CBDC y criptodólares: ¿competencia sin tregua o convivencia pacífica?

2 de junio, 2021

CBDC y criptodólares: ¿competencia sin tregua o convivencia pacífica?

Por Gonzalo Martínez Mosquera

Mientras continúa el derrumbe cripto, los bancos centrales del mundo siguen avanzando en el desarrollo de CBDC (moneda digital de los bancos centrales, por sus siglas en inglés “Central Bank Digital Currency”). La idea, recordemos, es que en vez de tener tu dinero en un banco comercial puedas acceder a una cuenta bancaria directamente en la autoridad monetaria.

El primero en lanzarse fue Bahamas con su “Sand Dollar” allá por marzo pasado y el más avanzado de los países centrales es China.

Hay quienes dicen que este último lo hace para competir con el dólar como moneda de reserva, otros que lo hace como respuesta al avance cripto y los más desconfiados argumentan que es una forma de controlar a sus ciudadanos.

La posibilidad de que el dólar vea amenazada su relevancia a nivel internacional fue rescatada por el ganador del premio nobel en Economía Paul Krugman un interesante artículo al respecto que publicó The New York Times la semana pasada.

Entre nuestros vecinos, Uruguay realizó una prueba piloto en 2018 (aunque no se le conocen avances relevantes adicionales) y la semana pasada el Banco Central de Brasil lanzó sus guías generales para el desarrollo del real digital.

Entre los puntos más importantes que señala está la posibilidad de tener un real programable que pueda usarse en Smart Contracts y conectarse a Internet of Things. Avances tecnológicos que sumarán productividad a la economía vecina.

Por otro lado, asegura que podrán hacerse pagos offline y que esa moneda digital no pagará intereses, un guiño para la industria bancaria. Algunos se preguntan si eso no complicaría la efectividad de la política monetaria.

En la misma semana que Brasil emitió su informe, el Banco Central de Japón hizo lo propio con el suyo. Si bien en este caso no hay definiciones tan precisas queda claro que el avance de las CBDCs no reconoce fronteras.

Suecia no se quedó atrás y sumó su propio anuncio. Informó que avanzará en el siguiente paso que lo llevará a tener la e-Krona, o la Corona electrónica. Recordemos que aquel es un país donde prácticamente no se usa el efectivo, lo cual hace imperiosa la aparición de alternativas digitales.

En este caso la solución se desarrollaría sobre la Blockchain “R3 de Corda” que a diferencia de otras, como Ethereum o Algorand, es una red permisionada y, por lo tanto, la validación de transacciones sólo puede ser realizada por quien defina el banco central.

De hecho, pareciera que ningún banco central usará una red no permisionada para el lanzamiento de su moneda digital, lo cual era esperable.

El único proyecto serio que parecía encaminarse sobre una red descentralizada era el de Islas Marshall con su “SOV” sobre Algorand. La semana pasada, sin embargo, el Gobierno de ese pequeño país decidió dar marcha atrás con el proyecto que preveía fijar una emisión del 4% anual asegurado por la blockchain. El sueño de Milton Friedman deberá esperar.

Pero lo que todos estamos esperando es obviamente el lanzamiento de la CBDC en Estados Unidos.

El primer paso fue el lanzamiento de FedNow, un sistema que permite a los bancos asociados a la Fed hacer pagos de manera instantánea las 24 horas del día los 365 días del año.

Es una posibilidad que Argentina consiguió definitivamente un poco antes, durante la gestión Cambiemos. Tal vez aquellos con algunos años recuerden que la típica transferencia solía demorar unas 48 horas y debía ser hecha en horario bancario.

El 20 de mayo, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, anunció que en verano (nuestro invierno) publicarán un informe sobre el research desarrollado como instancia previa al lanzamiento de una potencial CBDC para el dólar.

La autoridad monetaria va a lanzar una consulta popular al respecto para entender las necesidades y preferencias de los potenciales usuarios. Recordemos que cuando el Banco Central Europeo (BCE) hizo su propia encuesta, la demanda principal fue la privacidad.

