Una medida muy cuestionada y una tensión que podría ir para largo

19 de mayo, 2021

Una medida muy cuestionada y una tensión que podría ir para largo

La decisión que tomó el Gobierno de cerrar la exportación de carne por 30 días generó reacciones negativas sobre sus efectos a mediano y largo plazo. En el corto plazo podría generar una baja en el precio en el mercado local que, además de artificial, lejos estará de compensar los trastornos complementarios, que serán incrementales con el tiempo. 

El economista de Ecolatina, Santiago Manoukian, dijo a El Economista, que ese 30% de la producción que se vendía al exterior y ahora se va a destinar al mercado local, “va a tener una consecuencia en la baja de precios en poco tiempo”. 

La contracara del cierre a las exportaciones es la pérdida de producción, cabezas de ganado y eso va a generar subas constantes en el largo plazo por la baja en la oferta”, explicó.

“El temor actual es que se extienda más de un mes como ya ocurrió en 2006”, advirtió Manoukian. “Cuánto más se extienda, peor va a ser para los negocios internacionales, ya que se pierden mercados ante los competidores en un contexto en el que se necesita cierta previsibilidad”, finalizó.

En el corto plazo, al haber mayor oferta de carne en el mercado local, puede llegar a bajar el precio de la carne”, consideró el economista jefe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada), David Miazzo, ante El Economista

Luego de su gira por Europa, Alberto Fernández dijo en una entrevista a C5N que venía decidido a “atacar el tema de los aumentos de precios” y agregó: “Celebro que Argentina exporte carne, pero no que los argentinos paguen lo que pagan por la carne”. En ese momento, nadie esperaba que se tomará una decisión semejante a la que finalmente se conoció el lunes por la noche. 

Cabe destacar que una semana atrás se había oficializado un acuerdo con frigoríficos y el consorcio exportador ABC para comercializar 11 cortes de carne vacuna a “precios populares” en 3.000 bocas de expendio de todo el país.

Existieron dos motivaciones principales para llegar a ese punto: la suba de precios generalizada, pero que se agrava en alimentos y la proximidad de las elecciones. Hay que tener en cuenta que en los últimos tres años, el rubro “alimentos y bebidas” que mide el Indec terminó por encima del índice general de precios y los salarios corrieron por detrás de la inflación en ese período. Además, ese segmento acumuló en el primer cuatrimestre una suba de 18,7%, quedando un punto por encima del nivel general.

Aumentos de la carne

Si se analiza en particular la evolución en el precio de la carne, en abril tuvo una variación interanual muy superior al nivel general que mide el Indec (+46,3%). El asado, por ejemplo, duplicó el índice general y aumentó 95,8%: pasó de $324,18 a $634,88 por kilo, según el promedio registrado en AMBA.

¿Por qué la carne?

Sin dudas, la carne influye de una manera determinante en los consumos familiares y tiene un alto peso simbólico. Argentina es el país más carnívoro de la región. Un informe elaborado por economistas cercanos al Gobierno incidió en la decisión que tomó el lunes el Presidente.

En ese estudio se consignó que la carne explica el 20% del gasto promedio que las familias utilizan para alimentos y que ese producto incide 8% en el IPC del Indec. Esto último significa que si la carne aumenta 10%, el IPC subiría 0,8 punto. 

Entre 2003 y 2015 se aplicó una serie de políticas para generar incentivos en el mercado de la carne. Entre ellas, existían retenciones del 15%, cupos de exportación, administración del tipo de cambio y un fuerte control en el mercado local, no solo en este segmento sino en varios artículos de consumo masivo. 

En ese momento, las críticas de los referentes del sector giraban en torno a que estas políticas provocaron la reducción del stock de ganado, un desincentivo a la producción, una baja en el peso de faena y presiones en la suba de precios ante una oferta retraída. Con la gestión de Cambiemos, dice el informe, se cambió la política en un sentido contrario. Hasta 2018 se bajó la alícuota del 15% a 0%, se eliminaron los cupos de exportación, se desreguló el mercado interno y hubo fuertes saltos devaluatorios, sobre todo en 2018 y 2019. 

Más allá de las medidas, lo cierto es que el stock de ganado creció de 51,4 millones de cabezas a 53,9 millones entre 2015 y 2019 (+4,9%). Además, en ese período las cantidades faenadas crecieron 14,5%, el peso promedio de la faena escaló 0,4% y el precio subió 275,8%. Por otro lado, en 2021 cada argentino consume en promedio 15 kilogramos menos de carne que hace seis años. Se pasó de un consumo per cápita de 58,6 kg a uno de 43,7 kg. 

