Los 30 años del Mercosur: cumbre (virtual) con mucho por debatir

26 de marzo, 2021

Los 30 años del Mercosur: cumbre (virtual) con mucho por debatir

Hoy, 26 de marzo, es un día histórico para el Mercosur: se cumplen 30 años desde su creación. En este mismo día, pero hace ya tres décadas, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaron el Tratado de Asunción, el cual instituía uno de los bloques regionales más importantes del sur del continente.

Antes de la firma del tratado, los presidentes de la Argentina y Brasil, Raúl Alfonsín y José Sarney, respectivamente, llevaron a cabo una serie de políticas bilaterales que sentaron las bases para la formación del bloque comercial. 

Ante el histórico evento, Sarney explicó cuál fue el objetivo de los fundadores del Mercado Común del Sur. “Nuestro ideal era hacer una unión como la de Europa, que fue exitosa porque fue una integración no solo de palabra, sino una integración efectiva, que se fue haciendo por sectores. Pero desgraciadamente los cambios de gobierno hicieron que pasaran cosas no previstas”, agrega hoy, 30 años después.

“Las expectativas no se cumplieron porque no se proyectaron para que construyéramos una verdadera integración. Nuestra idea era con el tiempo ir integrando sectores e ir incorporando nuevos países de Sudamérica”, agregó el exmandatario brasileño, quien igualmente aclaró que sigue confiando en que todo puede mejorar.

En línea con estas ideas, para celebrar el aniversario del bloque y analizar su futuro, hoy se realizará una cumbre virtual entre los jefes de gobierno de los miembros plenos: el presidente de la Argentina, Alberto Fernández; el de Brasil, Jair Bolsonaro; el de Uruguay, Luis Lacalle Pou; y el de Paraguay, Mario Abdo Benítez. Además, estarán invitados Sebastián Piñera y Luis Arce, mandatarios de Chile y Bolivia, respectivamente, quienes son miembros asociados del Mercosur. El contexto no es el mejor. La pandemia no afloja, las vacunas no alcanzan y la recuperación incipiente de las economías está bajo riesgo.

Uno de los temas centrales será acelerar el ingreso al Mercosur, como socio pleno, de Bolivia. El proceso se inició en 2012 y, por diversas causas, se ha demorado más de lo esperado. Sin embargo, pese a los contratiempos, actualmente solo restaría que el Parlamento de Brasil apruebe el protocolo de adhesión.

Para Argentina, que ostenta la presidencia pro tempore del Mercosur, esta es una cuestión trascendental, ya que le permitiría sumar un aliado dentro del mismo. Los mandatarios de Brasil, Uruguay y Paraguay, de ideología económica más liberal, abogan por flexibilizar las normas del bloque, mientras que el presidente Fernández, de características más proteccionistas, no se ha expresado al respecto.

Justamente, serán los temas económicos, como era de esperar, los que se llevarán toda la atención. Uno de los asuntos más importantes girará en torno al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el cual, tras más de 20 anos de negociaciones, fue firmado en 2019, durante la presidencia de Mauricio Macri.

Aunque el mismo fue aceptado por ambos bloques, aún no ha sido ratificado por los parlamentos europeos ni por el Congreso argentino. Liderados por Francia, entre otros, desde la UE rechazan el acuerdo firmado, aludiendo grandes inquietudes por sus sectores primarios y, más recientemente, los problemas ambientales generados por la deforestación del Amazonia. No queda claro si el argumento verde de Emmanuel Macron es una excusa para esconder el enojo de los “farmers” franceses, muy acostumbrados a los subsidios y pescar en la pecera.

Según la UE, el acuerdo viola sus objetivos climáticos y, por eso, el mismo debe ser renegociado para que se encuentre a la altura de lo exigido en el Acuerdo de París. Mientras que, para Portugal, que ostenta la presidencia pro tempore de la UE, acelerar la entrada en vigor del pacto es uno de sus principales objetivos, Argentina ha mostrado menos interés, aunque se mostró dispuesto a debatirlo.

