Proyecto del BID en Perú logró estimular el ahorro para el retiro con una app

13 de abril, 2021

Proyecto del BID en Perú logró estimular el ahorro para el retiro con una app

La realidad de los trabajadores de todo el mundo era bien distinta cuando, allá por el Siglo XIX, se diseñaron los fundamentos de los sistemas de seguridad social que hoy rigen en países como los de América Latina y el Caribe.

El mundo ha cambiado a un ritmo acelerado, especialmente en las últimas décadas, y por eso uno de los grandes desafíos que enfrenta la región consiste en adecuar los sistemas de protección social para la realidad actual. Esto es primordial, además, porque la región enfrenta un proceso imparable de envejecimiento de su población.

“Latinoamérica y el Caribe es una de las regiones más desiguales del mundo. También, una de las regiones que más va a envejecer. Por ello, tenemos que buscar nuevas soluciones para la protección económica de los más vulnerables. Así, la convergencia entre las nuevas tecnologías y la economía del comportamiento es una de las avenidas posibles para solucionar este tema, que va a ser urgente en los próximos años y que hoy es una deuda social”, subraya Marcelo Cabrol, Gerente del Sector Social del Banco Interamericano de Desarrollo.

En esta incesante búsqueda de soluciones innovadoras, el Laboratorio de Ahorro para el Retiro del BID lleva cuatro años experimentando con el potencial que ofrecen las tecnologías y, junto con los aprendizajes de las ciencias del comportamiento, está incentivando a que los países de la región continúen buscando esa vuelta de tuerca necesaria para actualizar la seguridad social y conducirla al Siglo XXI.

Una de las intervenciones del Laboratorio de Ahorro para el Retiro tuvo lugar en Perú , donde apenas 22% de los trabajadores ahorra para su retiro. Allí, el laboratorio trató de atraer a los trabajadores de la economía colaborativa al sistema de seguridad social con la misma herramienta que utilizan para trabajar: el aplicativo de su celular.  Estas plataformas digitales, que son muy útiles para promover una elevada bancarización y alfabetización digital, se presentaron como las mejores aliadas para, en este caso, ofrecer un plan de ahorro voluntario a los conductores de Cabify, una de las plataformas que, como Uber o Didi, ha transformado el sector del transporte en la región.

“En los países desarrollados, este tipo de aplicativos pueden verse como una amenaza desde el punto de vista de los trabajadores, porque pueden provocar una merma en los derechos. Sin embargo, en países en desarrollo como Perú, pueden ser una gran oportunidad”, subraya Oswaldo Molina, Investigador de la Universidad del Pacífico , una de las entidades que colaboró en esta iniciativa.

Conducir y ahorrar sin salir del app 

La idea sobre la que se basó esta intervención es sencilla: en un momento determinado, el mismo aplicativo que los conductores de Cabify utilizan para trabajar les pregunta si desean ahorrar de forma automática un porcentaje de sus ganancias semanales, ofreciendo dos opciones: un débito automático fijo del 2% de sus ingresos semanales y otro que solo se activa cuando sus ingresos son superiores a un umbral determinado.

“Los conductores tienen una fuerte variabilidad en sus ingresos. Hay semanas que tienen muy buenos ingresos, pero otras en las que no”, explica Noelia Bernal, profesora de la Universidad del Pacífico .

Si bien el objetivo es que los conductores ahorren a largo plazo para contar con un ingreso en la vejez, en esta intervención se buscó, en un primer lugar, generar un hábito de ahorro y comenzar por construir un ahorro que se pueda utilizar en emergencias. La pandemia global causada por el Covid-19 ha puesto de manifiesto que muchos trabajadores de la región, en especial los de bajos ingresos y aquellos que trabajan por su cuenta, no tienen ahorros que les permitan enfrentar situaciones adversas. La seguridad social del Siglo XXI también debe reconocer esta realidad y ofrecer soluciones innovadoras, que permitan a los trabajadores contar con ahorros para eventos inesperados a lo largo de su vida laboral y también construir una pensión para el futuro.

¿Es realmente útil para los conductores disponer de una posibilidad así? Los resultados de la intervención demuestran que, ante una opción sencilla de ahorro y con los incentivos adecuados, muchos trabajadores sí están dispuestos a cumplir con sus buenos propósitos.

“Si tengo un servicio corto de 30 soles, me hace un descuento del 2% del viaje. Eso se va acumulando a lo largo del mes y, cuando llego a fin de mes, me llega el acumulado de todas mis carreras a través del e-mail”, explica Wilmer Espinoza, socio conductor de Cabify. Su compañero Freddy William Cruz también aceptó participar en el programa: “Yo lo vi muy bueno, lo acepté, vengo ahorrando y esa tarjeta la usa mi hija para cualquier emergencia”.

Al igual que Wilmer y Freddy, muchos conductores de esta plataforma se registraron para ahorrar a través del aplicativo. Esta es, de hecho, una de las intervenciones más exitosas del Laboratorio de Ahorro para el Retiro: solo en el primer mes, el 18% de los conductores se había sumado a esta fórmula de ahorro.

La tecnología y la economía del comportamiento convergen para facilitar el ahorro de estos trabajadores. Así lo resalta Brigitte Madrian, Decana de la Escuela de Negocios de la Universidad de Brigham Young y una de las investigadoras de referencia que ha prestado su apoyo al Laboratorio: “Sabemos que muchos conductores tienen buenas intenciones de ahorrar, pero debido a que es complicado y son impacientes, postergan esta decisión. Con este tipo de soluciones de ahorro tratamos de ayudar a que las personas sean constantes y cumplan con las buenas intenciones que tienen consigo mismas”.

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INNOVACIÓN PARA PROMOVER EL AHORRO PREVISIONAL

Desde su puesta en marcha en 2017, el Laboratorio de Ahorro para el Retiro de la División de Mercados Laborales del BID, el BID Lab y la Fundación MetLife ha desarrollado 16 intervenciones similares a esta con el fin de promover el ahorro para el retiro entre los trabajadores independientes y de bajos ingresos de Chile, Colombia, México y Perú. Desde entonces, el proyecto ha llegado a más de un millón y medio de personas en América Latina y el Caribe, a través de iniciativas que tratan de aprovechar al máximo los avances de la tecnología y las enseñanzas de la economía del comportamiento. Puede conocer más sobre las intervenciones de esta iniciativa visitando su página web.

La columna fue publicada originalmente en la página web del BID