El Bitcoin y el ocaso del sistema bancario tradicional

19 de abril, 2021

El Bitcoin y el ocaso del sistema bancario tradicional

Por Joan Cwaik (*)

¿Cuánto dinero en efectivo tenemos ahora en la billetera o en el bolsillo? ¿Cuánto dinero retiramos habitualmente del cajero automático para pagar nuestros gastos?

Estoy seguro de que la mayoría tenemos muy poco efectivo encima porque paulatinamente nos fuimos acostumbrando a los cambios que nos propuso la tecnología.

Y no solo porque usamos la tarjeta de débito o crédito, sino por la cantidad de operaciones digitales que realizamos a través de Internet, como comprar productos y servicios colocando como forma de pago los números de nuestra tarjeta de crédito, hasta el uso del homebanking, medio a través del cual pagamos impuestos, servicios y tarjetas de crédito, constituimos plazos fijos o fondos comunes de inversión, o hacemos transferencias de dinero entre nuestras propias cuentas o a cuentas de terceros. Y todo esto lo hacemos sin tocar ni ver físicamente el dinero en papel.

Entonces, me pregunto, ¿cuánta gente sabrá que existe la posibilidad de realizar este tipo de operaciones pero sin depender del horario bancario y sus impuestos, entre tantas otras cuestiones?

Y es aquí donde aparece la madre de las criptomonedas: el Bitcoin. Este activo digital, cuyo uso no solo se encuentra como moneda o divisa, sino también en el potencial de la tecnología que provee el sistema.

¿Cuáles son las principales diferencias entre el sistema bancario tradicional y blockchain?

  1. Centralización vs. descentralización

Mientras que los bancos almacenan todas las transacciones de sus usuarios en un libro contable centralizado, propio de cada institución bancaria, las transacciones de criptomonedas son distribuidas, es decir, se replican en cada nodo de la red. Esto resuelve los problemas tradicionales como el fraude o la “caída del sistema” por dependencia exclusiva de un servidor central.

  1. Información parcial vs. transparencia

Los clientes de un banco pueden acceder a los movimientos de sus cuentas en esa institución, aunque muchas veces solo de los últimos tres meses. El usuario de una billetera virtual no solo tiene a la vista su saldo actual y su histórico de transacciones, sino que también está a su disposición el histórico de otras billeteras.

Blockchain permite realizar un seguimiento de todos los Bitcoins desde su inicio y se puede verificar esta información para saber exactamente su cantidad en cualquier momento.

  1. Espera vs. inmediatez

La celeridad de una transferencia bancaria depende del tipo de cliente destinatario: si la cuenta de destino pertenece al mismo banco, la transferencia es inmediata, mientras que si pertenece a otro banco o es internacional, la transacción demora.

Mientras que en el mundo BTC es, en realidad, una transferencia de códigos digitales de una billetera virtual a otra, y esto se realiza en minutos (independientemente de las ubicaciones físicas del emisor y del receptor). Además, las operaciones se pueden realizar las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año, sin importar si son días y horarios laborales o no.

Este tipo de transacciones son altamente seguras ya que las plataformas ofrecen un sistema de depósito de garantía o escrow, mediante el cual se asegura que el bitcoin del monedero del vendedor se traslade automáticamente a una cuenta de depósito seguro temporal donde se guardará hasta que se complete la transacción.

  1. Menos comisiones

Las comisiones que deben pagarse a través del sistema blockchain son mucho más bajas en comparación con las que hay que abonar a través de sistemas de pago electrónico o transferencias internacionales como Paypal (3,95%) y Western Union (4%). En el caso de blockchain, las transacciones son gratuitas o se sugiere a los usuarios hacer una pequeña donación voluntaria para obtener confirmaciones más rápidas y para remunerar a los mineros.

¿Enamorados de este mundo? Los entiendo, y la buena noticia es que iniciarse en el unvierso cripto resulta muy sencillo. Actualmente, existen en el mercado diversas plataformas para transaccionar con activos digitales, que permiten conectar de forma segura compradores y vendedores de criptomonedas utilizando diversos métodos de pago. Los únicos requisitos que se exigen para poder operar con estas plataformas son que el usuario sea mayor de 18 años, que abra una cuenta ofreciendo su email y nombre de usuario y que realicen una inversión mínima de US$ 3.

// Qué son las criptomonedas y qué debo saber antes de comprar

De esta forma, podemos concluir que el sistema bancario tradicional está llegando a su fin – o al menos tal cual lo conocemos – dado que los usuarios se vuelcan cada vez más hacia  formas de inversión que les brinden mayor libertad financiera y la posibilidad de resguardar el valor de su dinero de forma segura y sin altas comisiones.

(*) Autor y divulgador tecnológico, especialista en criptomonedas y Brand Ambassador de Paxful