Respecto a Brasil, el presidente Bolsonaro ha enviado varios mensajes a Europa a través de la implementación de distintas estrategias para proteger la selva amazónica. Entre ellas, se destacan el envío de tropas militares a la región o el pedido de donaciones a cambio de “adoptar” una hectárea en las reservas naturales. Sin embargo, parece que deberá esforzarse más si desea que esta situación se destrabe. 

Como si esto no fuese demasiado, en 2022 habrá elecciones presidenciales tanto en Brasil como en Francia, por lo que es poco probable que ambos candidatos acepten ceder terreno a tan poco tiempo de realizarse los comicios. 

Por otra parte, todos los mandatarios, a excepción de Fernández, han mostrado públicamente su interés de flexibilizar las reglas del mercado común. El actual sistema de negociación de acuerdos comerciales con países externos al bloque hace que sea imposible que los mismos se concreten si no hay unanimidad entre los cuatro miembros.

Sobre esta base, uno de los objetivos de los mandatarios sería permitir que cada país negocie individualmente, y de forma independiente, tratados comerciales con terceros países. En reiteradas oportunidades, Lacalle Pou ha dicho que su idea es que el Mercosur no sea un “corsé” para los miembros que desean ser más competitivos en su comercio exterior. 

En esta línea, el canciller de Brasil, Ernesto Araújo, declaró hace algunas semanas: “Nuestro objetivo es que el Mercosur sea un bloque negociador eficiente (…). Si eso es posible a través del Mercosur como bloque, perfecto. Si en algunos casos es mejor trabajar individualmente (…), necesitamos encontrar esas flexibilidades”. El “Mercosur tiene que ser abierto al mundo, permitir o (como mínimo) no impedir una apertura de Brasil al mundo. Eso es vital para nuestra competitividad”, agregó.

El mismo Araújo también ha dicho que la intención de su país, y la de los otros miembros, es concretar una “reducción gradual” del Arancel Externo Común (AEC), la elevada tasa -de un promedio de 13% a 14%- a importaciones de terceros países.

Sin embargo, en un contexto de pandemia mundial, donde las políticas proteccionistas han cobrado mayor fuerza, y teniendo en cuenta la histórica posición del Gobierno argentino (y también la burguesía fabril de San Pablo), la misión parece difícil, por no llamarla imposible. 

En los últimos meses, y desde 2019, Argentina y Brasil han estado negociando para reducir estos aranceles, pero sin llegar a ningún acuerdo. Mientras que el Gobierno de Fernández estaría dispuesto a discutir una rebaja por sectores, el país vecino apunta a una rebaja uniforme de las alícuotas. 

En las tratativas, que se iniciaron cuando Mauricio Macri aún era presidente de Argentina, en un principio se hablaba de una rebaja de más del 50%. Pero, con la llegada del kirchnerismo al poder, el nuevo Gobierno solo se estiraría hasta el 20%.

Todas estas estrategias están relacionadas con que, año tras año, el comercio intrabloque se va debilitando y actores externos, como China, cada vez cobran mayor relevancia. En el caso del Gigante Asiático, a principios del Siglo XXI solo representaba el 3% de las ventas externas del bloque, pero, actualmente, casi US$ 1 de cada US$ 4 exportados se dirigen hacia allí. A su vez, China también se convirtió en el primer origen de las importaciones, ya que US$ 1 de cada US$ 5 que compra el Mercosur corresponden a productos chinos. 

En el caso particular de Argentina, el intercambio con el Mercosur representó el 24,3% del comercio exterior entre 2010 y 2020, lo cual significó un retroceso en comparación a principios de siglo, cuando esa cifra era del 27,3%. Respecto a las importaciones argentinas, entre el año 2000 y 2010, el bloque representó el 34,7% pero, en la última década, la cifra descendió al 26,7%.  

A su vez, hace tiempo que las economías más importantes están estancadas y con macroeconomías muy distintas. Mirando hacia el futuro, el bloque debe repensarse para asegurar su subsistencia.