La soja en US$ 565 le da aire al Gobierno, ¿lo aprovechará?

26 de abril, 2021

Proyectan recorte de US$2.262 millones en los ingresos por las exportaciones de soja

Por Sofía Milagros Suardi (*)

La semana pasada, la soja y el maíz, luego de una tendencia alcista que venía desacelerándose, lograron romper el techo que estaba presente desde principio de año y apuntaron subas por nueve ruedas consecutivas. El precio internacional de la soja registró un salto de US$ 45 en una semana en el mercado de referencia, Chicago, y cerró la semana en US$ 565,7 mientras que el maíz registró un precio de cierre de US$ 258 por tonelada, alcanzando en ambos casos los valores más altos desde julio de 2013.

Ahora bien, existe una multiplicidad de factores que explican esa suba registrada en Chicago, pero en particular se destacan tres factores que actúan simultáneamente sobre el precio de ambos cultivos.

Los bajos inventarios tanto de soja como de maíz a nivel global, pero puntualmente en Estados Unidos, son el principal causante del alza en los futuros. El Departamento de Agricultura estadounidense estima una producción de 112 millones de toneladas de soja, con un ratio stock/uso a final de campaña quedaría en 3% (versus 13% de finales de la campaña anterior) y se posiciona en los mínimos desde 2014. Escenario compartido por el cereal, ya que se espera que para la actual campaña el ratio stock/uso culmine en 9%, mínimo también desde la campaña 2013/14.

Las cuestiones climáticas jugaron un rol importante a lo largo de la campaña, el primer impulso fue de la mano con las expectativas de sequía en el hemisferio sur como consecuencia del fenómeno climático “La Niña” que afectaron a los precios de la soja. El empujón actual en los precios se debe a una ola de frío en el país del hemisferio norte que afecta a las planicies y al cinturón maicero, perjudicando la siembra y el desempeño de ambos cultivos. Las condiciones de sequía en Brasil, que impactarían sobre la siembra de maíz de segunda, provocan una mayor preocupación acerca de la oferta global del cereal e impulsan aún más los precios.

La demanda china, principal comprador de materias primas, juega un rol determinante en el mercado. El gigante asiático colaboró con la suba en el precio de la soja en los últimos meses, principalmente por una mayor demanda de productos derivados de la soja como el aceite. En cuanto al maíz, en las últimas semanas apuntaló sus compras para la nueva campaña norteamericana, lo que les da un empujón adicional a los precios y señala que la mayor demanda china se prolongaría en el mediano plazo.

Un factor adicional se encuentra vinculado al Dollar Index, medida del valor del dólar frente a una canasta de seis monedas correspondientes a los socios comerciales más importantes de Estados Unidos. Desde fines de marzo, comenzó a mostrar un dólar más débil en un escenario de tasas bajas y liquidez global producto de la emisión monetaria de los bancos centrales frente a la pandemia, favoreciendo a los commodities.

La combinación de precios internacionales de commodities elevados, que comenzaron su ciclo alcista en agosto pasado, con expectativas de devaluación implícitas en los futuros de Rofex que se desplomaron, pasando del 70% anual al 45% actual, con un contrato de dólar a fin de año en $121 y una brecha cambiaria que se comprimió (hoy en la zona del 60%), en parte a causa de la propia liquidación de exportaciones y la relativa paz con el campo luego del paro de aceiteros de diciembre, llevaron a una buena liquidación de divisas en los primeros meses del año.

De acuerdo con los datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), en los primeros tres meses del año, el ingreso de divisas provenientes del campo fue de US$6.724 millones e incorporando los números de abril a la fecha la cifra asciende a US$8.897 millones. Este récord significa un crecimiento del 77,5% respecto al saldo acumulado en igual período un año atrás y comparativamente con la mejor liquidación, 2016, representa un avance del 10,5%.

Los números positivos de una mayor liquidación de divisas, en parte como consecuencia de la cosecha retenida en 2020, sumado a una liquidación en enero que se vio inflada por el paro de aceiteros con 20 días de inactividad en los puertos durante diciembre, tienen su correlato en los números fiscales. Durante el primer trimestre los ingresos fiscales en concepto de derechos de exportación aportaron unos $215.100 millones, lo que significó una mejora de 190,4% respecto al monto recaudado en el mismo lapso del año previo.

El ingreso por derechos de exportación podría ser, en 2021, el mayor monto desde la campaña 2011/12 de acuerdo a los números de la Bolsa de Comercio de Rosario. La entidad estima que el Estado podría recaudar en materia de derechos a exportación en la campaña 2020/21 un total de US$ 8.600 millones, unos US$ 2.600 millones más que en el ciclo anterior. De los cuales los productos del complejo sojero, al estar gravados a una alícuota mayor, aportarían a ese total unos US$ 7.100 millones, una participación superior al 80%.

Existe una segunda implicancia no menor de una mayor liquidación de divisas: el abultamiento de las reservas internacionales del BCRA que, por primera vez desde octubre pasado, superaron en términos brutos los US$ 40.000 millones. El crecimiento en las divisas en poder de la autoridad monetaria, asociadas con el flujo exportador, le aportan grados de libertad al Central para intervenir en la brecha cambiaria, a su vez que permiten abrir el grifo de importaciones, tal como quedó reflejado en los números del Intercambio Comercial Argentino (ICA) de marzo cuando las importaciones alcanzaron los US$ 5.320 millones, el valor más alto desde agosto de 2018.

Hacia adelante, la recomposición de reservas en el margen de la mano de los dólares del campo junto con los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, de los cuales Argentina recibiría una suma equivalente a US$ 4.300 millones, le dan un aire a la política económica en el corto plazo. Sin embargo, un ritmo de vacunación que avanza a paso lento en un contexto en el que la situación sanitaria se complejiza, sumado a la incertidumbre en torno a las negociaciones con el Club de París y el FMI pueden generar ruido en el mercado cambiario y complicar la dinámica de cara a las elecciones.

(*) Analista de Eco Go