La crisis económica del fútbol europeo detrás de la idea de la Superliga

23 de abril, 2021

La crisis económica del fútbol europeo detrás de la idea de la Superliga

Por Paolo Rizzo

El anuncio de la creación de una superliga de fútbol entre los doce clubes más ricos de Europa ha generado un terremoto continental. Una vez confirmada la noticia, las organizaciones internacionales del fútbol, los hinchas, algunos entrenadores y hasta los gobiernos nacionales salieron a criticar la novedad.

Luego, ni 48 horas después, la Superliga creada por los clubes más ricos había generado un rechazo tan fuerte y unánime que los clubes no pudieron salir adelante. Aparecía claro que la idea presentada por los clubes no apuntaba a mejorar el nivel técnico del futbol europeo y, sobre todo, iba en contra de la meritocracia y el encanto del deporte. La Superliga representaba un ejemplo de la arrogancia de los clubes más ricos. Tal como reconocieron públicamente los dirigentes de Real Madrid y Juventus, el proyecto estaba vinculado con la profunda crisis económica que están atravesando los clubes más ricos de Europa. Analizando bien lo ocurrido, lo que más sorprende fue la insistencia de los presidentes en hablar de la necesidad de aumentar los ingresos de los clubes. ¿Qué le está pasando, entonces, al fútbol europeo?

Según estimaciones de Deloitte, solo en la temporada 2019/2020, el fútbol europeo registró una pérdida de ingresos por 2.000 millones de euros.

Por un lado, incidieron los partidos sin público. Para los veinte equipos más ricos, la perdida fue cercana a 250 millones de euros. Antes del brote de la pandemia, el Inter había generado ingresos por 6 millones de euros en un partido frente a la Juventus y casi 8 millones en el partido de Champions League frente al Barcelona. Por otro lado, en la temporada 18/19, el estadio garantizó ingresos por 159 millones de euros al Barcelona, 145 millones de euros al Real Madrid y 120 millones de euros al Manchester United. La comparación con la temporada 20/21 será dramática.

Paradójicamente, pesó aún más la caída de ingresos de derechos de transmisión. Las televisiones están disminuyendo su inversión en el fútbol y hasta están pidiendo descuentos en los contratos ya firmados. En junio de 2020, Sky Italia, que tiene los derechos de trasmisión de la Serie A, anunció a los clubes italianos su intención de no pagar su una cuota de 130 millones de euros. Solo un fallo de la Corte pudo arreglar la disputa y obligar Sky a pagar su cuota. En Francia, el campeonato 19/20 se suspendió definitivamente y la Ligue perdió mas de 100 millones de euros en derechos de transmisión. Según Deloitte, la suspensión parcial de la temporada en España ha generado un pedido de reembolso de los derechos de transmisión de la Liga española por 100 millones de euros. Por la misma razón, la Premier League perdió 575 millones de euros.

Estos gastos fueron repartidos proporcionalmente entre todos los clubes y, como los equipos más grandes reciben una mayor parte de los derechos de transmisión, esta vez tuvieron que rembolsar una mayor parte. Solamente en 2019/2020, los veinte equipos más grandes registraron una caída de ingresos por los derechos de transmisión de casi un 1.000 millones de euros.

En fin, si por un lado los ingresos se han derrumbado, los gastos fijos han caído menos de lo esperado. Jugadores del Real Madrid y Juventus acordaron cortarse el sueldo 10%. En 2019/20, el Barcelona ha pagado 430 millones de sueldos a sus jugadores frente a los 485 millones de la temporada precedente. No sorprende entonces que los clubes hayan registrado fuertes pérdidas económicas.

El ejercicio económico de los clubes se extiende en el período 1° de julio a 30 de junio y solo se puede medir el impacto del Covid-19 en los últimos tres meses de la temporada deportiva pasada. Por lo poco que se ve, la situación financiera está delicada para muchos. El Real Madrid ha registrado una pérdida de 91 millones de euros, el Barcelona está 100 millones abajo, la Juventus 74 millones y el Inter, -102 millones. Aparece ligeramente mejor la situación del futbol inglés. El Chelsea logró registrar un activo de 32 millones de eruos por su calificación a la Champions League. El Manchester United tuvo una pérdida de 23 millones de libras esterlinas mientras el City perdió 126. Merece recordar que este fue solamente el balance de la temporada 2019/20. Es muy probable que la situación aparezca (mucho) peor en el 20/21.

Frente a esta crisis, los doce equipos más ricos han creado entonces una superliga alternativa a la Champions League y que pudiese generar los recursos necesarios. De hecho, la Champions sigue siendo un gran negocio para los equipos. La UEFA garantiza 15 millones de euros a cada uno de los 32 equipos que participan a los grupos. Luego, cada victoria proporciona un premio adicional y cuanto más lejos en la competición llega un equipo, más dinero gana. En fin, cada resultado se relaciona al coeficiente de la liga nacional del club y al “market pool” del equipo, o sea al número de sus hinchas.

La Champions que Liverpool ganó en 2018/19 le ha generado ingresos por 111 millones de euros mientras el subcampeón (Tottenham) obtuvo 101 millones de euros. Es curioso que el Barcelona, eliminado en las semifinales por el Liverpool, ganó aún más (117 millones) por efecto de su “market pool”. A estos números hay que añadirle todos los ingresos relacionados con el estadio.

En pocas palabras, jugar en Europa genera recursos financieros fundamentales para los clubes y la sostenibilidad de los mismos podría ser comprometida si el equipo no logra calificarse a la Champions. Es de esta necesidad que nace la idea de crear una NBA europea del fútbol: o sea una liga exclusiva y eterna para los equipos más ricos. Primero para dividir los beneficios de la competición europea entre pocos y, segundo, para que los pocos sean siempre los mismos sin importar el mérito. Menos mal que esta locura duró apena 48 horas. Que la pelota no se manche.