Tres sectores en la mira para contener precios: alimentos, construcción y electrónicos

23 de marzo, 2021

“No hay que extrapolar la inflación del primer bimestre”, dice Kulfas

El Gobierno armó su estrategia para concertar precios y salarios en tres sectores que consideró más afectados por los aumentos de precios: alimentos, por lejos el más importante; construcción y electrónicos y electrodomésticos. Sin embargo, en estos primeros meses del año, las tendencias parecen no ir en línea con el objetivo oficial de que la inflación termine en 29%.

Desde el Ministerio de Economía, a cargo de Martín Guzmán, repiten casi como un mantra la necesidad de alinear expectativas en torno al Presupuesto 2021. En particular, la mirada está puesta en la pauta inflacionaria del 29%, la cual muchos especialistas consideran imposible. Guzmán no puede arriar la bandera tan pronto, máxime cuando quedan paritarias clave aún por cerrar. Sin dudas, el sector que más preocupa tiene que ver con alimentos, en donde los aumentos impactan muy fuerte en los segmentos de ingresos más bajos.

Alimentos

A pesar de mostrar una leve desaceleración, los alimentos y bebidas se movieron, y todavía lo hacen, por encima de la inflación general. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), mostraron que los alimentos subieron 3,8% en enero, un punto porcentual menos respecto a enero, pero todavía por encima de la general (3,6%). El contraste interanual es bastante elocuente en ese sentido: el IPC de febrero comparado al mismo mes de 2020 marcó 40,7% mientras tanto, alimentos y bebidas alcanzó una variación de 43,9% en ese período. Esta tendencia se mantuvo en los últimos tres años.

Principalmente, hay tres sectores que traccionan las subas. Estos son carne, frutas y verduras. Si bien estos tres segmentos registraron frenos en comparación a meses anteriores, tienen pisos muy altos que atentan contra el objetivo del Gobierno. 

La carne es, por ahora, donde hubo una mejora sustancial porque en febrero marcaron una variación de 2,7% mensual, cuando en enero había alcanzado el 7,9%. La baja se debió, principalmente, a la implementación del acuerdo con frigoríficos para ofrecer cortes de carne a “precios populares”. Por otro lado, las frutas y verduras están muy por encima del promedio general. En base a datos del Indec, en el Gran Buenos Aires aumentaron 7,9% y 9,6%, respectivamente, en febrero. No están reguladas y se mueven por un esquema de oferta y demanda que ajusta rápido. Los últimos ajustes, sin embargo, fueron todos hacia arriba-

Las principales diferencias del Gobierno con los empresarios del sector son los controles de precios que lideró la Secretaría de Comercio Interior durante todo 2020. “Precios Cuidados es voluntario y puede seguir, pero Precios Máximos es un congelamiento que ya no tiene sentido”, había dicho el presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal). Serán críticas que seguirán en 2021 porque parece poco probable que el Gobierno deshabilite el programa en el contexto actual. Podría, sin embargo, permitir algún ajuste o “deslistar” algunos ítems.

Desde la consultora Ecolatina, explican que las regulaciones de Precios Máximos no llegan a todos los sectores por igual. “Los sectores de ingresos más altos, acceden a supermercados, donde generalmente se cumplen estas regulaciones, mientras que los de bajos ingresos recurren a los comercios de proximidad, en los que no llegan los controles”, destacaron. Pasa algo similar con las carnes. Además, el peligro de contener artificialmente los precios, puede llegar a tener consecuencias a futuro. “El riesgo es que los aumentos se trasladen a los meses posteriores”, añadieron.

En lo que respecta a marzo, la tendencia parece ser similar. Desde la Organización Consumidores Libres, a raíz de su relevamiento sobre 21 productos de la “canasta básica de alimentos”, informaron que en la primera quincena de marzo hubo aumentos de 2% en su relevamiento.

Desde la consultora LCG, coinciden en la tendencia al alza. Según el relevamiento de precios que realiza la consultora que dirige el economista Guido Lorenzo, en la tercera semana de marzo el incremento alcanzó 1,37%, acelerándose 0,5 puntos porcentuales respecto a la semana anterior. De esta manera, el índice de alimentos y bebidas presentó una inflación mensual promedio de 3,7% en las últimas cuatro semanas y 4,5% medida punta a punta en las mismas semanas, lo que deja un arrastre de 3,7% para el resto de marzo.

