Rudnik: “El precio de los alimentos es una cuestión de salud”

11 de mayo, 2021

Rudnik: “El precio de los alimentos es una cuestión de salud”

Por Agustín Maza

El aumento de los precios en alimentos golpea a todos los sectores de la sociedad. Sin embargo, el principal impacto se da en los sectores de bajos ingresos. Además, esa dinámica explica el aumento de la pobreza de los últimos años para cerrar 2020 con 42% de la población por debajo de ese umbral.

En diálogo con El Economista, el director del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), Isaac Rudnik, dijo: “Los aumentos en alimentos afectan directamente la salud. El 42,1% de los niños que asisten a comedores presenta signos de malnutrición, más que nada asociados al sobrepeso”.

En Isepci siguen los impactos de las subas en alimentos en los barrios populares. ¿Cuál es la situación actualmente?

Los sectores de bajos ingresos usan una parte importante de sus recursos para adquirir alimentos. Entonces observamos que las familias utilizan su dinero para comprar productos con altos contenidos de carbohidratos, como papa y harina. Esto afecta directamente la salud y por eso vemos que 42,1% de los niños que asisten a comedores presenta signos de malnutrición, más que nada asociados al sobrepeso.

¿Cómo están compuestos los hogares que asisten a comedores y merenderos y qué dificultades tienen?

Principalmente, son hogares monoparentales con una mujer como cabeza de familia. Eso tiene lógica porque, generalmente, se les paga menos o ni siquiera pueden acceder a un trabajo formal o informal, a eso se le suma el contexto pandémico. Creo que ahí radica una parte importante del problema, porque se hace más difícil salir de esa situación. Otra cuestión, que preocupa mucho, es cuando esas familias tienen que dejar de comer una, dos o hasta tres de las cuatro comidas diarias. 

Ustedes relevan mensualmente los aumentos en los comercios de cercanía. ¿Cómo es la tendencia allí?

Creo que en la tendencia se ve la evolución que se puede esperar en los próximos meses. El Gobierno había planteado que la inflación iba a ser del 29% y en el primer cuatrimestre ya tenemos la mitad, objetivamente lo que el oficialismo intenta hacer no es lo que está sucediendo. Si vemos la variación de la Canasta Básica Alimentaria que realiza Isepci, en los primeros cuatro meses del año la variación fue de 17,23%.

¿Qué producto se destaca en esa dinámica?

La carne sigue siendo el rubro que mantiene un aumento sostenido desde hace varios meses. Lo más significativo es que el gobierno puso el foco en los precios de la carne a principios de año. Obviamente, ese acuerdo tiene un alcance muy limitado. Nunca llegó a las carnicerías de barrio ni a los mercados, que son los que tienen el porcentaje más alto de ventas minoristas. Hay alguna góndola con esos cortes, pero con una calidad muy baja y una cantidad muy acotada.

¿Por qué considera que suben estos precios?

En ese sentido, hay muchas causas. Por un lado, hay un traslado fenomenal de los precios internacionales de las commodities al mercado local. Después, existe la especulación del comercio de barrio, que no es lo más grave, o de las grandes cadenas de supermercados que son formadoras de precios. Por ahora, las medidas para enfrentar estas situaciones no están dando resultado. De todas formas, la necesidad de contener la inflación es central porque eso determina la pobreza y la indigencia.

¿Funciona correctamente medir la pobreza sólo por ingresos y no tener un enfoque más amplio?

Lo que se utiliza en Argentina para medir los umbrales de pobreza e indigencia son la Canasta Básica Total (CBT) y la Alimentaria (CBA). Los valores de esas canastas no siempre reflejan los gastos reales, ni siquiera de una familia tipo. En el caso de la CBT, que es la más difundida, esta no contempla la vivienda. Si tenemos en cuenta que un alquiler para una familia de cuatro personas, en el mejor de los casos, está en los $20.000 que no está contemplado en dicha canasta. 

¿Cómo evalúa las negociaciones paritarias de los trabajadores y el aumento del Salario Mínimo Vital y Móvil?

Si la tendencia de precios se mantiene, casi todas las paritarias van a quedar desactualizadas. En los últimos tres años se perdió poder adquisitivo y parecería que este no será la excepción. En cuanto al salario mínimo, un 35% en cuotas termina siendo exiguo y estamos hablando de más pérdida en el poder de compra. Este último punto es central, porque termina siendo la referencia del sector informal, que generalmente abarca a los más pobres, y marca que los que tienen problemas para alimentarse adecuadamente seguirán así.

¿Un aumento en los salarios podría poner presión sobre los precios?

En momentos en los que hay pleno empleo, es más probable que un trabajador pueda negociar mejores condiciones laborales. Sin embargo, no es lo que viene pasando en los últimos años. Por eso sería difícil de ver que salarios por encima de la inflación impliquen una presión sobre los precios, ya que el porcentaje del costo laboral en  los productos resulta muy bajo hoy en día.

¿Se puede comparar la situación social, política y económica de nuestro país con la región?

La pandemia afectó a todo el mundo. Ahora bien, particularmente en la región se viene dando un proceso de caída en las condiciones de vida y aumento en la pobreza bastante generalizado. Asimismo, Argentina termina estando mejor cuando se contrastan datos estadísticos comparables, pero el proceso de deterioro no comenzó con la pandemia.

En los últimos cinco años se viene dando un proceso sostenido de crecimiento de la pobreza, ¿Se puede identificar un momento de quiebre en el que hubo una disparada de este indicador?

Se puede comenzar a analizarlo a principios de siglo, con la crisis de 2001. Ahí se terminó con una pobreza cercana al 60%. Después hubo un proceso de baja y estancamiento hasta 2015, en 2016 los ingresos comenzaron a caer y los salarios corrieron detrás de los precios. En tanto, en 2018 y 2019 se disparó notablemente durante la gestión de Cambiemos. Ya en 2020, con una pandemia a cuestas, todo se hizo más difícil, aunque el piso de pobreza estructural ya ronda el 25% o 30%. Por eso enfatizamos el análisis en la cuestión de los alimentos, es importantísimo solucionarla lo antes posible.