Covid, la carne y otra licitación lograron despertar al dólar

19 de mayo, 2021

Covid, la carne y otra licitación lograron despertar al dólar

Por Luis Varela

Con una situación que se va desmadrando cada vez más, en todo tipo de sectores, los persistentes errores de administración estatal lograron ayer lo impensado: cuando todavía no se terminó de contar la enorme masa de dinero que entró por el impuesto a la riqueza y con los granos con precios altísimos en plena liquidación de la cosecha, el Gobierno logró despertar el precio del dólar, haciendo saltar al blue y llevando al dólar fuga a su precio más alto en casi siete meses. 

Cuando se cumplen exactamente dos años desde que Cristina Kirchner eligió a Alberto Fernández como cabeza de fórmula para poder volver al poder, como varias veces dijimos en esta columna, el pecado original de Alberto ocurrió un día después de las PASO de 2019 cuando dijo que iba a revisar la deuda que dejaba la Presidencia de Macri. Esa sola mención nos terminó de dejar fuera del crédito mundial, generando incluso el reperfilamiento de deuda en pesos incluso antes de que la presente administración entrara a la Casa Rosada.

La cuestión es que con ese antecedente al país se le cerraron todas las ventanillas posibles para conseguir financiamiento: quedó la emisión del Banco Central, a lo que se sumó la complicación de la llegada de la pandemia, más la larga pulseada de Guzmán con los bonistas acreedores, en una situación que sigue hasta ahora, con charlas interminables con el FMI y con el Club de París, con el que todavía no se sabe qué pasará a fin de mes, ya que el 30 de mayo vencen US$ 2.400 millones con esa entidad. 

Una inflación elevada

Semejante sucesión de acontecimientos fue sumando pesos emitidos por el BCRA, con gente que iba manteniendo pesos en sus cuentas por temor a no poder pagar bienes en medio de la cuarentena por el Covid-19. Pero a medida que fueron pasando los meses, la avidez por mantenerse en pesos fue achicando, el temor al virus pasó a ser una situación que se fue acostumbrando y así llegamos a una inflación crucero del 4,1% mensual en los últimos cinco meses, que anualizada llega al 62% anual.

Entre los elementos que más aumentos de precios sufrieron estuvieron por supuesto los alimentos, provocando en la población cada vez más dificultades para llegar a fin de mes. Tanto que ayer el Indec confirmó datos dramáticos para abril: en los últimos doce meses la canasta alimentaria (que indica qué familia tipo es indigente) subió 49,1% anual demandando nada menos que 26.677 pesos, mientras que la canasta básica total (que mide qué familia tipo es pobre) se encareció 47,8% en doce meses, requiriendo 62.958 pesos, por lo que incluso mucha gente con empleo ya está dentro de una población empobrecida que llega casi a la mitad del país.

Una vacunación lenta

Frente a esa mala praxis en la vacunación, ayer se concretó otra novedad complicadísima. Cuando recién está empezando el frío, y con dosis que se prometen pero que no llegan, ayer se produjeron en el país dos récords que dejaron a todos con la boca abierta: hubo 745 muertes y 35.443 contagios

Semejante novedad, por supuesto, llevó de manera tardía al Gobierno a volver a revisar las medidas que se están tomando, por lo que las restricciones que rigen hasta el viernes seguramente serán ampliadas a partir del sábado, generando más retraso en la actividad económica, por lo que el rebote del gato muerto que iba a ser del 7% anual, probablemente se achique, quizás al 5%, dependiendo de la velocidad con la que lleguen las vacunas, veremos.

Y como la inflación está ardiendo, como si no se registraran subas incluso más altas en textiles, frutas, verduras y otros productos, el Presidente decidió enfocarse en la carne, para mostrar que está haciendo algo. Así como fue a Europa para pedirle ayuda al Club de París y al FMI, con la posible intención de culparlos a ellos si no nos dan más tiempo, Alberto decidió cortar la exportación de carne, por lo que se ponen en juego 12.000 puestos de trabajo, con intendentes y gobernadores que tienen frigoríficos en sus distritos  haciendo fuertes protestas por la decisión, que seguramente tendrá algún impacto de corto, pero un gran daño de largo.

Licitación clave

Y como si todo eso no fuera suficiente, el ministro Guzmán, ya retirado de tres alas del ministerio de Economía porque quiso tomar medidas y el kirchnerismo no lo dejó, tiene que salir hoy a ofrecer un cúmulo de bonos, siete letras en pesos y cuatro bonos, para intentar conseguir de urgencia $315.000 millones para pagar vencimientos cortos, por bonos emitidos bajo la misma administración de Alberto, por lo que el Presidente en este caso ya no puede culpar a Macri, ya que fue su propio Gobierno el que provocó estos vencimientos.

Para intentar captar los fondos de inversores institucionales que ya fueron encorsetados por la CNV (que los obliga a comprarle títulos al Gobierno), Guzmán ofrecerá hoy siete letras y cuatro bonos, que pagarán tasa de interés, ajustarán por inflación e incluso hay algún papel que estará atado al dólar, algo que Guzmán consideraba hasta hace poco como una especie de pecado mortal.

