Fernando Navarro: “Para el FdT, la unidad es una verdad de hierro”

29 de marzo, 2021

Fernando Navarro: “Para el FdT, la unidad es una verdad de hierro”

Por Pablo Varela

El secretario de Relaciones Parlamentarias, Fernando Navarro, recibió en su despacho de la Casa Rosada a El Economista, para la hablar de la imprescindible “unidad” del Frente de Todos a pesar de las distintas miradas hacia el interior de la coalición, y llamó a construir “puentes” de diálogo con la oposición.

No por ello, dejó marcar fuertes diferencias con la figura de Mauricio Macri quien reapareció la semana pasada y agregó que no es bueno para la sociedad que el expresidente persista en un “discurso de enfrentamiento”.

Lejos de la grieta, Navarro destacó la labor que realizó el Congreso durante el 2020 y sostuvo que el Consejo Económico y Social podría ser un ámbito para dialogar “sin prejuicios”.

¿Cómo definiría el actual momento del Gobierno?

Para definir al Gobierno hay que definir la situación que vive el mundo que es la más grave desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. No solamente por lo sanitario, sino por lo social y político. El mejor ejemplo es Estados Unidos y cómo varió el aparente favoritismo de Donald Trump y cómo cambió a partir de la pandemia. Más todas las consecuencias económicas. Eso indica que Argentina y nuestro Gobierno están signados por esta realidad. En ese marco en donde el macrismo empeoró todas las variables de una economía ya de por si complejas en solo cuatro años, que fueron inolvidables porque nunca vamos a poder olvidarnos de lo que hicieron y al mismo tiempo olvidables, porque hubiese sido bueno que no ocurriesen, la pandemia multiplicó por dos los efectos en algunos aspectos y en otros no tanto. De hecho, el último informe de la UCA advierte que si el Gobierno no hubiese llevado adelante las políticas de transferencias de recursos (IFE, ATP, comedores), la pobreza hubiese sido aún mayor. Llevamos poco más de un año de gestión y en ese marco, yo creo que estamos aprobados. Cada quien podrá poner la nota. Eso no significa que no reconozcamos nuestras carencias y aún así estemos vacunando con todas las dificultades,(no solo en los países periféricos, sino también del Primer Mundo) respecto de la adquisición de vacunas. Trabajamos en retomar el cuidado sanitario acompañado por un crecimiento económico sostenido en la industria en los últimos seis meses. Sabemos al mismo tiempo que es un crecimiento heterogéneo, que algunas actividades vuelan y otras se caen y ahí tendremos que estar atentos para poder de pie a aquel actor de la producción que se cayó. Veo un momento de crisis delicado, pero que estamos en el camino correcto y le doy mucha importancia al compromiso de la mayoría de la sociedad argentina.

El Frente de Todos fue una coalición electoralmente exitosa. ¿Qué cree que falta para mejorar en tanto coalición gobernante?

Es una coalición electoralmente exitosa. La coalición expresa la realidad de Argentina y somos consecuencias de una crisis que tiene su deterioro en lo económico y social en todas sus variables desde el ´76 a la fecha. Hubo momentos en los que esa tendencia se revirtió como con Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. Tenemos matices, no todos pensamos lo mismo respecto de las tarifas, de la Justicia, de los problemas de arrastre. Pero yo no lo veo como algo negativo sino como algo positivo que nos permita sintetizarnos a partir de ideas distintas para que esa síntesis sea superadora. Sobre todo porque hay una convicción de los actores de la coalición comenzando por Alberto y Cristina, hasta el último de nuestros electores que la unidad es imprescindible para seguir adelante. El que se va de la coalición, deja de existir políticamente. La unidad es una verdad de hierro.

¿Esa unidad no se pone en peligro cuando se envían señales contradictorias como cuando CFK critica al FMI, mientras Martín Guzmán busca un acuerdo?

Cristina dice lo mismo que Alberto y lo que decimos todos. No estamos en condiciones de pagar. Ocurre que hay una campaña en los medios y de ciertos sectores de la oposición en plantear cuestiones inexistentes. Cristina dice lo que dice Alberto y lo que dice Guzmán, solo que cada uno tiene su estilo. Alberto tiene un estilo de profesor mientras que Cristina es más apasionada y una líder de masas.

En el marco de la coalición ¿Cómo hay que leer la llegada de Fernández al PJ Nacional y de Kirchner al PJ-PBA?