Adelantó que una potencial CBDC coexisitiría con el efectivo y los depósitos bancarios y señaló como principales riesgos la forma de implementar la política monetaria, la estabilidad financiera, la protección del consumidor y el cuidado de su privacidad.

Por otra parte, Powell hizo mención a las criptomonedas y explicó que no son una herramienta conveniente para la realización de pagos debido a su volatilidad.

Posteriormente hizo referencia a las stablecoins, criptos que intentan reflejar el valor del dólar u otro activo, como una herramienta que permite reducir el costo de transacción, mejorar la eficiencia del sistema de pagos y acelerar el flujo de pagos.

Agregó, sin embargo, que las stablecoins acarrean riesgos no sólo para el usuario sino además para todo el sistema financiero. Por ejemplo, los criptodólares no cuentan con seguro de la Corporación Federal de Seguro de Depósito (o FDIC, según sus siglas en inglés) que protege al depositante menor a US$ 250,000 contra la quiebra del banco.

Las stablecoins ya suman más de US$ 100.000 millones con una rotación diaria aproximadamente del mismo monto según informa el sitio especializado Coingecko.

El 60% de ese total se lo lleva Tether, cuyo crecimiento parece no detenerse. El pasado lunes 31 de mayo se emitieron en una sola transacción US$ 1.000 millones equivalentes de aquel token. Si bien no implica que los mismos entren en circulación inmediatamente, es una muestra clara de la aceleración que toman los criptodólares. 

La semana pasada, Lael Brainard, “governor” de la Fed, participó en el evento cripto por excelencia a nivel mundial: Consensus.

Emitió un discurso que estuvo en línea con lo expresado por Powell y resaltó su preocupación por el avance de las stablecoins que no sólo crecen en emisión monetaria sino en servicios financieros.

A propósito, en ese mismo escenario, Ray Dalio, el famoso inversionista, reconoció que tenía algo de Bitcoin, pero por ahora no tuvo la misma repercusión en el ecosistema que el que tiene Elon Musk.

Pero, volviendo a las stablecoins, Circle, el emisor de USDC, la segunda stablecoin en capitalización de mercado con US$ 22.000 millones emitidos, anunció la posibilidad de generar intereses con ese criptodólar.

Si alguien la bloquea por un mes el rendimiento esperado será del 5% anual y si lo hace por un año sube al 7%. Nada mal para un mundo de tasas 0 o negativas.

Nada mal, pero muy sospechoso. “Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía”, dice el dicho. Especialmente cuando USDC empezó a tener tardanza en sus reportes mensuales y el respaldo informado empieza a tener ambigüedades.

Algunos creen que USDC está en camino de convertirse en un Tether 2 por la poca prolijidad a la hora de cumplir con las regulaciones y de informar a sus clientes.

Por su parte, Gemini, el criptodólar emitido por los gemelos Winklevoss (los de Facebook) informó la posibilidad de generar intereses a través de su plataforma “Gemini Earn”. 

En este caso se puede depositar stablecoins o criptos tradicionales como Bitcoin y Ether.

Los rendimientos ofrecidos van del 1,5% aproximadamente a 7%, dependiendo de la cripto depositada. Estos porcentajes son variables y dependen de la oferta y demanda que tengan.

Es importante señalar que Gemini sólo hace de intermediario entre el depositante y empresas cuyo riesgo es analizado por Genesis, especializada en esa tarea.

Las stablecoins van convirtiéndose de esta manera en una especie de “Shadow Banks”, una alternativa a los bancos tradicionales que alerta seriamente a los reguladores.

Ya sabemos que es muy poco probable el lanzamiento de CBDC sobre blockchains descentralizadas. La pregunta relevante es si podrán coexistir aquellas con las stablecoins.

Probablemente sí. Las stablecoins permiten la interprogramabilidad del dinero con otros activos digitales, como acciones, bonos y otras monedas. Seguramente veamos un mundo donde ellas estén respaldadas por CBDC.