Ecuador: entre décimas y esperanza

25 de abril, 2021

Ecuador: entre décimas y esperanza

Por Gabriela Ortega Jaramillo Especialista en comunicación

“La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo”

-Montesquieu

Ecuador.- En Ecuador, la crisis mundial por la propagación del COVID-19 desnudó, además de un sistema de salud debilitado, un sinnúmero de desigualdades sociales y una profunda brecha educativa.

Estamos próximos a cumplir un año desde la declaratoria de emergencia sanitaria y aún están frescas aquellas imágenes de cadáveres en las esquinas del barrio, las morgues de los hospitales abarrotadas de cuerpos inertes e, incluso, muertos envueltos en sábanas dentro de las casas, conviviendo aún con sus familias.

Pero además de ello, vimos imágenes que revelaron un Ecuador de profundas desigualdades, con niños sentados en las copas de los árboles conectándose a la señal de alguna red gratuita de internet para recibir las clases virtuales, o aquellas imágenes de profesoras recorriendo en bicicleta las empolvadas calles de la zona costera del país para llevar las clases de casa en casa.

La pandemia ha afectado a todos y aunque no se podía anticipar que íbamos a enfrentar una situación de estas dimensiones, hoy el país tiene en sus manos la posibilidad de afrontar el segundo año del COVID-19 bajo la directriz de un nuevo gobierno elegido para los siguientes cuatro años. 

Las décimas de diferencia en el resultado de votos durante las últimas elecciones, encaminan al país a las urnas para una segunda vuelta electoral el 11 de abril, donde se elegirá al Presidente y Vicepresidente de la Nación. El ambiente está marcado por la esperanza de soluciones para generar empleo, la vacunación masiva y la necesidad de un nuevo régimen que traiga buenas noticias.

Durante los meses más duros de 2020, se evidenció la falta de infraestructura estatal y las precarias condiciones de acceso a las tecnologías por parte de las familias ecuatorianas, sobre todo aquellas en las que más de dos o tres miembros aún se encontraban en etapa escolar o cursando el bachillerato. En Ecuador, según la CEPAL, la brecha digital alcanza un 59% de los hogares sin computadora, mientras que el 63% no tiene acceso a internet. 

Por ello, en la segunda vuelta electoral (aún sin definiciones claras de los dos candidatos que se disputarán la contienda) el país tiene la gran oportunidad y responsabilidad de volver a poner en el centro de la transformación social a la educación pública, gratuita y de calidad.  

El voto de los ecuatorianos no solo se traducirá en una decisión política sino en la posibilidad de fortalecer y afianzar la democracia para reducir las desigualdades que son resultado de las relaciones de poder. No hay participación ciudadana y democracia de calidad sin educación de calidad. 

Para las próximas semanas se perfila una fuerza electoral formada en su mayoría por jóvenes, cuya lucha permanente por la igualdad, respeto, tolerancia y reconocimiento de las diversidades, muchas ocasiones se ve impresionada por la imagen de los candidatos quienes, a través de las redes sociales, han desarrollado un verdadero sistema de intercambio de mensajes y de interactividad con el electorado.

Es hora de que Ecuador reflexione y la clase política nunca más vuelva a repetir quelos pobres son pobres porque quieren o porque no se esfuerzan”. De los 13 millones de ecuatorianas y ecuatorianos habilitados para sufragar depende buscar un modelo económico y social que proponga un cambio en el destino del país, para democratizar el conocimiento, la educación y la cultura. No se puede dejar en manos de pocos el futuro de muchos.

Aclaración: este texto fue escrito en febrero de 2021

 

Para más información, visitá www.eforo.org.ar

Descargá la versión completa de “Ideas en el Horizonte, capítulo internacional”