El camino de Macri al FMI: “Un día me llamó Toto Caputo y me dijo: ‘Se está complicando’”

18 de marzo, 2021

El camino de Macri al FMI: “Un día me llamó Toto Caputo y me dijo: ‘Se está complicando’”

En “Primer Tiempo”, que apareció ayer en las librerías del país, Mauricio Macri da su visión sobre aquellos meses que cambiaron su gestión de manera irreversible.

La previa a la crisis cambiaria de 2018, que derrumbó sus posibilidades electorales. Posibilidades que, solo algunos meses antes, tras arrasar en las legislativas de 2017, eran casi una certeza. Se llegó a hablar del “fin del peronismo”. Patentes de un país volátil.

En el libro, Macri confirma que fue Luis “Toto” Caputo, por entonces ministro de Finanzas, quien le dijo que el mercado voluntario de deuda se estaba dando vuelta y estaba más renuente a prestarle a Argentina.

Hasta entonces, Caputo había sido implacable con las emisiones de deuda en dólares. Incluso en aquel enero logró emitir casi US$ 10.000 millones a tasas entre 4,6% y 6,9%. Por esos meses, además, Argentina sufría una dura sequía y la Fed de EE.UU. anunciaba un “tapering” (retirada progresiva de los estímulos) de su política monetaria.

Ese fue el puntapié que derivó, en pocas semanas más, en el famoso Stand-By Agreement (SBA) por más de US$ 50.000 millones que en pocos meses más habrá que empezar a devolver. Fue un camino breve, y probablemente evitable.

La narración del libro, y los recuerdos de aquello meses y semanas, siguen sugiriendo que el desenlace (el pedido desesperado Washington) fue una reacción poco pensada, acaso asustada. Se evitó ponderar otras alternativas. Pasó todo demasiado rápido. Al margen de los múltiples defectos del programa en si mismo.

Un día a fines de abril o principios de mayo me llamó Toto y me dijo: ‘Se está complicando’ (…) Lo llamé entonces a Nicolás Dujovne, que ya había tanteado al FMI en caso de que las cosas se complicaran y le pregunté si creía que debíamos llamarlos para buscar apoyo. Me dijo que sí. ¿Cuándo?, le pregunté. Cuando vos digas, me contestó. Ya -le dije-. Para qué esperar, si esto no va a cambiar”, relata Macri.

Días más tarde, Macri relata cuando decidió el camino: “Tomé la decisión de llamar al Fondo y viaja esta noche Nico para llegar a un acuerdo lo antes posible, porque se nos cortó el crédito”. La interpretación de ese corte (“sudden stop”, en la jerga académica) es peculiar. “Se rompió el hilo de la confianza, del que me pasé dos años hablando al pedo, porque nadie escucha”, dijo Macri.

Según el expresidente, el famoso 28-D no fue el gatillo de la crisis cambiaria. “Sobre la cuestión de si el 28-D (conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017 en la que se cambiaron las metas de inflación) fue un golpe de gracia a la credibilidad de nuestra política monetaria, como han dicho algunos, también creo que no es así. El mejor ejemplo de esto es que, apenas una semana después de las conferencia, Toto Caputo fue a EE.UU. a pedir prestados US$ 9.000 millones y los fondos le ofrecieron más de US$ 30.000 millones”, dijo Macri.

Sobre el programa con el FMI, Macri critica, en retrospectiva, “no haber encontrado la manera de convencer al FMI de que nos permitiera intervenir en el mercado de cambios para controlar al dólar”. Era la tesis de Caputo, precisamente, que en junio de 2018 había pasado de Finanzas hacia el BCRA. Pocos meses después, se fue Caputo del BCRA, “agotado después de años muy intensos y una relación completamente rota con David Lipton, el número dos del FMI”, relata Macri. El dólar había subido de la zona de $25 a $40 durante su gestión.

A la larga, Caputo perdió su cargo, pero ganó la pulseada intelectual: se establecieron las bandas cambiarias y el FMI entendió (con costos demasiados altos) que dejar flotar el dólar en Argentina no era una buena idea. El beneficio lo cosechó su sucesor en Reconquista 266, Guido Sandleris. Antes de las PASO de 2019, casi un año después de haber asumida, el dólar estaba en $45.

También lo reconoce Macri. “Cuatro años después, creo que la liberación del cepo fue demasiado repentina. Tiendo a pensar que Argentina, que llevaba décadas sin tener una moneda, no estaba lista para flotar (…) Quizás deberíamos haber liberado el cepo gradualmente (…) Era tan grande el deseo de dejar atrás la anormalidad kirchnerista, el nuestro y el de buena parte de la sociedad, que el cepo se convirtió en un símbolo de la nueva época”, escribió en “Primer Tiempo”.