Aun con dólar planchado (y otras anclas), la inflación es alta y homogénea

7 de junio, 2021

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Hace más de 10 años que Argentina experimenta una inflación anual de dos dígitos y, más allá de los vaivenes causados por los incentivos electorales, viene exhibiendo una tendencia creciente.

Desde la consultora Ecolatina alertaron que este año se está viendo un proceso inflacionario “homogéneo y preocupante”, porque la tendencia a la suba se verifica en todos los rubros relevados. Por esto, aseguraron que la inflación “continuará entre 40% y 50% hasta 2022, inclusive”.

El informe realizado por Ecolatina recordó que en la primera mitad de la década pasada la inflación anual promedió casi 28%, teniendo su pico de casi 38% en 2014. Ese registro era muy cercano a la media de la segunda mitad de la década, cuando solo en 2017 se observó una inflación inferior al 30%, con picos superiores a 50%.

la inflación tiene una tendencia creciente

Inflación estructural

El estudio señala que hubo distintos factores que propiciaron las diferentes aceleraciones y desaceleraciones a lo largo de los últimos años. Por ejemplo: “En 2014 el tipo de cambio mostró un salto discreto que aceleró la inflación de forma significativa, en 2016 la aceleración también estuvo relacionada con el mercado cambiario, pero se sumaron aumentos de tres dígitos en los servicios públicos, situación que volvió a observarse en 2018”.

Tal como explicaron los especialistas, en cada uno de los episodios nombrados anteriormente las distorsiones previas (atraso cambiario o tarifario) se saldaron con un reacomodamientos de precios relativos que aceleró la inflación. “La experiencia histórica nos marca que cuanto mayores y abruptas son las distorsiones en los precios, más probable es que den lugar a incrementos que aceleren la inflación”, comentó Ecolatina en su informe.

En aquellos años (2014, 2016, 2018 y 2019) la inflación se aceleró por saltos cambiarios y tarifarios que impactaron rápidamente en algunos grupos puntuales. “En todos estos casos, primero aumentaron los bienes (y los servicios públicos en 2016 y 2018) y luego el resto. Es decir, un grupo de bienes traccionó la inflación y luego lo siguió el resto. Este no parece ser el caso en 2021”, consignó la consultora en su estudio.

Homogeneización

Siguiendo esa línea, abril es un buen ejemplo de la inercia inflacionaria en la mayoría de los rubros relevados. En el cuarto mes del 2021 la inflación se posicionó en 4,1% y siete de los doce capítulos del Indice de Precios al Consumidor (IPC) releva el Indec aumentaron entre 3,5% y 4,3%.

inflación alta y homogénea

Ecolatina advierte que esa “homogeneización genera inquietudes”. La primera e inmediata es que este comportamiento se está dando incluso sin un salto cambiario de magnitud, como pasó en 2018 y 2019. “Si bien es cierto que la emisión récord de 7% del PIB del año pasado y el hecho de que cada vez más empresas tuvieron que recurrir a divisas propias para importar son factores que pueden explicar esta tendencia, la aceleración de los últimos siete meses no deja de ser preocupante”, alertaron. Otras anclas importantes (tarifas y salarios) también están operativas y hacen aún más preocupante el proceso inflacionario en curso. ¿Qué pasará cuándo se leven las anclas?

Expectativas

Por otro lado, el informe explicitó que las expectativas de inflación son una cuestión a atender: “Si los precios libres se mueven más o menos en la misma magnitud se dificulta la recomposición de precios relativos”.

La evolución del nivel de precios no está traccionada por ninguno de sus componentes en particular: no ocurre porque suben las tarifas tras casi dos años de congelamiento, porque los bienes de consumo masivo recuperan su precio relativo pre-pandemia o porque hay significativos aumentos salariales por encima de la inflación que justifican una remarcación en rubros más vinculados a los servicios privados. “No hay una causa y, por lo tanto, controlar el proceso inflacionario y retornarlo a valores más cercanos al 2% es una tarea más compleja”, advirtieron.

Finalmente, Ecolatina destacó que en una economía que presenta un creciente peso de los subsidios económicos y que está en las vísperas de un acuerdo con el FMI, en donde el salario registrado promedió caerá por cuarto año consecutivo, y la extensión a los controles de precios condicionan la oferta de muchos bienes de consumo, no es de esperar que, en virtud de revertir estos desequilibrios, la inflación se aleje del 3% mensual del período 2017-2020, durante este año y el próximo. “En ambos casos, esperamos que la inflación anual continúe siendo de entre 40% y 50% hasta 2022, inclusive”, proyectaron.