La economía mantiene un buen ritmo en el arranque de 2021

9 de marzo, 2021

UIA: la actividad económica cayó 4,1% en octubre

En los primeros meses del año, en consolidación con lo visto a fines del anterior, tanto la industria como la construcción, y la actividad económica en general, mostraron signos positivos. Sin embargo, lo importante será la evolución de estos sectores durante 2021 para ver si el Gobierno puede cumplir con el crecimiento planteado en el presupuesto (5,5%). 

En base al último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los analistas mejoraron sus expectativas de crecimiento del PIB para 2021 y estiman, en promedio, una suba de 6,2%. “Las estimaciones para el primer trimestre se ajustaron al alza y se estiman por encima del 1% sin estacionalidad”, comentaron desde la consultora LCG. Hay cierto consenso por parte de los especialistas en que, principalmente por un arrastre estadístico, es de esperarse una mejora de la actividad. En todo caso, los datos acompañan esa hipótesis.

Actividad económica

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae), creció en diciembre por octavo mes consecutivo. En el último mes del año pasado, la actividad fue 0,9% superior a noviembre y mostró la menor contracción interanual desde el inicio de la pandemia (-2,2%). A pesar de que la actividad cayó por tercer año consecutivo, el dato de diciembre arrojó un crecimiento interanual para dos sectores que tienen mucho impacto en la economía real: industria manufacturera (+4,5%) y comercio mayorista y minorista (+10,7%).

Estos datos, sin duda, marcaron la pauta para los análisis posteriores de parte de los especialistas. Por ejemplo, desde LCG habían estimado, ante El Economista, un crecimiento de la actividad de 6,5% para 2021, aunque con algunas reservas. “Habrá una moderación, debida principalmente a la pérdida del impulso del efecto apertura”, consideraron. En tanto, desde Ecolatina dijeron a El Economista, que auguraban una recuperación significativa en 2021, pero con una principal reserva a cómo evolucione la pandemia y el frente cambiario.

Industria

Otro indicador que está mostrando un repunte es el Indice de Producción Industrial Manufacturero (IPI). Desde mayo que crece mensualmente, menos en los meses de agosto y octubre. En enero último, tuvo una suba interanual de 4,4% y 1,7% mensual desestacionalizado. Esto sumado a que el sector terminó con casi 60% de utilización de la capacidad instalada en 2020.

De los 16 rubros que releva el Indec para el IPI, hubo expansiones interanuales en 10 de ellos. Particularmente, los sectores que más incidencia tuvieron, con sus mejoras respecto al mismo mes de 2020, fueron maquinaria y equipo (31,2%) y vehículos automotores (16,5%). “No es casualidad que las importaciones de bienes de capital e intermedios hayan crecido fuertemente en diciembre, ya no sólo explicado por el efecto de la brecha cambiaria: la industria se recupera y con ello, crecen las importaciones productivas”, subraya un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), que ubica a la producción fabril en el mayor nivel en 29 meses.

Los sectores a destacar, en el comienzo del año, son el automotriz, la siderurgia y la metalurgia. Más allá de la caída en la producción de autos en febrero que, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores Argentina (Adefa), fue de 16,5%, la actividad se mantiene en alta. Esa caída se debió a las paradas de planta, pero el patentamiento sigue en tendencia positiva. Según los datos que brinda Acara, en febrero el patentamiento creció un 8,9% interanual, contra un mes sin pandemia aún como fue febrero del 2020. En total se vendieron 30.141 vehículos

Mientras tanto, la industria siderúrgica se incrementó 24,3% en enero respecto al mismo mes del año pasado, con una producción de 370.700 toneladas de acero crudo. En cuanto a la metalurgia, en diciembre, la producción creció 3,1% en relación a diciembre 2019. Pero lo más actual tiene que ver con la creciente demanda por parte de la agroindustria, en un año en el que se prevé una cosecha récord.

Construcción

El Indice Construya, que mide las ventas de materiales por parte de las grandes empresas de la construcción, registró en febrero un muy fuerte crecimiento mensual de 8,8% y el noveno mes de incremento interanual: contra febrero de 2020, avanzó 25,2%. “La construcción va a seguir bien. Los costos medidos en dólares están en los niveles más bajos de los últimos 20 años, sumado a los incentivos que tendrá el sector”, explicó el director de LCG, Guido Lorenzo, ante El Economista.

“Los despachos de cemento crecieron en torno al 18% interanual, prevemos que el sector mantendrá la tendencia, por obras privadas y el impulso que dará el sector público con los planes de viviendas, además de la obra pública”, comentó el director del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), Daniel Schteingart, ante El Economista.

Proyecciones

Para Lorenzo, es probable que la construcción evolucione en niveles altos, “posiblemente mayores a 2017, último año de crecimiento real”. En tanto para la industria expresó: “No soy tan optimista, hay mucha incertidumbre en cuanto a las importaciones, poca demanda y que Brasil cerrará nuevamente su actividad”. Además agregó: “No se ve una política industrial precisa sino errática, con un tipo de cambio con el que es difícil competir, sumado a las dificultades para importar insumos”.

“Hay que diferenciar el crecimiento de la recuperación, es factible que cierta demanda pierda un poco de fuerza por la baja en el efecto de aperturas a las restricciones”, consideró el economista sectorial de Ecolatina, Santiago Manoukian, ante El Economista. “La construcción está 10% por encima del promedio 2012-2020, en base a datos del Indec, para la industria hay mejoras heterogéneas, pero los bienes durables parecerían ser los más beneficiados por la brecha cambiaria y las preferencias de consumo actuales”, añadió.

Manoukian también destacó que los rubros más ligados a servicios o la movilidad es probable que sigan rezagados, o tengan una recuperación más lenta, hasta que las medidas de restricción se relajen todavía más. “Los principales segmentos de consumo masivo se han estancado, como alimentos y bebidas o indumentaria y calzado, no esperamos que repunten significativamente porque están atados a la evolución de los salarios reales”, concluyó.

Según el Indice Mensual de Actividad (IMA) de Itega, que es un proxy del EMAE del Indec, la actividad cayó 0,9% interanual en enero, pero avanzó 1,2% contra diciembre. “Con este registro de actividad ya se recuperó el 92% del nivel perdido desde el piso de la crisis en abril 2020”, dijeron. La forma de la recuperación se asemeja al logo de la marca de Nike. Un repunte fuerte (tras una caída muy abrupta), que luego empieza a lateralizar.

El IGA-OJF de Orlando J. Ferreres, por su parte, midió un avance de 2% mensual de la actividad en enero, lo que implicaría una aceleración desde los registros de diciembre. “Así, tanto la industria y la construcción como otros indicadores sugieren que el año habría arrancado con el pie derecho en cuanto a la actividad económica, aunque las primeras señales para febrero indican que podría haber habido una pausa en la recuperación. El desafío será consolidar la tendencia de mayo-enero durante el resto del año”, dijeron desde el Grupo SBS.