Repunte: ¿será un vuelo de perdiz o de ave fénix?

3 de mayo, 2021

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Por Luis Varela

Argentina abre mayo con una prolongación en las restricciones de actividad, obligadas por niveles de contagios alarmantes y con muertes que están en el pico de la pandemia.

Mientras que otros países más tienen vacunaciones altas: Israel, Emiratos Arabes Unidos, Chile, EE.UU., Gran Bretaña e incluso Uruguay vacunaron a más del 50% de su gente con la primera dosis. Con casi toda Europa Occidental, en países como España, Alemania, Italia y Francia habiendo vacunado a más del 30% de sus poblaciones. Incluso Brasil ya vacunó a más del 20% de sus habitantes y está bajando las curvas. Pero Argentina, encerrada en transacciones con pocas vacunas, apenas llega al 17,4% de gente inoculada. Y ahora, que el frío ya toca nuestras puertas, deciden retomar diálogo con Pfizer, sin que se conozca por el momento si hay intentos con Moderna o Johnson & Johnson.

Lo ciertamente irreparable de todo este pésimo desempeño es que en 17 meses de pandemia ya perdimos más de 64.000 vidas. Y según le advirtió en sus propias narices al Presidente uno de los principales médicos epidemiológicos asesores directos de Alberto Fernández, Luis Cámera, “no puede haber manifestaciones sociales en las calles, son contagiadoras, hay que reprimir esos movimientos, porque si no lo hacemos vamos a la mayor tragedia epidemiológica de la historia argentina”.

Obviamente, por falta de vacunas, además de las muertes, tenemos por delante una cantidad de semanas desconocida con restricciones en los movimientos y en la actividad económica, lo cual apagará el rebote del gato muerto del 7% que iba a tener el PIB argentino este año tras el derrumbe del 9,9% del año pasado.

El precio de las materias primas

Esta traba, por mal desempeño en materia sanitaria, llega con un enorme ventarrón de cola a favor de Argentina en el mundo. Por la mayor actividad que están desarrollando los países que ya vacunaron y por la enorme emisión de monedas que hicieron los principales bancos centrales del planeta (dólares, euros, yenes, yuanes, libras, etcétera) se está registrando una suba vertical en el precio de las materias primas, muchas de las cuales son los productos que más vende Argentina, por lo que estamos recibiendo dinero por exportaciones a manos llenas.

Sólo por citar unos pocos ejemplos, el maíz está en Chicago a US$ 291por tonelada, es decir a milímetros de su récord. El cobre y el aluminio están en máximos de diez años. La soja cerró el viernes en el mercado norteamericano a US$ 578, en máximos de nueve años. El níquel está en el tope de siete años. E incluso el petróleo, que tiene como competencia aniquilante la multiplicación de los motores eléctricos y a hidrógeno, está en su mejor precio desde diciembre de 2018, es decir once meses antes del inicio del Ccovid-19, cuando nadie lo imaginaba.

Por supuesto, la gran pregunta que todos se hacen es la misma. ¿Durarán las materias primas con las cotizaciones en estos precios? Sucede que entre 2011 y 2012 ya hubo un auge como el actual con los precios de los granos y los metales volando por el cielo. Y después llegó la suba de las tasas norteamericanas y todo lo que voló terminó desplomándose.

Y ya hay algunos botones que bien valen como botón de muestra. Desde que las tasas largas de EE.UU. se triplicaron (la tasa a 10 años subió de 0,5% a 1,6% en ocho meses) la onza de oro se desplomó 15% desde su récord histórico, la onza de plata cayó 13% desde su pico de hace ocho meses. E incluso el Bitcoin, con contribuyentes mundiales en fuga, está 11% abajo de su máximo de hace tres semanas.

La luz del semáforo para todos estos precios la está dando Jerome Powell, el jefe de la Fed, que acumula en sus reservas la mayor cantidad de oro de todo el planeta. En el mundo hay registradas unas 30.500 toneladas de oro y la Fed tiene 8.133 toneladas, es decir el 26,7% del metal amarillo disponible. Muy por debajo de la tenencia de EE.UU. están Alemania con 3.750 toneladas, el FMI con 3101, Italia con 2701 y Francia con 2683

Por semejante tenencia de oro como respaldo, el dólar sigue teniendo vida como principal moneda internacional de cambio. Todos los países están buscando la manera de meter en el corral a los que huyen en criptomonedas, para cobrarles impuestos, de ahí que las criptos estén en una pausa. Y todo el movimiento alcista de las materias primas estará, como en 2012, supeditado al joystick de Powell, quién le volvió a advertir a Wall Street, con otras palabras, algo que ya dijo un antecesor suyo hace 35 años: “los precios de las acciones tienen una exuberancia irracional”.