Construcción

En el caso de la construcción, el foco está especialmente puesto en los aumentos de los materiales. El costo de la construcción registró en febrero una suba del 5%, en base a los últimos datos oficiales. En comparación con igual mes del año pasado acumuló un alza del 40,8% y en el primer bimestre creció 8,2%, por encima de la inflación de esos períodos: 40,7% y 7,74%, respectivamente.

Lo más preocupante tiene que ver con los materiales, que en la comparación interanual tuvieron el mayor incremento: 76,5%. Este fue el principal eje en las reuniones que mantuvo el oficialismo con representantes del sector. “En algunos insumos hemos visto subas desmedidas”, dijo el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en el primer encuentro con el sector de la construcción.

Los empresarios argumentaron, por su parte, que la restricción producida por la pandemia generó una baja en la producción y, por lo tanto, que la oferta no cubra la creciente demanda, vinculada con la pequeña obra privada. “Hay zonas en las que hay menor oferta,  eso va a generar inflación, en el interior del país, los aumentos están muy por encima del promedio de AMBA”, señaló a este diario el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco).

La principal preocupación es el repunte que está teniendo el sector. La actividad de la construcción saltó en enero 23,3% interanual,  su tercera suba consecutiva. 

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (Isac), que mide el Indec, está 28% por encima de los niveles prepandemia. El temor oficial es que a partir de la fuerte inversión  en obras públicas, sumado a las construcciones privadas en un contexto de costos en dólares (billetes) todavía bajos, se dispare la demanda aún más y eso impacte en los precios. 

Electrodomésticos

La pandemia modificó muchos hábitos sociales y personales, con su consecuente impacto en la oferta de determinados bienes. El aislamiento privilegió el consumo dentro del hogar, tanto para las actividades educativas, laborales o de entretenimiento. 

En base a un informe de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (Cace), la venta de la amplia categoría “equipos de audio, imagen, consolas TI y telefonía” creció 231% por encima del promedio en 2020. Esto lo posicionó como el rubro que más facturó en ecommerce. La Cace también detalló que la venta de electrodomésticos (línea blanca y marrón) tuvo un crecimiento interanual del 154%.

En total, la industria de electrodomésticos facturó, entre octubre y diciembre pasados, $67.993 millones (+66,8% interanual), según el Indec.

“La brecha cambiaria, sumado a la restricciones para comprar divisas y los cambios de hábito giraron la demanda hacia los bienes durables, la electrónica no fue la excepción”, destacaron desde Ecolatina. “Los electrodomésticos tuvieron aumentos en torno al 50% interanual en diciembre, 14 puntos arriba del IPC general que estuvo en 36%”, explicaron y sostuvieron que puede haber una desaceleración, pero sería leve.

La mesa electrónica aún no se reunió, y se espera que lo haga pronto.

Reuniones

Mientras tanto, la Secretaría de Comercio Interior aumentó los controles a las empresas más grandes. El Sistema de Información para la Implementación de Políticas de Reactivación Económica (Sipre) es un mecanismo por el cual las grandes empresas deberán informar mensualmente, los precios promedio de venta vigente de sus productos, las cantidades vendidas y el stock disponible.

En concreto, deberán aportar esta información aquellas compañías del sector de la construcción que facturen más de $965.460.000 por año; las del sector comercio que facturen más de $2.602.540.000 por año y las dedicadas a la actividad industrial que registren una facturación anual mayor a $2.540.380.000. Esta primera etapa llegaría a unas 500 firmas. La primera presentación deberá realizarse entre el día 1° al 10 de abril. Esta vez, se deberá informar sobre los meses de enero, febrero y marzo del 2021. Esto generó bastantes críticas por parte de los empresarios, ya que la medida se dio en el marco de la Ley de Abastecimiento vigente, que también tiene muchas críticas.

Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo continúa la voluntad de dialogar con los referentes de los sectores. En tanto, los empresarios también se muestran públicamente dispuestos al diálogo. Será fundamental el éxito de estas mesas de diálogo, en conjunto con otros elementos de la política macroeconómica, para evitar recaer en las habituales críticas cruzadas.