Petróleo y tasas obligan a diseñar otros portafolios

5 de marzo, 2021

Petróleo y tasas obligan a diseñar otros portafolios

Por Luis Varela

Tic tac, los tiempos de los mercados van llegando, inexorables.

Y ayer, esos tiempos le fijaron el pulso a los mercados de todas partes, con un resultado bien diferente, todo muy en rojo en todas partes y con luces verde en  Argentina y en Brasil. Y la respuesta a esos distintos resultados tienen su explicación: fuerte suba en el precio del petróleo, sostén en el precio de los granos y un nuevo escalón alcista para las tasas de interés en los mercados centrales.

Antes que seguir detallando lo que ocurrió, debe decirse que todo está envuelto en una gran volatilidad. Una noticia positiva puede poner a todos los inversores con carita feliz. Y una novedad negativa puede llegar a colocarle los pelos de punta al más pintado, sobre todo a los inversores más inexpertos, entre ellos los millennials, que están montados a la moda de las criptomonedas, y creen haber encontrado la Caja de Pandora.

Así como ocurrió con la tragedia de los mercados en la apertura de 2020, el pulso del día de ayer también estuvo ligado al petróleo, a la Opep+, con cambio de palabras entre Arabia Saudita y Rusia. En febrero del año pasado la que puso la nota fue Rusia, que no quiso recortar la oferta y el precio del crudo descendió a los infiernos. Y esta vez Arabia Saudita no quiere volver a abrir los grifos, tal como se esperaba.

Esa novedad tiene su lógica. Las diez automotrices más grandes del mundo ya anunciaron, sin excepción, que para 2025 tendrán mayor motorización de sus unidades con alimentación eléctrica, abandonando los hidrocarburos. Y los árabes, sabios, inventaron el álgebra y desarrollaron la astronomía y las matemáticas, saben que a la demanda intensa de crudo no le queda mucho tiempo. Seguirá sirviendo para muchos usos, pero no para el transporte de personas y mercaderías.

Con los árabes renuentes a suministrar más, el barril de petróleo tuvo ayer un impactante aumento de casi 5%, con las variantes WTI y Brent escalando hasta más de US$ 64 y US$ 67, es decir alcanzando los valores más altos prepandemia, regresando a valores que no se veían desde noviembre de 2018.

Por supuesto, esa fuerte suba en el barril de crudo supone un aumento en los costos del transporte de mercaderías y en muchos otros usos, y anticipa que la inflación mundial, que ya viene creciendo, sea alimentada si estos precios se mantienen, con otra fuente de impulso para nada despreciable.

Y, obviamente, con la fuerte suba del crudo, ocurrió la contrarreacción en el costo del dinero. La tasa de los bonos de EE.UU. volvieron a subir, al igual que están subiendo las tasas en casi todos los mercados importantes. Así, la tasa a 10 años de los bonos del Tesoro de EE.UU. llegó al 1,54% anual y la tasa de los bonos a 30 años alcanzó el 2,35%, en ambos casos los niveles más altos desde enero del año pasado, es decir pre estallido de la pandemia de Covid-19.

También está subiendo la tasa de los bonos largos de muchas naciones. Hace unos siete meses, la tasa larga promedio mundial había bajado hasta 1,6% anual y ayer alcanzó el 2,6%, por lo que los bonos de los tesoros de muchos países creíbles empiezan a prometer rentas interesantes para los inversores que tienen capitales acumulados.

Y por supuesto, la novedad de una tasa de interés segura más jugosa, espantó a los inversores de todos los activos de riesgo que no pagan ningún tipo de renta. Y la suba del petróleo afectó el precio de muchos activos petróleo -dependientes. Así hubo fuertes bajas en los metales, preciosos y básicos, y las criptomonedas también sufrieron el impacto. Para bien de Argentina y de Brasil, las únicas commodities que no sufrieron fueron el petróleo y los granos, lo cual le dio oxígeno a los mercados regionales.

Sin embargo, empezando a perder peldaños de su burbuja, la Bolsa de Nueva York volvió a estar en el centro de las intenciones de venta, y hubo fuertes bajas para sus índices principales. Tanto que hubo una caída del 1,1% en el Dow Jones industrial y un desplome del 2,1% en el tecnológico Nasdaq, que ya acumula una seria caída en muchos de los papeles que habían volado en los meses anteriores.

Con esto, los promedios de los índices de la Bolsa de Nueva York quedaron abajo del agua, es decir con sus valores por debajo de los cierres que hubo a fines de 2020. Y lo más particular del caso es que operadores de bancos importantes recibían llamados múltiples de inversores clientes. La pregunta era la misma. “¿Qué hacemos?”. Y la inquietante respuesta fue: “La tasa larga está subiendo más rápido de lo que esperábamos, estamos reestudiando las carteras, en un par de días daremos un diagnóstico sobre cómo seguir”.

