Los subsidios a las tarifas siempre hacen perder elecciones

12 de mayo, 2021

Los subsidios a las tarifas siempre hacen perder elecciones

Por Jorge Colina (*)

En Argentina, la historia de los subsidios a las tarifas de luz, gas, transporte y agua es tan vieja como la inflación. Sólo que hasta la década de los ’80 no se hacían explícitas porque las empresas de servicios públicos eran del Estado y la contabilidad pública era muy oscura. En la también larga historia de los planes anti-inflacionarios en Argentina el tema tarifas era una constante. Se trataba de lo sabido: atraso tarifario, porque se había utilizado el congelamiento para tratar de contener la inflación; luego, el nuevo plan siempre comenzaba con un sinceramiento que los medios titulaban “tarifazo”.

En la década del ’90, no sin buenos “tarifazos” previos, dados fundamentalmente a la salida de la hiperinflación, el tema de las tarifas desaparece de la agenda porque desapareció la inflación. Entonces, no había necesidad de ajustarlas. Además, se podía analizar objetivamente la estructura de costos de las empresas de servicio públicos (que habían pasado a ser privadas) porque la inflación no distorsionaba los números. Las tarifas estaban dolarizadas lo que no era problema porque el dólar era fijo.

A partir del 2002, con la explosión del dólar y la inflación lo primero que se hace es mantener congeladas las tarifas. Naturalmente, si estaban en dólares no podían multiplicarse por 3 (que es lo que había subido el dólar) en medio de la crisis. Aquí aparece la necesidad de ajustar las tarifas, no en dólares, pero sí con un esquema viable para la población. Como la pobreza era muy alta, entre el 2002 y el 2004 se decide posponer el tema para más adelante.

En el 2005, ya se alertaba sobre la necesidad de salir del congelamiento tarifario pero con un esquema segmentado. Esto es, tarifa normal para las familias de mayores ingresos y tarifa social para las de menores ingresos. O sea, lo mismo que lo que plantea hoy el ministro Martín Guzmán. Año 2005.

Pero se decidió mantener el congelamiento y, para compensar a las empresas de servicios públicos, se paso a subsidiarlas. Así comienza la segunda historia de los subsidios económicos en Argentina luego de la década de los ’90. Los subsidios despegaron hasta llegar en el 2014 al 5% del PIB. De hecho, explicaba casi todo el déficit fiscal de aquella época.

Una década después del renacer de los subsidios, llega Cambiemos. Rápidamente abordan la tarea de reducir los subsidios con el esquema que se proponía desde el 2005: segmentar la tarifa con un componente social para las familias de bajos ingresos y tarifa plena para el resto. La reducción de los subsidios fue sustantiva. De los 5% del PIB en el 2014 bajaron a 1,6% del PIB en el 2019. Eso sí, el costo político también fue sustantivo. De aquí que cuando el resultado de las PASO en el 2019 fue adverso se decidió volver al congelamiento.

El actual Gobierno naturalmente mantuvo el congelamiento. En el 2020, los subsidios económicos se duplicaron hasta el 3% del PIB. El argumento fue que estaba la pandemia.

Pero en el primer trimestre de 2021, los subsidios crecieron 170% con respecto al mismo período del año anterior. Aquí se prendieron las luces de alarma. Porque si este ritmo se mantiene, el 2021 termina de nuevo arriba del 5% del PIB. Igual que el 2014.

Esto es grave. Porque el 2020 terminó con un déficit primario de 8% del PIB. Unos 4 puntos porcentuales fueron “gastos Covid”. De aquí que en el Presupuesto se asume que este gasto extraordinario no iba a estar en el 2021. Sin embargo, ya se observa que gasto Covid habrá. Posiblemente no tanto como el año pasado pero una parte importante va a persistir. Si en este escenario se suma el crecimiento de los subsidios económicos (que podría estar entre 2% y 3% del PIB), el déficit fiscal va volver estar en 8%, o por encima, por segundo año consecutivo. Esto es como nafta al fuego para la inflación.

Se dice que los “tarifazos” garantizan la derrota electoral. Lo que pasa es que los políticos ven que la gente sufre el aumento de tarifas. Por eso, deducen que esto espanta los votos. Lo que los políticos pasan por alto es que la gente no “disfruta” el congelamiento. Pero sí sufre la inflación. Entonces, la inflación que generan los subsidios económicos por el déficit fiscal que causan también garantiza la derrota electoral.

En conclusión, los subsidios económicos siempre garantizan el fracaso electoral. Cuando se los saca, por el sufrimiento de los “tarifazos”. Cuando se los restablece, por el sufrimiento de la inflación.

Por eso, lo mejor es no andar manipulando los precios de la energía y establecer un esquema segmentado de tarifa plena con tarifa social.

(*) Idesa