El Gobierno considera que el consumo local perdido fue a parar a las exportaciones. En términos comparativos, en 2015 se exportaba el 7,7% de la producción local, mientras que para 2021 se espera una venta al exterior del 29,1% del total producido. Hoy, el 75% de lo exportado se vende a China, principal comprador por lejos.

¿Qué ocurrió con el cierre de 2006?

El principal problema con la postura adoptada, más allá de las explicaciones oficiales, es que ya fue probada anteriormente. En 2006, el Gobierno de Néstor Kirchner estableció la misma determinación por 180 días aunque finalmente se extendió por 10 años. La medida anunciada en ese momento por la exministra de Economía, Felisa Miceli, apuntaba a frenar el alza de los precios de dicho producto en el mercado interno.

Según un estudio que realizó el ingeniero Andrés Halle, el cierre de exportaciones de carne en 2006 trajo aparejado el cierre de más de 100 frigoríficos y la pérdida de entre 10.000 y 12.000 puestos de trabajo. “Por otra parte se contaron por miles la cantidad de productores ganaderos que se fundieron. El stock de hacienda entre marzo del 2006 y marzo del 2011 cayó un 20%, lo que representó una caída de casi 12 millones de cabezas”, destacó Halle en abril en un informe de Econoagro, cuando el Gobierno comenzaba a amenazar con cerrar la exportación. En su momento, la vocera había sido la secretaria de Comercio Interior, Paula Español.

El informe de Halle detalló que “el consumo de carne per cápita pasó de 62 kilos a fines de 2005 a 55,5 kilos promedio en 2011 y en términos porcentuales significó una merma del 11,3%”. Asimismo, indicó que “la producción de carne tuvo una caída del 21% entre el 2005 al 2011″.  También agregó que se pasó de un volumen de 3.147.396 toneladas res con hueso a 2.497.896, lo que significó una caída en la faena de casi 3,5 millones de cabezas.

“El volumen exportado tuvo una caída del 69%, obligando a frigoríficos a cerrar, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, no permitiendo el desarrollo del sector y afectando el ingreso de divisas al país”, afirmó el trabajo. Además consignó: “El precio del novillo cayó luego del cierre de exportaciones por un tiempo, para luego (frente a la escasez) pegar un importante salto hacia la suba”.

¿Qué dice el campo?

La comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CEEA) anunció ayer un cese de comercialización durante ocho días en respuesta al cierre de exportaciones dispuesto por el Gobierno. En la conferencia de prensa virtual también se expuso la situación del sector y las previsiones que tienen a futuro por la medida adoptada.

La exposición de la conferencia estuvo a cargo de los presidentes de las cuatro entidades: Daniel Pelegrina (Sociedad Rural), Jorge Chemes (Confederaciones Rurales Argentinas), Carlos Achetoni (Federación Agraria) y Carlos Iannizzotto (Coninagro). En términos generales, los dirigentes se manifestaron en contra de la medida, a favor de mantener los mercados de exportación abiertos y calificaron de “ineficiente”  la estrategia oficial para combatir la inflación.

Por ejemplo, Pelegrina destacó que, según datos oficiales, en 2008 el rodeo nacional llegaba a los 57,6 millones cabezas de ganado vacuno y apenas tres años después había caído a 47,9 millones. Una baja de 10 millones de cabezas, que hasta el momento no se pudieron recuperar.

Por su parte, Achetoni precisó que “nunca he visto una decisión tan unánime de todos los sectores de la producción a repudiar una medida del Gobierno y salir juntos a la Mesa de Enlace a defender el patrimonio nacional. No vamos a permitir que se pierdan puestos de trabajo, mercados internacionales y que la Argentina vaya camino al abismo”.

Un informe de Fada explicó que prolongar el cierre de exportaciones de carne puede tener serias consecuencias. Por ejemplo, el estudio estimó que 100.000 familias quedan en riesgo porque ese es el número de puestos de trabajo relacionados con el circuito exportador de ese producto, “en un contexto de 42% de pobreza”. En total la cadena de la carne de vaca genera más de 400.000 empleos.

Otro punto importante tiene que ver con la entrada de divisas al país que implica esta actividad y el perjuicio que generaría el cierre. En base a datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (Ipcva), las exportaciones de carne aportaron el año pasado US$ 3.126 millones, una baja anual de 13%. En tanto, este valor representó el 8% de los envíos al extranjero del sector agroindustrial.

Para dimensionar la magnitud del problema, se puede tener en cuenta que la negociación actual con el Club de París es por US$ 2.400 millones. Según explicó el Consorcio Exportador de Carne ABC, durante estos 30 días dejarían de ingresar al país US$ 240 millones.