Son dos reacomodamientos que caminaron por senderos distintos pero que están vinculados. La provincia de Buenos Aires tiene un peso electoral muy importante. El Gobierno de Alberto tiene una fuertísima impronta federal, pero nadie niega el peso de la provincia de Buenos Aires. Entonces, el hecho de que Máximo sea el presidente del PJ-PBA acordado con los intendentes que son los dirigentes más representativos porque dirigen territorios muy grandes, pero también acordado con el resto del peronismo, podemos decir que el 99% ve con buenos ojos que Máximo sea el presidente y un dato más: se compuso un Consejo muy plural. Eso va en línea con lo de Alberto, y marca que hay un compromiso con el Frente de Todos. Que tanto el PJ Nacional como el provincial forman parte de este frente y que también hay otros partidos en la coalición y que tenemos que intentar llegar a otros sectores y ampliar, trabajando de una manera no tan tradicional, no tan cerrada, con una clara política de puertas afuera.

En términos electorales, ¿la reaparición de Mauricio Macri es una gran noticia para el FdT?

Sí y no. Electoralmente seguramente sí porque es una persona de alto rechazo. Yo creo que va a ser candidato, lo digo sin información, sino como análisis. Pero no es bueno para la sociedad si el persiste en un discurso de enfrentamiento. Cuando Macri hacía campaña en 2015 yo decía que el macrismo nos iba a empobrecer, cosa que sucedió, que nos iba a endeudar, cosa que sucedió y me imaginaba que nos iba a reprimir con mucha violencia, cosa en la que por suerte me equivoqué. Pero pensemos que Macri llegó a decir el año pasado que el populismo era peor que la pandemia, un disparate político que habla de qué componente político ideológico y moral tiene Macri. Veo algunos dirigentes del macrismo al límite de caer en expresiones que pensaba perimidas, casi fascistas, con reivindicaciones a Videla, a la pena de muerte, ‘matemos a los negros’, cerrar la puerta a los inmigrantes, ‘las mujeres de los barrios tienen más hijos para cobrar planes’, cuestiones que plantean los partidos de extrema derecha en Europa. Yo deseo una oposición crítica, altisonante que haga todo lo que tiene que hacer la oposición pero cuidando el sistema democrático y criticando para ayudar a gobernar. La sociedad argentina requiere puentes y diálogo pensando en un país que tenemos que reconstruir entre todos.

Habló de diálogo. El Congreso es el ámbito por excelencia para ello. ¿Qué se viene para este año en el ámbito legislativo?

Ganancias es una prioridad (N de la R: obtuvo media sanción en la madrugada del domingo), tiene aprobación del Senado el tema de Biocombustibles y espera ser tratado en Diputados. Pero más allá de los proyectos, me tranquiliza que veo en los legisladores y con independencia de lo que se plantea en los medios, voluntades de construir. Sobre todo los ligados a gobernadores y municipios y que tienen responsabilidades concretas. Es histórico el volumen de trabajo que tuvo el Congreso el año pasado. A veces es más noticia una pelea de un senador con Cristina y se pierde de vista que el Congreso funcionó muy bien. Creo que este año puede bajar por la actividad electoral, pero va a funcionar bien.

Causó mucho ruido una declaración suya en la que sostenía que no podía seguir destinando el 9% del PBI a planes sociales. ¿Puede profundizar?

Yo no dije precisamente eso. Lo que dije es que un país que vive en un serrucho permanente desde hace décadas, y construye loablemente un 9% del PBI en inversión social, debería en el mediano y largo plazo lograr que por lo menos la mitad, esté destinado a generar trabajo. Justamente porque somos integrantes de los movimientos sociales los cuales no existían hasta que el menemismo mostró el peor rostro de la convertibilidad. Si nosotros queremos ir hacia un país que esté signado por el trabajo, la inversión privada, la pública, que los pibes se capaciten y vayan a la escuela a estudiar y no a comer, eso requiere trabajo y de un día para otro no va a pasar.

¿Puede mencionar un desafío hacia el futuro y una autocrítica en el año y pico de gestión?

Un desafío que tenemos es el de construir puentes mucho más sólidos. Creo que el Consejo Económico y Social que encabeza Gustavo Beliz va a ser un instrumento valioso en esa dirección en el que podamos dialogar sin prejuicios. Si ves la composición del Consejo tenés representante de la UIA, a la industria del conocimiento, al Consejo Agroindustrial, a los sindicatos, Poder Judicial, intelectuales, agricultura familiar. Veo que es posible desarrollar iniciativas que cambien la vida de los argentinos de menor mayor. Ese es nuestro principal desafío. Como autocrítica digo que los políticos y funcionarios tenemos que estar más en contacto con la realidad. A veces la inercia de la gestión te lleva puesto, pero siempre recomiendo una vez por semana y según tu responsabilidad, que visites una fábrica, un barrio o lo que te toque. La crisis es de tal magnitud que no llegamos a dimensionarla, por eso que hay que zambullirse como lo hizo recientemente el Papa con la problemática de Irak. Creo que la tónica que le dieron Alberto y Cristina al Gobierno es la de reconstruir la esperanza.