La tranquilidad no llega y los negocios vuelven a achicarse

30 de abril, 2021

La tranquilidad no llega y los negocios vuelven a achicarse

Por Luis Varela

Ayer hubo 26.053 nuevos contagios y 561 muertes, el número más alto desde que comenzó la pandemia, por los que el país ya acumula en 19 meses de virus la escalofriante cifra de 63.508 muertes, colocándonos en el listado de 180 países del planeta en el triste puesto 14.

Luego de seis meses de mutismo con el laboratorio Pfizer, que inició el año pasado su experimentación en el Hospital Militar, preparado para enviar de manera inmediata 13.000.000 de dosis, en una operación que se trabó porque en el Congreso se colocó en el contrato la palabra “negligencia”, que los de Pfizer no aceptaron y dieron por terminada la comunicación, ahora el Ministerio de Salud sale a retomar la negociación. Y eso es por dos razones: el laboratorio AstraZeneca, al que ya le pagaron, no está enviando las dosis prometidas (tienen una ola de reclamos en países centrales y están revisando lo que envían) y la vacuna Covishield confirmó que por el momento no se enviarán más dosis, por lo cual los que se aplicaron la primera no tienen la menor idea de lo que deben hacer.

Con ese contexto, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, heredera del expulsado Ginés González García, que siguió siendo elogiado por el Presidente como una eminencia epidemiológica, está manteniendo contacto con la Encargada de Negocios de EE.UU. para destrabar un envío de las vacunas de AstraZeneca. Y, como si se tratara de una tragicómica actuación de la imagen del naufragio, Alberto Fernández fue a Ezeiza para recibir al pie del avión la llegada de un millón de dosis de las vacunas Sinopharm, que serán una gota en el océano. 

Pero el completo fracaso sanitario, que según algunos expertos puede elevar el número de fallecidos a un número que ni nos animamos a repetir, se completó ayer con una sucesión de decisiones económicas, completamente a contramano de la inversión y de la confianza de los privados, que terminaron por convertir al la jornada financiera argentina en otro día que pronostica para las próximas semanas más tiempos nublados, con resultados ciertamente complejos.

Sólo por hacer una síntesis muy somera de los errores cometidos ayer puede decirse que, en vez de bajar el gasto, el BCRA volvió a emitir una montaña de pesos y absorbió una enorme masa de dinero en las Leliq, arrojando más tierra debajo de la alfombra. Al tiempo que todo ese dinero que retroalimenta el incendio inflacionario es apagado con un pomo, automatizando a la Aduana para controlar aún más la liquidación de retenciones a las exportaciones de granos, colocando sanciones inmediatas para quien se atrase. También hubo intervención en el Mercado de Liniers, por lo que habrá escasez en la red de carnicerías. Y habilitarán la instalación de corralones con precios para la construcción para ponerle topes a los que venden insumos en los barrios, lo cual también romperán esa red. Y, mientras todos se refregaban los ojos, se conoció que se decidió congelar por 90 días el precio del oxígeno, lo que  decretará sin dudas el principio del fin de otro material que se necesita en abundancia.

Además de todo esto, mientras por ejemplo Nueva York anuncia que en julio ya tendrá normal circulación de la población en las calles, con presentación de balances de las tecnológicas todos con aumentos importantes, Wall Street recibió el día después de las palabras del jefe de la Fed, Jerome Powell, con una rueda tímidamente alcista, y en el exterior mucho no le creyeron al banquero porque los inversores volvieron a inclinarse por tomar posición en dólares, convencidos de que la suba de la tasa de interés corta llegará más temprano que tarde. Así, en el mundo el dólar subió ayer 1,9% en Chile, 0,7% en México y 0,3% en Japón, no cambió contra el euro y la libra, y solamente bajó 0,1% contra el real.

El mercado local

En Argentina, mientras tanto, el mercado de cambios estuvo completamente intervenido, con el Gobierno gastando bonos y reservas de las que entran por la cosecha. De los seis dólares de Alberto cinco estuvieron otra vez para arriba, pero el dólar blue, que acumuló tres semanas de corrida importante, acusó una fuerte baja por una intervención oficial perfectamente identificada, forzada, que doblegó el precio del billete en el corto, dejando entrever la desesperación de Guzmán por utilizar al dólar como ancla para que la inflación crucero mensual no pase a niveles mayores a partir de mayo.

