Brasil: reforma tributaria en un escenario complicado

28 de mayo, 2021

Paulo Guedes Bolsonaro Brasil

Por Héctor Rubini Economista de la Universidad del Salvador (USAL)

El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, anunció ayer en una reunión virtual con empresarios que dentro de 4-5 meses se aprobará finalmente el proyecto oficial de reforma tributaria.

También reconoció que debió desistir, ante la gran oposición que enfrentó, de su pretensión de extender a los servicios financieros el Impuesto a la Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS).

La reforma sustituirá varios impuestos federales sobre el consumo: el Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), dos aranceles a las importaciones (PIS/Pasep y Cofins) el Impuesto Sobre Circulación de Mercancías y Servicios (ICMS) y el Impuesto sobre Servicios (ISS) por una Contribución Social sobre Operaciones con Bienes y Servicios (CBS), a nivel municipal, estatal y federal, y otro impuesto federal sobre bienes y servicios específicos. El nuevo CBS será un Impuesto al Valor Agregado, no sobre los ingresos brutos de las empresas, y tendrá una alícuota de 12%.

Si bien el ministro dijo que caerá la carga tributaria sobre las empresas en 5 puntos en dos años, la propuesta de Guedes eliminaría también varios programas de tributarias que favorecen a las empresas y varios sectores por unos U$S 55.300 millones anuales y una cifra no menos de 12 veces mayor por juicios del Estado para el cobro de obligaciones tributarias incumplidas.

Si prosperará o no está por verse, pero nadie duda que hace rato que era más que necesaria una simplificación (al menos) de un sistema tributario en extremo complejo y engorroso, regulado por más de 5.000 leyes y una diversidad de tasas diferentes de fiscalización bastante complicada. Tampoco será fácil la aprobación legislativa, más allá del aparente optimismo de Guedes. Por eso será presentada en el Congreso dividida en cinco proyectos de ley por separado para al menos mejorar el clima empresario y lograr resultados positivos antes de las elecciones presidenciales del año próximo.

El corto plazo, al menos, muestra claramente que la situación exige reformas que tal vez no sólo se limiten a las leyes impositivas. La economía brasileña ya acusa el impacto del Covid-19, y también será necesario, de alguna forma, algún cambio en la desordenada estrategia oficial para enfrentar la pandemia. Ayer también, se conoció ayer la tasa de desempleo del trimestre enero-marzo: 14,7%, nivel récord para la serie del IBGE iniciada en 2012.

Los números del mercado laboral indican que también el número de personas desocupadas llegó a un nuevo récord, de 14,8 millones de personas. La situación laboral de buena parte del país es una de las peores de los últimos años. Al total de desocupados se suman otros 6 millones de desalentados, y 33,2 millones de subocupados, de modo que hay no menos de 54 millones de personas sin trabajo o en situación laboral precaria. En particular llama la atención el fuerte aumento de desalentados, que en un año creció 25,1% respecto del nivel del primer trimestre de 2020. A su vez el número de ocupados registró una caída interanual de 6,6 millones de personas. Otro aspecto preocupante es la tasa de desempleo entre jóvenes de 18 a 24 años: 31%. Como es de esperar por el impacto de la pandemia y las restricciones diversas aplicadas por las autoridades estaduales, los sectores de mayor destrucción de vacantes laborales en un año han sido comercio, alimentación y hotelería, y servicio doméstico. Sólo el sector agropecuario registró un aumento de puestos de trabajo respecto del primer trimestre de 2020 (329.000).

Un escenario difícil, en caso de que sigan los estragos de la pandemia. Si el gobierno de Brasil realmente se propone retomar un sendero de crecimiento sostenido, y no una transitoria reactivación preelectoral, da la impresión de que el aporte de esta reforma tributaria sería insuficiente. El Banco Central de Brasil igualmente está revisando hacia arriba sus perspectivas de crecimiento del PIB de 2021 de 3,5% a 4%. El principal determinante sería una aceleración del proceso de vacunación de la población a partir del mes próximo. Habrá que verlo.