La pandemia profundiza la crisis demográfica italiana

12 de mayo, 2021

La pandemia profundiza la crisis demográfica italiana

Por Paolo Rizzo Economista

ITALIA.- En Italia, el Papa Francisco inaugura esta semana los “Stati Generali della Natalità”. Se trata de una asamblea convocada para enfrentar la crisis demográfica sin precedentes que vive Italia y, entre los relatores, hablará, también, el primer ministro Mario Draghi.

La oficina de estadísticas de Italia ha anunciado que, en enero de 2021, se registraron 30.676 nacimientos. Se trata de una caída del 12% en comparación a enero de 2020. Esta noticia, aparentemente irrelevante, ha generado alarme en la sociedad italiana porque hace años el país vive una grave crisis demográfica.

En la primera década de los 2000 se registraba una media anual de 550.000 nacimientos. En el periodo 2017-2019 la media había bajado a 440.000. Luego, en 2020 se han registrado solamente 404.000 nacimientos: el número más bajo jamás registrado. Los datos preliminares de enero de este año indican que en 2021 se registrarán menos de 400.000 nacimientos.

// Draghi tiene un plan para la recuperación italiana

Hay dos factores que, desde antes de la pandemia, influyen sobre la crisis: la disminución de mujeres en edad fértil y un menor número de hijos por mujer (1,24). En Cerdeña, el número medio de hijos por mujer es inferior a 1 (0,95). Es decir que no se remplaza ni un componente de la pareja. Luego, hasta 2019 y entre los países de la UE, las italianas eran las que más tarde tenían en media su primer hijo (31 años).

No es solamente un problema cultural sino principalmente de oportunidades laborales. La tasa de empleo femenil de Italia (53%) está entre las más bajas de la unión (66% en media) mientras las regiones del sur de Italia (Sicilia, Calabria y Campania) registran los peores datos de la Europa continental. En esas regiones, menos de una mujer sobre tres tiene un trabajo. Por otro lado, la tasa de empleo de la población entre 15 y 39 años es 47%: es la tasa más baja de la UE (61% en media).

La crisis demográfica genera, luego, un desequilibrio entre clases de edad. Ya hoy Italia es el país que tiene el mayor porcentaje de “over-65” de la UE: 23,2% frente a una media europea del 20,6%. El número de los niños con edad menor a 10 años (4,8 millones) es poco superior a los ancianos con más de 80 años (4,4 millones). Además, en Italia el ratio de dependencia de las personas de edad avanzada es más alta de la UE. Por cada 100 personas de edad entre los 15 y 64 años, hay 36,4 personas con más de 65 años. La media europea es de 32 “over-65” por cada 100 mientras en un país culturalmente similar, como España, es de 29,7 sobre 100.

No sorprende que, según los últimos datos de la OCDE, Italia sea el país que más de todos ha gastado en jubilaciones en porcentaje de su PIB. Mientras el Bel Paese gasta más del 15% de su PIB, Alemania gasta cerca del 10%. Luego, según el ministro italiano de Educación, en los próximos diez años Italia podría tener hasta 1,4 millones de estudiantes menos. La crisis demográfica agranda entonces el desafío de lograr un equilibrio entre una creciente población en edad jubilatoria y una decreciente población en edad laboral.

En los últimos años, el Gobierno italiano ha intentado incentivar la natalidad y garantizar mayores derechos para los padres. La ley prevé una asignación anual para los recién nacidos que varía según el ingreso familiar y que, en situaciones extremas, puede llegar hasta los 2.000 euros anuos. Pero es un bono que cubre solo el primer año y no bien coordinado con otras medidas.

Por otro lado, el Gobierno se ha comprometido en aumentar el número de jardines de infantes y su porcentaje de cobertura de plazas con respecto a los niños hasta los 2 años pasó del 24,7% al 25,5%. Pero, a pesar de la mejora, la oferta se confirma por debajo del parámetro del 33% fijado por la UE. Últimamente, la licencia para los padres ha sido declarada obligatoria y aumentada hasta llegar a 10 días mientras la licencia obligatoria de la madre es de 5 meses.

Pero si hasta ahora las políticas del Gobierno han sido tímidas, fragmentadas y no bien coordinadas, la pandemia y los fondos europeos representan el momento para cambiar. En estas semanas se debate la introducción de una asignación única por hijo que pueda sustituir todas las medidas actuales. Sería un bono reconocido al núcleo familiar y para todos los hijos desde el embarazo de la madre hasta el cumplimiento de los 21 años. El monto de la asignación debería variar según el ingreso familiar, el número de hijos y sus edades.

Es una reforma ambiciosa y que podría invertir la lógica de intervención. De hecho, hasta ahora una buena parte de la ayuda del Gobierno hacia las familias ha pasado por las deducciones fiscales. Aprobar la reforma de la asistencia a las familias implicaría entonces presentar una reforma fiscal. Por esta razón el Parlamento está todavía discutiendo la medida e intentando determinar el monto de la asignación. Draghi ha prometido que el monto será 250 euros al mes por hijo como media, pero los 20.000 millones de euros destinados a la reforma podrían ser insuficientes. Los detalles de la reforma se determinarán en los próximos días ya que la asignación debería llegar a las familias italianas ya desde julio.

Sin embargo, nadie se ilusiona con que la reforma pueda revertir la crisis demográfica italiana. La principal razón por la cual los jóvenes prefieren retrasarse en tener un hijo es la incertidumbre económica y, como demuestran los últimos datos, la pandemia podría haber empeorado la situación. Al fin y al cabo, la crisis demográfica solo puede resolverse con un crecimiento económico sustentable e inclusivo.