Por supuesto, además de la baja en las acciones de Wall Street, apareció otro movimiento que estuvo completamente a contramano de los pronósticos que vinieron reinando hasta ahora. El dólar volvió a estar en el centro de interés de los inversores y otra vez pudo subir contra todas las monedas: en el exterior ganó 1,1% en México, 0,9% en Brasil y Japón, 0,8% contra el euro, 0,6% en Chile y 0,4% contra la libra.

En Argentina, en cambio, el Gobierno sigue enfrentando una aceleración inflacionaria que obliga Banco Central y al Ministerio de Economía a seguir usando al dólar como ancla para ver si con ese artilugio puede ponerle un freno a los precios, mientras productos como la carne o insumos de la construcción están anotando subas de más del 20%, en vísperas de ajustes de tarifas que pondrán al IPC de marzo en un nivel inquietante.

Al estilo de Sturzenegger y Macri con las Lebac, el Banco Central ayer volvió a tomar más Leliq por $267.688 millones al 38% anual, pero este dinero absorbido ya no paga únicamente 37% en los plazos fijos, sino que muchos de esos fondos están ahora colocados en colocaciones ajustadas por CER o UVA+1, lo cual plantea un horizonte también complicado.

Pero, tratando de ganar tiempo, pensando que en el largo plazo vamos a estar todos muertos, el Gobierno está enfocado en la elección de octubre, sin pensar en otra cosa. Y los dólares son usados para frenar todo artificialmente. Así, el dólar turista subió 18 centavos hasta $157,99, el oficial subió 11 centavos hasta $95,75 , el blue bajó $1 hasta $144 y el mayorista subió 6 centavos hasta $90,29 . El Banco Central sumó US$ 67 millones a sus reservas que ahora llegan a US$ 39.785 millones. El dólar MEP bajó $1 hasta $145,11 y el contado con liquidación cayó $1,03 hasta $147,25 . Por lo que la brecha entre el oficial y el blue bajó al 50,4% y la del CCL con el mayorista cayó al 63%. Y, por los cambios internacionales, medidos en pesos, el euro bajó 75 centavos hasta $108,11, la libra bajó 41 centavos hasta $125,47 y el real bajó 13 centavos hasta $15,93.

Esta situación cambiaria genera una dura advertencia de muchos economistas  de todas las corrientes de pensamiento. En tiempos de gran viento a favor internacional como el actual, hoy el país tiene más liquidación de granos y permite compra de dólares del BCRA, pero a pesar de eso las reservas de la autoridad monetaria no están subiendo. Los dólares entran por un lado y se van por el otro. Y con semejante ingreso de divisas,  Alberto postergará el  arreglo con el FMI antes de las elecciones. 

Pero claro, como ayer no se usaron ni bonos ni reservas para que la pax cambiaria se extendiera, los titulos argentinos lograron mejorar apenas. Y el riesgo país se mantuvo sin cambios en 1.554 puntos básicos. Eso sucede mientras un país con un Banco Central independiente del poder político, como es Perú, pudiera colocar anteayer bonos por US$ 4.000 M, a 10, 20 y 30 años, con una tasa del 3,4% anual, por lo que su riesgo país está en 143 puntos 10,8 veces menos que el argentino.

La potencia de la soja y el sostén del petróleo, más la reestructuración de deuda que hizo YPF, logró que la calificadora internacional Standard & Poor’s reconociera el impacto positivo del canje de deuda la petrolera insignia de la argentina, por lo que su ADR subió 5% en Nueva York y su precio argentino tuvo un aumento superior, y eso sostuvo a la Bolsa de Buenos Aires, que además ganó volumen operado.

Mientras Wall Street retrocedía, con suba del 1,3% en San Pablo y baja del 0,8% en México, el mercado bursátil local tuvo sonrisas. Con $1.088 millones operados en acciones y $2.383 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 1%. Aunque este resultado fue muy dispar, ya que el clima fue muy selectivo, tanto en la plaza local como en Nueva York.

¿Puede continuar este buen clima? Los analistas siguen reiterando: el Gobierno tiene todos los elementos necesarios como para mantener un corsé de acá hasta octubre. Pero la escasez de dólares persistirá, ya que sin acuerdo con Washington, cada divisa que entre por una puerta se irá por la otra. Y sin dólares no habrá insumos importados, no habrá repunte industrial, habrá escasez, desabastecimiento y más inflación. Por lo que se vienen más meses con presión a las empresas, con multas y suspensiones, lo cual plantea un 2021 nada sencillo.