Por la situación económica, creció el malestar psicológico

10 de junio, 2021

Por la situación económica, creció el malestar psicológico

Aumento de la pobreza, precariedad laboral, caída en los ingresos e incertidumbre por lo que vendrá. Por estas razones genéricas, y seguramente varias más, el año pasado el malestar psicológico alcanzó el valor más elevado de toda la década. El 23,6% de la población urbana argentina manifestó sentir inquietud, agitación, nerviosismo, desesperanza, tristeza y cansancio, según los datos del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) que se expusieron en un Seminario de Cáritas. 

Esta no es la única consecuencia de semejante situación social. Solange Rodríguez Espínola, doctora en Psicología y Coordinadora del Programa Capital Humano y Bienestar del Observatorio, explicó que una de cada cuatro personas “en el último tiempo  prefiere evitar sus problemas o negarlos y este indicador también ascendió a los valores más altos en la línea temporal en análisis (25,6%)”.

Según los datos presentados, entre las personas activas mayores de 18 años, que tuvieron un retroceso por la pérdida de puestos laborales, sólo el 43,7% manifestó tener un “empleo pleno” no obstante haber tenido una caída en sus ingresos reales. Otro 44,4% registró “empleo o subempleo precario” y 13,9% estuvo desocupado. Aun así, por el “efecto desaliento” la desocupación real fue del 28,5% por el aumento de la cantidad de activos que pasaron a la inactividad por la falta de ofertas laborales y las restricciones para la búsqueda de trabajo.

Tal como muestra la UCA, los pobres poseen mayor incidencia de malestar psicológico en comparación con los no pobres, aunque en 2020 decreció en los pobres y se elevó en los no pobres. De aquí se infiere que, por la mayor vulnerabilidad, entre los sectores medios aumentó “la sintomatología ansiosa-depresiva“. Para la UCA, la pobreza alcanzó al 44,2 % de la población a fin de 2020.

Rodríguez Espínola explicó que “los pobres poseen mayor evitación y negación a la hora de afrontar los problemas en comparación con los no pobres. En 2020 las personas pobres elevaron sus guarismos de afrontamiento negativo respecto al año anterior”. Así, el año pasado “decreció el malestar psicológico levemente en las personas de estrato socio laboral bajo marginal, mientras aumentó en el resto de las categorías”.

Por otra parte, al estudiar las fluctuaciones del malestar psicológico en los jefes y jefas de hogar según la seguridad alimentaria de los hogares, en los que se garantizó la seguridad alimentaria disminuyó el malestar psicológico durante 2020.

En cambio, en los jefes y jefas de los hogares que sufrieron inseguridad alimentaria aumentaron los niveles de malestar psicológico, mostrando un escenario en que, a mayor severidad de inseguridad alimentaria, mayor incremento interanual del malestar. “Las que más padecieron la elevación de los niveles de malestar fueron las jefas de los hogares en los que hubo inseguridad alimentaria severa”, subrayó.