¿Existe la burbuja del Bitcoin?

7 de mayo, 2021

¿Existe la burbuja del Bitcoin?

Por Bautista Zaballa

Primero, definamos que es el Bitcoin, o que es una criptomoneda. Para simplificar la definición, diremos que es una moneda virtual, que es producida por los llamados mineros que, a través de varios cálculos inhumanos, llegan a producir uno de estos. Es decir, que la producción es diversificada. En cuanto a su precio, se basa en la confianza, la oferta y la demanda. No olvidemos mencionar que es limitado el número de bitcoins a minar, es decir, que va a llegar el momento en que la producción de oferta llegue a su fin (21.000.000). Ya más del 90% fue minado. La moneda se utiliza como medio de pago, inversión y reserva de valor.

Aunque esta moneda no tenga un único productor, existen las llamadas ballenas, que aglomeran grandes cantidades de BTC. Una de las más grandes, sin duda, es el creador. El cual tiene un estimado de entre 300.000 a 1.000.000 de Bitcoins. En este mundo paralelo también existen robos como, el MT.Gox hack: se considera que 900.000 Bitcoin fueron robados en la historia de esta moneda.

Ahora, ¿qué hace tan interesante esta propuesta de negocio? Bueno, sus números no son malos. Ya con decir que en seis meses se quintuplicó su valor es decirlo todo. Pocas empresas logran ese número, y casi ninguna, sostenerlo en el tiempo. Se generó un estímulo poco real en la demanda, lo que hizo crecer esta moneda, y generó la burbuja.

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¿Cómo es posible que se crezca tan rápido con simplemente confianza, sin ningún tipo de respaldo, ni apuesta sobre un negocio tangible?

Para eso vamos a comparar dos hechos reales los cuales pueden verse reflejados en esta criptomoneda.

Tulipomanía

La tulipomanía ocurrida en el Siglo XVII fue la primera burbuja económica del mundo. Se produjo por un interés exacerbado por los tulipanes. De tal magnitud fue el hecho que el precio del tulipán creció 800%. Eran intercambiadas lujosas mansiones por un solo bulbo. Se hacían inversiones a futuro, comprando las próximas cosechas. Los bulbos habían entrado a la bolsa de valores. La gente hacia negocio, especulando con el precio, comprando y vendiendo. Aunque la demanda de estos tulipanes era ficticia. Se empezaron hacer ofertas descabelladas, lo cual produjo una corrección en el precio. Y el comienzo de una crisis.

¿Es posible comparar la tulipomanía con la burbuja económica del Bitcoin?

Claro que sí. Es lo que está sucediendo en este exacto momento, una sobrevaloración, provocada por la alta inyección de capital, que a fin de cuentas es una mera falsificación de la realidad. Y como tal, tarde o temprano se corrige el mercado en función de encontrar una estabilidad.

Esquema Ponzi

Carlos Ponzi fue el creador de la estafa que lleva su apellido. De origen italiano, fue a parar a Estados Unidos, donde diseño su propia forma de “financiamiento”.

El negocio funcionaba de la siguiente forma. Ponzi le ofrecía a sus amigos y conocidos una inversión a 45 días con un interés del 50%. Por lo cual si “Joe” invertía US$ 100, le eran devueltos US$ 150. Con el paso del tiempo más y más personas fueron depositando sus ahorros en ese negocio. Mucha gente hipotecaba su casa para poder entrar en el negocio. Con el dinero de los últimos inversores se le pagaba a los primeros, creando así una publicidad gratuita, y logrando atraer nueva financiación. Todo llego a su fin cuando un reconocido diario (el Boston Post), advirtió sobre este tipo de negocio. Fue allí donde la desconfianza creció y el negocio termino en un fraude total ya que no había dinero para devolvérselo a todos.

Este no es el único ejemplo de fraude con esquema piramidal. Bernand Madoff, el mayor estafador de Estados Unidos, también utilizó ese diseño de estafa. Tentando con altas tasas a inversores llenos de confianza, que se fueron con las manos vacías. En el Siglo XXI, Madoff replicó el esquema Ponzi, a lo grande, que terminó en 2008 por culpa de la crisis inmobiliaria. A sus inversores ya no les sobraba dinero para ahorrar o invertir, ya que pregonaban las necesidades de pagar hipotecas y mantenerse. Lo que produjo una retirada de fondos de su firma, junto al colapso del sistema.

Esto se puede replicar a la ya nombrada criptomoneda: los primeros inversores publicitan un negocio seguro y con altas tasas de rentabilidad para el aumento de la moneda. Luego se retiran, haciendo bajar el precio, dejando el negocio en perdida.  De manera que paga generosamente a los primeros inversores a costa de los posteriores, algo muy característico del recién explicado esquema Ponzi.

Compañía del Mississippi

Otro gran problema que atañe al mundo de las criptomonedas son las llamadas stablecoins. La función de estas monedas virtuales es la de representar el valor de una divisa, como el dólar. Uno de la más famosas es el Tether (USDT), la cual se mantiene en seguimiento del dólar, es decir, paridad 1:1 (1=1). Cuando se pasa de USDT a dólar billete, el USDT se destruye para así regular la oferta.

El Banque Générale Privée fue el banco francés creado por John Law que distribuía dividendos en billetes respaldados en monedas de metal. El problema surgió cuando los billetes se empezaron a producir sin respaldo, creando desconfianza entre los usuarios. Fue allí donde muchos enemigos de la Compañía del Mississippi pidieron cambiar sus billetes por monedas de metal. Quebrando así el banco, y hundiendo consigo a sus inversores.

En reiterados casos, Tether fue denunciada por fraude y uno de los casos más importante que le fue adjudicado, fue el tomado por la Fiscalía de New York. La empresa encargada de esta moneda se definió como culpable de la emisión de millones de dólares falsos sin respaldo, con el fin de comprar Bitcoin y alzar su precio.

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En resumen, estos hechos dados son claros ejemplos de la burbuja que está sufriendo el Bitcoin. Su precio está altamente sobrevalorado, pero provoca a ahorristas con números que son tan tentadores como irreales. Empresarios como Elon Musk utilizan su popularidad para hacer negocio con esta moneda virtual, compartiendo sus “inversiones” para así captar capital en el BTC, y luego vender.

Una pequeña esencia del sistema Ponzi. La realidad de estos ejemplos denota la falta de sustentabilidad que tiene esta moneda. Solo hace falta desconfianza y terminar con la ceguera para que la gente se percate de la burbuja, una fuerte crisis o mala publicidad apuraría la explosión de la bomba.

Uno de los mayores peligros del Bitcoin es su popularidad, John D. Rockefeller dijo: “Cuando mi limpiabotas invierte en Bolsa, yo lo vendo todo”