Los límites de la vuelta a la normalidad provienen de la oferta, no de la demanda

28 de mayo, 2021

pymes industria

Por Vicente N. Donato (*)

A pesar de la fuerte recuperación observada durante los últimos meses, y del crecimiento de la confianza empresarial pyme durante el primer cuatrimestre de 2021, el 47% de las empresas de menos de 800 ocupados aún no recuperó su nivel de producción prepandemia. En promedio, este segmento empresarial se encuentra hoy 9% por debajo de aquel nivel.

Los límites para alcanzar los niveles prepandemia no provienen de la demanda que enfrentan estas empresas sino de su propia oferta de bienes y servicios que se está reduciendo por el incremento de los costos derivados de los protocolos sanitarios, la cantidad de días perdidos por ausencia programadas y no programadas del personal y también por la falta de insumos necesarios para la producción derivados en parte por la causa señalada y en parte por la restricciones impuestas en el mercado cambiario para la importación de insumos. Es un flujo circular donde limitaciones generan más limitaciones.

Este condicionamiento de la oferta explica la escasez de productos finales e intermedios y, al mismo tiempo, la distancia que separa la situación actual de las pyme del estado previo a la crisis del Covid-19.

La expectativa de “normalidad” entre las pyme manufactureras se espera recién para 2022, cuando el último 16% de las empresas del sector recupere su nivel de producción. No obstante, es importante destacar que existe riesgo de cierre sobre un grupo del 8% de las pyme manufactureras que estiman que no lograrán volver nunca más a los niveles anteriores. Estas empresas consideran que no podrán asumir las nuevas modalidades de trabajo emergentes de la crisis, modalidades basadas en nuevas tecnologías organizativas, como el trabajo remoto, limitadas solo a ciertas funciones de producción y cierto nivel de formación de los recursos humanos de las empresas.

Los límites de la vuelta a la normalidad provienen de la oferta, no de la demanda

La situación entre las pyme del sector de la economía del conocimiento es mejor, aunque como sabemos, el conjunto de estas empresas pesa todavía poco en la producción nacional. El último grupo del sector que recuperará la situación de prepandemia alcanza al 14% de las empresas, pero sólo 1% informa que no volverá a alcanzar nunca más dicho nivel con el consiguiente riesgo de cierre. Pero 1% es un nivel de recambio que podemos considerar fisiológico y normal en cualquier circunstancia.

Para el conjunto de las empresas de menos de 800 ocupados de todos los sectores de la economía, desde el agro a los servicios, el comercio, la construcción y la industria, aún hoy el 3% de todas ellas informa estar “no operativa” y otro 33% “parcialmente operativa”. Mirando hacia adelante, la severidad del rebrote en curso del virus, y las nuevas restricciones a la operatividad que este hecho implica, introducen nueva incertidumbre.

Las perspectivas de recuperación para el segundo semestre y el próximo año están íntimamente ligadas a la continuidad del aumento de la cantidad de empresas en estado “totalmente operativas”. Desde una perspectiva sectorial, las diferencias son por demás significativas: mientras que en el sector agro-ganadero y de los recursos naturales el 85% de las pyme está “totalmente operativa”, este porcentaje se reduce al 59% en las empresas de comercio y al 52% en la construcción.

Habrá que seguir atentamente también cómo se resuelve el tema del alto porcentaje de personal inactivo en las empresas por riesgo sanitario, que alcanza en promedio al 15%, y que afecta negativamente la producción aún entre aquellas que se encuentran en situación de total operatividad. Para monitorear en lo que resta del año y tomar decisiones: evolución de la tipología y distribución territorial-sectorial de los límites a la movilidad de las personas, evolución del nivel de liberalización en la administración del mercado de divisas y evolución de la solución gubernamental de la inactividad del personal por riesgo sanitario.

(*) Director Ejecutivo de la Fundación Observatorio PyME. Profesor de Macroeconomía de la Sede de la Universitá de Bologna en Buenos Aires y PhD. en Economía de la Universitá di Bologna.