Ayer, mientras una financiera ligada al Gobierno salió a vender en el blue billetes $3 por debajo del valor del mercado para parar como sea la corrida del mercado, el BCRA agrandaba la bomba de tiempo de las Leliq, al tomar del mercado nada menos que otros $304.750 millones al 38% anual, con los bancos pagándole a los ahorristas 37% anual, en fondos que se licúan minuto a minuto. Y en línea con eso, con una discusión entre Miguel Pesce y Martín Guzmán que es cada vez más abierta, en los últimos treinta  días el dólar mayorista subió 1,7%, contra una inflación de casi 5% mensual, lo que está convirtiendo a la peligrosa inflación en pesos de Argentina en una aún más riesgosa en dólares.

Con todo este movimiento, el dólar turista subió 10 centavos hasta $163,30, el oficial subió 6 centavos hasta $98,97, el blue bajó $8 hasta $154 y el  mayorista subió 6 centavos hasta $93,50. El dólar MEP subió 40 centavos hasta $152,20 y el contado con liquidación subió 35 centavos hasta $155,42. Por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue bajó al 55,6% y la del CCL con el mayorista saltó hasta el 66,2%. A todo esto, en un momento en el que hay liquidación de cosecha gruesa con precios de los granos en máximos de 7 a 9 años, el BCRA sumó apenas US$ 18 millones a las reservas, hasta US$ 40.357 millones, ya que los fondos fueron usados para aplastar al blue a como diera lugar.

Frente a todas estas medidas, los títulos públicos argentinos volvieron a anotar una nueva baja en sus cotizaciones, por lo que el riesgo país de Argentina volvió a subir: ayer ganó 9 puntos, hasta 1.555. Mientras que el riesgo país de Ecuador, que en marzo estuvo en 1.635 puntos, ayer cerró a 765 unidades, menos de la mitad de lo que marca el amperímetro del argentino.

Es cierto que no son tiempos sencillos, y ayer hubo varios mercados del mundo que se mostraron titubeantes. Pero la Bolsa de Nueva York pudo anotar ayer un aumento del 0,4% en sus índices, con presentación de muy buenos estados contables, especialmente de parte de las tecnológicas. Al tiempo que la Bolsa de México se sumó a Nueva York con una mejora, pero la de San Pablo y la  de Santiago de Chile anotaron descensos del orden del 0,8%.

En la Bolsa de Buenos Aires, con el blue aplastado, pero con los dólares financieros libres en máximos desde la corrida de octubre del año pasado, los precios estuvieron casi inmóviles, pero con una marcada caída en el volumen de negocios. Y efectivamente, hubo apenas $652 millones operados en acciones y $1.931 millones en Cedears, con el índice S&P terminando el día sin cambios medido en pesos, pero con bajas medidas en dólares financieros. Y probablemente la verdad del día se vio en los ADR argentinos que se negocian en NY: Bioceres, que está en otra película, pudo subir casi 3% en dólares, pero luego hubo bajas de hasta el 2,5% para Telecom, Cresud, Mercado libre, Despegar y todos los bancos.

Las commodities siguen en un raro minué que se mueve entre el final del virus, en los países con alta vacunación, y el riesgo de que la Fed cambie de estrategia.  Así, el petróleo siguió muy firme, hasta su valor más alto en 31 meses. Los metales preciosos, los metales básicos y los granos de Chicago ya no están para arriba, después de escuchar los avisos de Powell. En Rosario, tras la intervención a Liniers, hubo mayor oferta de los productores y los precios de los granos bajaron en todas sus variantes entre 0,5% y 2%. Y quizás lo peor del día se vio en las criptomonedas, que abandonaron el aleteo de los últimos días: la advertencia de la Fed, más pronósticos complicados de un gurú del sector, hizo que el Bitcoin volviera a precios de hace dos meses y medio, alejándose otra vez de la cumbre de todos los tiempos que alcanzó hace apenas dos semanas.