El gobierno corporativo en tiempos de pandemia

20 de abril, 2021

El gobierno corporativo en tiempos de pandemia

Por Javier Agranati y Mariana Esmelian (*)

La pandemia del Covid-19 ha impactado en forma transversal a todos los sectores de la sociedad.

Desde el punto de vista del gobierno corporativo, que es lo que nos ocupa, la primera evidencia es que cualquier crisis expone las debilidades y obliga a cambiar el enfoque de largo plazo por una agenda de corto plazo y a reordenar las prioridades, acercando el directorio a la función ejecutiva -a la Gerencia General y demás gerentes-.

Obligadas a abordar lo necesario para el mantenimiento de la operación, de los recursos humanos y de los activos y la sanidad financiera frente a la afectación de la cadena de pagos y la baja o nula actividad en ciertos sectores, para las empresas ha sido necesario rediseñar el mapa de riesgos y replantear su estructura.

El teletrabajo y el establecimiento por parte de las autoridades de contralor (IGJ y CNV) de reuniones a distancia es prueba de que la crisis desarticuló viejas reglas. El impulso dado por la CNV a la incorporación de reglas de buena gobernanza se manifiesta en el recientemente renovado Código de Gobierno Corporativo.

Para los directorios es necesario y conveniente documentar el proceso de toma de decisiones. No debe olvidarse que el sistema de responsabilidad de los administradores se articula a partir de la fórmula del buen hombre de negocios y la construcción de responsabilidad recae en el cumplimiento del deber de lealtad y debida diligencia.

El concepto de gobierno corporativo ha evolucionado, desde el conjunto de mecanismos de control que una organización adopta para evitar o disuadir comportamientos oportunistas de los managers, hasta la inclusión de políticas que generen empleos estables y seguros, que den un nivel de vida aceptable a los trabajadores, que mitiguen el riesgo para los titulares de deudas y finalmente, que mejoren la comunidad y el ambiente, todo ello elevando el nivel de actuación esperado de los directores.

La agenda ESG (Ambiente, Social y Gobernanza, por sus siglas en inglés) ya no es una declamación idealista. Los conceptos de sustentabilidad y responsabilidad social empresaria toman otra dimensión.

Finalmente, entonces, surge la pregunta de si es posible conciliar todos los aspectos reseñados en la crisis.

Las empresas mejor preparadas para enfrentar la crisis son aquéllas que han trabajado en pos de incorporar las mejores prácticas. Aquéllas que han avanzado en la incorporación de nuevas tecnologías han podido mantener con menos impacto su actividad.

Las reuniones a distancia del directorio a través de medios digitales han tenido un efecto positivo en el funcionamiento de dicho órgano por lo que es dable esperar que tales fórmulas sean adoptadas en el futuro de forma permanente.

La diversidad en la integración del directorio, no sólo por cuestiones de género sino incluyendo distintos perfiles entre sus miembros, es una fórmula superadora que permite contrarrestar los sesgos de un directorio homogéneo.

Las relaciones laborales y con proveedores y clientes, las acciones y conductas de las empresas, son observadas con una mirada crítica por la opinión pública, que impacta de manera significativa y ampliada sobre la reputación y el valor de la empresa y sus marcas.

Potenciar las políticas de responsabilidad social y las alianzas con otros actores en pos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y crear valor a largo plazo, resultan claves.

Ello no sólo es posible sino la mejor fórmula para enfrentar los actuales desafíos y asegurar la supervivencia de una organización saludable y generadora de valor.

(*) Los autores son Directores del Programa Avanzado en “Gobierno Corporativo en Tiempos de Covid” de UTDT