“El Gobierno quiere tapar la crisis económica y sanitaria con el debate de la carne”

14 de junio, 2021

“El Gobierno quiere tapar la crisis económica y sanitaria con el debate de la carne”

Por Agustín Maza

Falta una semana para que se cumpla un mes desde la oficialización del cierre de exportaciones de carne vacuna que implementó el Gobierno. En estas semanas también se registraron aumentos en los precios y el conflicto con el sector agropecuario creció considerablemente.

En diálogo con El Economista, el presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), Miguel Schiariti, consideró que el problema “no es el precio de la carne, es la inflación en general”. “El Gobierno quiere tapar la crisis económica y sanitaria con el tema de la carne”, expresó.

¿Por qué los consumidores pagan la carne, en promedio, 76% más caro que hace un año atrás?

El problema no es el precio de la carne, es la inflación en general. Hay un factor macroeconómico, el año pasado un ternero se pagaba $105 el kilo y hoy se paga $220. Después hay una presión de los precios internacionales del maíz, la sequía en Sudamérica y Estados Unidos hizo que pase de valer $8 en 2020 a $22 este año. Entonces, el feedlot dejó de ser negocio, porque hay que pagar $220 un ternero, alimentarlo entre 100 y 120 días en un corral y venderlo a $190. No obstante, las pérdidas son de alrededor de $3.000 por cabeza de ganado. Los productores prefieren ponerlo a engordar en el campo, que es más barato pero también más lento, por eso la oferta en el mercado interno cayó 10% y eso genera aún hoy la presión en los precios.

¿Cuándo comenzó este proceso?

A mitad del año pasado, cuando se terminaron los animales de corral y explotó en los últimos meses de 2020. En ese momento comenzó a faltar hacienda, ante una demanda que entre diciembre y enero creció mucho, como pasa todos los años. También, en noviembre se abrieron muchas actividades, sobre todo la gastronómica que se lleva el 8% del consumo interno. Todo eso generó una demanda creciente, frente a una oferta en descenso.

El Gobierno dice que hoy en día se produce la misma cantidad de carne que el siglo pasado para una población el doble de grande. ¿Por eso cayó el consumo per cápita de carne?

En primer lugar, la producción creció entre 2016 y 2019 debido a que se dejó de intervenir en el mercado. Por otro lado, la población creció y de eso no hay duda, pero es mentira que los argentinos comemos menos carne. En todo caso comemos menos carne vacuna. En 1950 cada habitante consumía en promedio casi 100 kilos de proteína animal al año, pero prácticamente no se comía ni pollo ni cerdo. Por ejemplo, el pollo antes era una comida de lujo, ahora es al revés. Actualmente en Argentina cada habitante consume al año 51 kilos de pollo, 48 kilos de carne vacuna, 17 kilos de cerdo y 5 kilos de oveja. Eso nos deja por encima de los 121 kilos de proteína animal por habitante al año. Los precios van cambiando, las mejoras en la producción de pollo hacen que su precios sea menor al de 50 años atrás y es algo que no sólo sucede en nuestro país, en todo el mundo pasa. El Gobierno quiere tapar la crisis económica y sanitaria con el tema de la carne.

¿Qué pasa en el mundo respecto al consumo de carne?

En los países del primer mundo se consume poca carne vacuna. En Estados Unidos, por ejemplo, se consumen entre 30 o 32 kilos de carne vacuna por habitante al año y en Europa, 20 kilos. Argentina sigue siendo el país en el que más carne vacuna se consume en el mundo, seguido por Uruguay con 44 kilos. Esto está directamente relacionado con la dinámica de precios que mencionaba anteriormente: es más barato producir el pollo o el cerdo. El precio de un producto tiene que ver con el costo de producirlo más la velocidad de rotación del capital que uno invierte en tierras para producirlo. Por ejemplo, un pollo necesita 1,7 kilos de alimento para producir un kilo de pollo en mostrador y se demora 44 días y un kilo de vacuno consume 5 kilos de alimento y tarda de 18 a 24 meses en producirlo.

Ante semejantes aumentos, ¿no es conveniente que el Estado tome medidas para “ordenar” el mercado de la carne?

Yo no creo que sea así. El de ganados y carnes es un mercado perfecto. Hay muchos oferentes y demandantes en cada uno de los eslabones de la cadena: existen 240.000 productores ganaderos, 4.000 compradores (matarifes y frigoríficos), 60.000 o 70.000 carnicerías y bocas de venta y, finalmente, 45 millones de argentinos dispuestos a comprar carne vacuna por cuestiones culturales. Es imposible un acuerdo de precios porque todos los agentes quieren producir y vender más, no hay posibilidad de eso. Es un caso distinto al de, por ejemplo, la telefonía, en la que hay dos empresas: el mercado de la carne se regula solo y si no es perfecto, está muy cerca.

Con el cese de comercialización, faltó carne en el Mercado de Liniers por varios días. ¿Esto tuvo que ver con los aumentos de las últimas semanas?

El mercado de Liniers comercializa entre el 10% y el 15% de la carne que se faena en Argentina. Sirve como precio de referencia pero no fija los precios de ninguna manera. Si bien en este cese a Liniers no entró una parte del mercado, por decirlo de alguna manera, algunos frigoríficos se abastecieron antes del cierre y algunos, sobre todo de consumo, igual recibieron hacienda. Por eso no faltó carne porque si no debería haber faltado carne los últimos días del cese. Lo que pasa es que ante la incertidumbre, se comercializó con algunas subas y eso hizo que en las últimas tres semanas los precios vayan al alza.

¿Continuarán los aumentos?

Si continúa el cierre de exportaciones, es posible que el precio de la carne baja en el corto plazo. Sin embargo, después va a ser imposible contener los aumentos porque la producción va a caer considerablemente y seguiremos teniendo un problema de oferta, ya sucedió en 2006. Esta última decisión de cerrar las exportaciones y el cese de comercialización generó vacaciones anticipadas, suspensiones, empleados cobrando garantía horaria, cese de contratos que no serán renovados. Golpeó en el trabajo, no solamente en la industria exportadora. Aunque no extiendan el cierre, las exportaciones van a caer un 10% porque la producción cayó ante la falta de confianza.

Desde el Gobierno denunciaron que existían muchos exportadores “truchos” que especulaban con los precios y un negocio muy tentador con China, que se lleva el 75% de nuestras exportaciones de carne. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Es mentira que había una cantidad impresionante de exportadores truchos como quieren hacer ver. Si los había, era porque el Gobierno lo permitía. Tienen todas las herramientas para controlar esto. Había dos o tres exportadores informales, muy informales, pero no hace falta cerrar toda la exportación, bastaba con tomar las medidas pertinentes para esos casos. El mecanismo de exportación es el mismo que el de toda la vida.