Empezó‌ ‌la‌ ‌transición‌ ‌hacia‌ ‌la‌ ‌pospandemia‌ ‌ ‌

21 de abril, 2021

Empezó‌ ‌la‌ ‌transición‌ ‌hacia‌ ‌la‌ ‌pospandemia‌ ‌ ‌

El debate sobre las condiciones económicas de la pospandemia y los caminos para transitarla está instalado en todos los países. Hay consenso en que no habrá en el corto plazo un día en el que se pueda decir que la pandemia terminó, será un proceso. El Covid seguirá entre nosotros por un tiempo, con eventuales rebrotes y la aparición de nuevas cepas. La vacunación masiva a nivel global llevará tiempo, pero es indispensable porque es necesario que haya  inmunidad en todos los países. Además, ninguna vacuna prevé en un 100% nuevos contagios y no todas son igual de eficaces como lo demuestra la experiencia de Chile con la Sinovac.  Pero está claro, como lo demuestra Israel, el país que está más cerca de lo que podría ser el mundo pospandemia, las consecuencias de la vacunación masiva se hacen sentir en términos de contagios y sobre todo de menor cantidad de muertes.

Al inicio de la pandemia, se debatía sobre sus consecuencias porque mientras, para unos se marchaba a un mundo nuevo, para otros, se reforzarían las tendencias previas. Los resultados de las elecciones realizadas desde la irrupción de la pandemia no mostraron la irrupción de fuerzas políticas disruptivas y por el contrario prevalecieron las fuerzas tradicionales. De todas maneras, la presencia del Estado, la nueva composición del gasto público y la cooperación global estarán sobre el tapete. 

En el terreno económico, habrá una agenda pos pandemia con la aparición de algunos problemas nuevos y la agudización de muchos que eran previos. Los síntomas se sentirán por mucho tiempo en el cuerpo social y volver a los niveles anteriores a la pandemia llevará tiempo reconoce Carmen Reinhart, principal economista del Banco Mundial.

El mundo observará en la transición hacia la pos pandemia estados más endeudados como consecuencia de  los programas de asistencia y estímulo, menos empleos, mayores diferencias sociales, raciales y de género y una recuperación dispar de los niveles de actividad.

En 2020, luego de reducirse su número durante varios años, 131.000.000 de personas más pasaron a ser pobres. A su vez, sólo en el mundo emergente, se redujo en 134.000.000 la cantidad de personas que dejaron de pertenecer a la clase media  que venía en rápido ascenso desde 1990. En tiempos de pandemia, la desigualdad se agudizó y eso se observó desde la distribución de los ingresos hasta la de las vacunas. 

Por otra parte, según la OIT, se perdieron 225.000.000 de empleos de tiempo completo en  el mundo que tardarán en recuperarse porque a la salida de las crisis, el nivel de actividad siempre vuelve a la situación previa mucho antes que el mercado laboral. Además, según un informe de McKinsey, 100.000.000 de personas deberán cambiar de empleo hasta 2030.      

La actividad global se irá recuperando, pero a diferentes ritmos y la tendencia hacia una mayor preponderancia de las economías asiáticas se profundizará. Este año, por primera vez desde 2005, será Estados Unidos y no China el mayor aportador al crecimiento global. Pero será una excepción.  Según el FMI, China aportará el 20,4% de la expansión global entre 2021 y 2026, Estados Unidos 14,8%, India 8,4%, Japón 3,5% y Alemania 3,1%. En la región, Brasil será el responsable del 2,2% de la expansión mundial en los próximos años.

¿Y Argentina?

Una economía mundial en expansión es una buena noticia para Argentina y más aún si es liderada por países que son fuertes demandantes de materias primas. Las tasas de interés, aunque en ascenso, seguirán en niveles relativamente bajos y todo indica que el dólar tenderá a debilitarse frente al resto de las monedas lo que también ayudará.  

Pero Argentina tiene que enfrentar los mismos problemas que los demás y para crecer en el nuevo contexto mundial necesitará que aumenten la inversión y el empleo de calidad en el sector privado. Y ambas condiciones necesitan un marco adecuado a partir de reformas que las incentiven.