El plan de Biden puede impulsar una pronta reactivación de la economía mundial

10 de marzo, 2021

El plan de Biden puede impulsar una pronta reactivación de la economía mundial

Por Pablo Maas

La recuperación de la economía estadounidense que traerá el colosal plan de estímulo del presidente Joe Biden promete impulsar también la economía mundial, a tal punto que la OCDE revisó sus proyecciones de crecimiento para este año de 4,2% a 5,6%. Un punto porcentual de este incremento se atribuye al impacto que tendrá el “Plan de Rescate de Estados Unidos” de US$ 1,9 billones (o 10% del PIB), una de las mayores intervenciones del Gobierno en la economía desde la posguerra.

El proyecto, que fue aprobado con algunas modificaciones por el Senado durante el fin de semana, será tratado hoy miércoles por la Cámara de Representantes, en la que el gobernante Partido Demócrata es mayoritario. La economía estadounidense crecerá 6,5% este año, dijo la OCDE, que en noviembre había pronosticado un modesto 3,2%.

Canadá y México, los dos vecinos de Estados Unidos e importantes socios comerciales, también se beneficiarán con un impulso de un punto porcentual a su propio crecimiento como consecuencia del paquete de medidas, que incluye subsidios directos a los hogares en la forma de cheques de US$ 1.400 a casi 250 millones de estadounidenses mayores de edad que tengan ingresos de hasta US$ 75.000 anuales y extiende los pagos por seguro de desempleo hasta comienzos de setiembre por US$ 300 semanales (el proyecto original proponía US$ 400 pero el Senado lo redujo). También se prevén cuantiosos fondos para combatir la pandemia, ayudas a los estados y gobiernos locales (US$ 350.000 millones) y escuelas (US$ 120.000 millones).

El plan inicialmente también proponía aumentar el salario mínimo, actualmente de US$7,25, para llevarlo a US$ 15 desde ahora hasta 2025, pero el Senado lo rechazó. De cualquier forma, el plan ha sido considerado como bastante progresivo, en la medida en que alivia a los sectores de más bajos ingresos, sobre en todo en comparación con los planes de rescate que desplegó Donald Trump durante su presidencia. Para Biden, dijo The New York Times, se trata de más que un simple plan de estímulo. “Es una declaración de su política económica, que captura el principio que demócratas y economistas ‘liberals’ han expuesto durante la última década y que sostiene que la mejor manera de impulsar el crecimiento económico es desde abajo hacia arriba”. En contraste, las medidas de Trump, como la reducción de impuestos que dispuso en 2017, benefició principalmente a las empresas y familias de altos ingresos, según el Times.

Según un estudio del Center on Poverty and Social Policy de la Universidad de Columbia, algunas de las medidas del plan, como el fuerte aumento que introduce en el crédito fiscal para familias de bajos ingresos con hijos, tendrán como resultado reducir la tasa de pobreza infantil a la mitad y la de los adultos en más de 25%. Algunos economistas, como el exsecretario del Tesoro Larry Summers, han advertido que el plan, al arrojar demasiado combustible a la economía, podría ser inflacionario. De hecho, en los últimos días, los mercados financieros reaccionaron con temor a un aumento en las tasas de interés, castigando el precio de los bonos.

Pero los temores inflacionarios podrían ser exagerados. El argumento más fuerte sostiene que, a causa de la pandemia, lo que los economistas llaman el “output gap” de la economía estadounidense, es decir la diferencia entre el PIB actual y el potencial, es de no menos de un billón de dólares. Si esto es así, y una parte del plan de estímulo es ahorrado, y no consumido, por los beneficiarios, la economía no debería “sobrecalentarse” y los impactos inflacionarios deberían contenerse. Muchos consumidores de clase media ciertamente podrán ahorrar todo o parte de los cheques de Biden (que, a diferencia de los que enviaba Trump, no los firmará). Un matrimonio con dos hijos e ingresos de hasta US$ 150.000 anuales que recibirá un regalo de US$ 5.600 por una sola vez tiene bastantes incentivos para ahorrar todo o parte de esa suma. Por eso, los mercados bursátiles volvieron a subir esta semana, a la espera de que el paquete de Biden también favorezca a los activos financieros.

Para Laurence Boone, economista jefa de la OCDE, el plan de estímulo norteamericano tampoco presenta graves desafíos inflacionarios, debido sobre todo a la fragilidad del mercado laboral en Estados Unidos, en donde la tasa de desocupación fue en febrero de 6,2%. Según la OCDE, el impulso de EE.UU. ayudará a que las economías avanzadas se recuperen más rápido de lo previsto: podrán alcanzar los niveles que tenían antes de la pandemia hacia fines del año próximo. Las economías emergentes, en cambio, estarán 3 o 4 puntos por debajo para la misma fecha, aunque estos niveles son mucho mejores que los que proyectaba la OCDE hace solo tres meses. El rol de la política fiscal ha sido clave para preservar el tejido económico de los países miembros de la OCDE, dijo Boone al Financial Times. “Incluso en los mercados emergentes hemos visto un increíble apoyo de la política (fiscal)”, agregó.

La recuperación será mas lenta en los países cuyas economías dependen mucho del turismo, estima la OCDE. De hecho, el organismo con sede en París informó que el país que mas sufrió la pandemia fue España, que tuvo una caída del 11% del PIB en 2020. Las proyecciones optimistas de la OCDE suponen, claro está, que la campaña de vacunación mundial avance sin pausa y que no haya sorpresas en materia de variantes o mutaciones inesperadas del virus y resistentes a las vacunas.