Sintéticamente, el ministro ofrecerá una letra a descuento a 100 días de plazo, una Letra a tasa variable más 1,75% también a 100 días, una letra a descuento a 175 días, una letra a tasa variable más 2,75% también a 175 días, una letra a descuento a 205 días (pos elección), una letra a descuento ajustada por CER a 285 días, una letra a descuento ajustada por CER a un año, un bono atado al dólar (tipo de cambio oficial) a casi un año de plazo, un bono atado al dólar a un año y medio y un bono ajustado por CER mas 1,4% con vencimiento en marzo de 2023. Y como agregado a todo ese menú, casi fuera de programa, lanzó la propuesta de otro bono en pesos a un año con una tasa del 22%, en lo que algunos analistas suponen que terminará siendo tomado por organismos públicos, por lo que en los hechos este llamado generará más hipoteca y peor herencia para el próximo turno presidencial. 

Con ese cuadro de situación tan complicad, en pleno cobro de la cosecha, con buenísimos precios de los granos, y cuando todavía no se termina de contar cuánto se cobró por el aporte solidario (que fue obligatorio), el Banco Central logró ayer sumar otros US$ 111 millones a las reservas, por lo que en lo que va de este año ya acumula un incremento de US$ 1.966 millones. Pero, a pesar de ese buen número, el mercado cambiario de ayer se puso picante.

El rumbo del dólar

Mientras en el exterior el dólar subió 0,3% en México, pero bajó 0,2% contra el real, 0,3% contra el yen, 0,4% contra la libra y el chileno y cedió 0,6% contra el euro, en Argentina el BCRA sigue absorbiendo pesos vía Leliq (ayer tomó 225.000 millones de pesos al 38% anual, con los bancos pagando 37% por los plazos fijos) y continuó anclando los dólares oficiales, pero los dólares libres no le hicieron el menor caso.

El dólar turista no cambió: cerró a $164,41. El dólar oficial siguió a $99,64, el blue saltó $3 hasta $156 y el dólar mayorista subió 3 centavos hasta $94,16. El dólar MEP subió 48 centavos hasta $155,13 y el contado con liquidación subió 35 centavos hasta $160,15, hasta su mayor nivel desde el 27 de octubre pasado. Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 56,6% y la del CCL con el mayorista superó el 70%. Y al peso argentino le fue peor con otras monedas: el euro oficial saltó 75 centavos hasta $115,11, la libra subió 59 centavos hasta $133,58 y el real subió 6 centavos hasta $17,91.

Con esa situación, como Argentina está a la expectativa de lo que definan el FMI y el Club de París, y como el MSCI nos está por recategorizar de emergente a país fronterizo, hubo una mayor demanda que oferta en los bonos y lograron subir algo de precio, por lo que el riesgo país retrocedió apenas, 9 unidades, hasta 1.508 puntos básicos, el menor nivel de las últimas doce semanas, más específicamente desde el 22 de febrero último.

Toda esta situación se está dando con un mundo financiero dubitativo, con todas las economía reaccionando lentamente, con muy pausada creación de empleo tras una muy rápida destrucción de empresas, por lo que en el mundo hay menor oferta de bienes, mucha emisión de dinero y una inflación que está complicando, con empresas y economistas, incluso demócratas, reclamándole a la Fed que suba ya las tasas cortas. Pero por ahora no lo hace, tanto que ayer las tasas largas de EE.UU. estuvieron quietas en 0,82% anual a 5 años, 1,64% a 10 años y 2,4% a 30 años.

Pero la expectativa de que la Reserva Federal empiece a comprar menos papeles en Wall Street hizo que la Bolsa de Nueva York volviera a tener una rueda bajista, con un descenso promedio del 0,7%, pero con el indicador de las pequeñas y medianas empresas mostrando los descensos mayores. Y, en línea con eso, la Bolsa de San Pablo estuvo casi sin cambios y la de México logró anotar una suba del 0,8%.

En tanto, el mercado bursátil local, que venía recuperando fuerte, tuvo ayer una jornada quieta en pesos pero con bajas en dólares. Con $1.516 millones de pesos operados en acciones y $2.297 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires terminó casi sin cambios, con los títulos extranjeros siendo cada vez más utilizados para realizar fuga de dólares, como pasa con el contado con liquidación.

Pero más allá de todos los datos malos del día, el que quizás fue más preocupante vino de parte de las materias primas. Todas las economías empiezan a percibir que el pos Covid no será sencillo y, en consecuencia, el petróleo ayer perdió precio, los metales básicos estuvieron mixtos, los granos estuvieron con mayoría de bajas en Chicago, las criptomonedas siguen con los pies de barro y los únicos que siguen sostenidos, aunque no demasiado, son los metales preciosos, que subieron apenas, porque todos saben que todas las subas terminarán cuando el joystick de la Fed anuncie que el dinero regalado ha terminado.