El movimiento de la acciones

Los inversores profesionales saben perfectamente que cuando la Fed empiece a subir sus tasas cortas (hoy en casi 0%), todo el juego de los activos de riesgo estará terminado. La suba de las materias primas hizo que la inflación de EE.UU. subiera del 1,2% anual en enero al 2,6% anual en marzo. Y Powell, en su último discurso avisó: “esta suba inflacionaria es estacional (por el aplacamiento del virus) y no durará, por lo que por ahora seguiremos con la compra de papeles para sostener al mercado, pero si la inflación se acelera, actuaremos”.

Semejante aviso hizo que los inversores profesionales le hicieran caso a la máxima bursátil que dice “sell in may and go away”, es decir: vendé en mayo y andate a otra parte. De ahí que la semana pasada todas las bolsas del mundo estuvieron en baja, a pesar de que Joe Biden sigue repartiendo estímulos (aunque pone algunos impuestos a los jugadores grandes). Wall Street fue el mercado menos afectado, pero con una señal que hizo remojar las barbas de muchos: la cotización de Twitter cayó 15% el viernes y acumula un derrumbe del 30% desde su último máximo.

¿Cómo está Argentina en medio de este pantanal? Con los granos en el cielo y con liquidaciones importantes de parte de los exportadores, en la última semana de abril el Banco Central sumó a sus arcas apenas 7 millones de dólares en las reservas. El resto de lo que entró fue usado para hacer algunos pagos y para frenar el precio del dólar, que volvió a moverse, porque los inversores temen que el rebrote del virus apague más la economía y no ven que Alberto vaya a tomar jamás ni una sola medida que aliente la inversión privada, y el consecuente crecimiento del empleo.

Con ese contexto, la semana pasada el dólar tuvo la semana pasada una minicorrida, con el Gobierno aumentando su intervención para frenarla como sea. Pudo hacerlo con el dólar blue, que es un mercado muy chico y tiene pequeños inversores ahogados con sus gastos, y obligados a vender billetes desde el colchón. Pero los dólares financieros libres, que son manejados por inversores o empresas que consiguen pesos sobrantes, estuvieron claramente para arriba, en lo que representa un verdadero desafío para las ruedas que vienen.

La semana pasada, mientras el dólar estuvo equilibrado en el mundo (subió 1,4% contra el yen, 0,7% contra el euro y 0,4% contra la libra, pero bajó 0,1% contra el franco suizo y cedió 0,3% contra el yuan, 0,4% en Chile y bajó 0,7% en Brasil), en Argentina tuvo un resultado mixto. En el mercado cambiario local el dólar MEP tuvo una suba semanal del 2,6%, el contado con liquidación subió 1,6% hasta su mayor precio desde la corrida de octubre, y el dólar blue bajó 1,3%, pero luego de haber resucitado 16% en la primera parte del mes.

Frente a todos estos valores, los inversores miran con atención la defensa fiscal que está haciendo el ministro Martín Guzmán frente a los embates del ala dura del kirchnerismo. En las últimas licitaciones para colocar deuda en pesos, Economía tuvo que resignar más tasa y acortar los plazos, lo cual le complicó todo el tablero. Y en el cierre de la semana hubo una decisión que puso los pelos de punta a los inversores: la CNV lanzó una norma que obliga a los Fondos Comunes de Inversión (FCI) a desarmar posiciones, con el objetivo de que redirijan sus inversiones a licitaciones del Tesoro.

Frente a esa resolución, Flavio Kreplak, CEO del banco suizo Mirabaud, manifestó desde Uruguay: “Si querían lograr aumentar la confianza para conseguir financiamiento, esto hace exactamente todo lo contrario”. Por lo que habrá que seguir con atención qué hacen los ahorristas en Fondos Comunes con sus tenencias, ya que si dejan su dinero en esas posiciones serán absorbidas por el Gobierno, según las necesidades de las arcas públicas.

Hasta el viernes, con la soja y el maíz flotando, y con los titulos surgidos del canje obligados a pagar sus primeros cupones el próximo 9 de julio, muchos inversores arriesgados decidieron apostar una gotita de sus fondos en los devaluados activos argentinos. De ese modo, durante la última semana de abril los bonos argentinos subieron casi 3% en dólares. Y a contramano de la baja bursátil mundial, la Bolsa de Buenos Aires ganó 3,5% en pesos y 4,8% medida en dólares.

¿Será un vuelo corto o largo el que tengan los papeles argentinos? Hay muchos elementos en juego. Alberto finalmente está negociando nuevamente con Pfizer para que lleguen vacunas ya. Acaban de subir las tarifas de electricidad, desoyendo el mandato de Cristina. La fechas de las primarias y las elecciones generales aún o ha sido postergada. Todo eso determinará si el vuelo es de perdiz o de un ave fénix que resucita.