Las recomendaciones del Bid para América Latina

22 de marzo, 2021

Las recomendaciones del Bid para América Latina

La hipótesis central del nuevo informe económico del Banco Interamericano de Desarrollo (Bid) es que la región crecerá 4,1% en 2021 tras la caída de 7,4% del 2020, cuando se produjo el peor desplome anual de que se tenga registro desde 1821. También prevé que esa expansión se desacelere hasta 2,5% anual en 2022 y años sucesivos.

La hipótesis asume que los programas de despliegue de vacunas avanzarán según lo planeado; que las economías se mantendrán abiertas y que la economía global se recuperará vigorosamente.

Sin embargo, los brotes ya están obligando a nuevas medidas de contención en algunos países, sobre todo donde las cepas más contagiosas están ganando terreno. Además, lo preocupante es que las vacunas actuales pueden ser menos efectivas contra las mutaciones del virus. En un escenario negativo (que no debe descartarse) con una segunda ola de virus en Estados Unidos y Europa, combinada con un retraso en la vacunación, América Latina y el Caribe se vería gravemente afectada. “El crecimiento sería considerablemente más bajo que el proyectado en el escenario de base en 2021 y, en 2022, podría caer aún más, lo que implica un escenario de doble caída o una recuperación en forma de W”, dice el Bid. En ese escenario, los números serían +0,8% y -1,1%.

En un escenario más positivo, en el que sale todo bien, el crecimiento podría ser de 5,2% en 2021 y 3,9% en 2022.

Las recomendaciones del Bid para América Latina

El fondo

“Para alcanzar un mayor ritmo de crecimiento, la región necesita implementar una serie de reformas que mejoren la productividad, ayuden a conectar a las empresas a las cadenas globales de valor y promuevan la economía digital y la creación de empleo en forma inclusiva, sostenible y resiliente”, sostienen desde el Bid.

“Una de las lecciones de las crisis anteriores es que éste no es el momento de replegarse sobre sí y levantar barreras. Al contrario, la región debe buscar una mayor integración mediante tratados comerciales más sólidos y la eliminación de obstáculos como los controles de aduana excesivos en las fronteras, que perjudican el libre flujo de bienes y servicios justo cuando más se necesita”, señala el economista jefe del Bid, Eric Parrado. “Saldremos de esta crisis más pobres, más endeudados y con economías que tendrán un formato muy diferente en términos de sus estructuras productivas”, agregó.

Sin embrago, el presente sigue siendo asfixiante. “Las economías de América Latina y el Caribe están emergiendo de la crisis provocada por el coronavirus con altas tasas de desempleo y con sus sistemas de salud exigidos al límite. La crisis ha afectado a las poblaciones vulnerables con mayor severidad, exacerbando aún más las desigualdades de la región”, dice el Bid. Con los casos subiendo en la región, y la vacunación lenta, tampoco está claro hasta qué medida la región está “emergiendo” de la crisis.

La región está muy debilitada, y no está claro que la pandemia haya terminado. Por un lado, la situación social empeoró: el empleo está 7% debajo de la prepandemia (llegó a estar -10%) y, dice el Bid, “las proyecciones auguran  un  aumento del 12,1% al  14,6% de la pobreza extrema, mientras que se espera que la pobreza moderada aumente del 11,7%  al  14,6%”. Por el otro lado, los déficits fiscales totales aumentaron, en promedio, 5,3 puntos del PIB desde 3% en 2019 a 8,3% en 2020. A su vez, se estima que la deuda pública aumentó del 58% del PIB en 2019 al 72% en 2020, “y seguirá aumentando hasta llegar al 76% hacia  2023”. El Bid no descarta que haya reestructuraciones de pasivos públicos. “Si esto se vuelve necesario, será mejor actuar preventivamente y procurar acuerdos rápidos y consensuados”, señala.

Por eso, el Bid recomienda gastar mejor. “Debido a los problemas fiscales  y a los altos niveles de deuda, la  mejora de las instituciones fiscales debería ser una prioridad de las políticas públicas. Contar con mejores instituciones aumentaría la credibilidad de la política fiscal y permitiría a los países implementar planes de ajuste más gradual, acompañados de tasas de interés más bajas, para asegurar la sostenibilidad de la deuda”, dicen.

Una mejor focalización de los programas sociales de  transferencias,  la equiparación de  los  salarios  públicos con los salarios del sector privado y una mejora de las políticas de adquisiciones y contrataciones públicas generaría ahorros de hasta el 4,4% del PIB al año en promedio, y en algunos países incluso más. “Los mayores ingresos fiscales y los ahorros en el gasto deberían asignarse  a  proyectos  de  inversión  bien  seleccionados,  con  altos  beneficios  sociales  y para el crecimiento”, agregan.

***

EL DATO

25%

América  Latina  y  el  Caribe  registró  el  25%  del  total  de  fallecimientos  debido  al Covid-19 a pesar de tener sólo el 8% de la población mundial