólares que hoy duermen debajo de los colchones podrían pasarse al formato digital, en esa misma moneda o en euros tal vez.

De hecho Fabio Panetta, miembro del directorio ejecutivo de esa entidad, avisó que la decisión sobre el lanzamiento de un euro digital se conocerá en las próximas semanas.

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Con riesgos de inflación en Estados Unidos más de uno se verá tentado a pasar parte de sus ahorros a la moneda del Viejo Continente. 

Como advertimos la semana pasada, las CBDC avanzan a todo ritmo. El G7 se reunió especialmente para tratar el tema y lanzó su lista de recomendaciones para las monedas digitales.

Sugirió que deben ser “resilientes, eficientes energéticamente, soportar la innovación, la competencia, la inclusión, promover los pagos internacionales, asegurar la privacidad y minimizar las pérdidas”.

Desde Europa con el euro digital, pasando por Miami con el USDC sobre Algorand y hasta El Salvador con el Bitcoin, todos los caminos pareciera que conducen al dinero digital.

Mientras tanto, los argentinos hacemos fila en los cajeros automáticos para usar cada vez más los billetes de papel. ¿Estaremos haciendo algo mal?