Corporaciones: de la centralidad en el cliente a la centralidad en el contexto

12 de marzo, 2021

Corporaciones: de la centralidad en el cliente a la centralidad en el contexto

Por Gabriel de Paula (*) y Pablo Orcinoli (**)

¿Qué define nuestra identidad y nuestro norte? Así como el ser humano se ve influenciado por el entorno cultural que contribuye a precisar (en parte) su identidad y moldea su carácter, en la arena de las organizaciones privadas, entendidas estas como organismos vivos, acontece otro tanto…por más que miremos para otro lado.

¿Por qué aquellas cuestiones externas y, por ende, “no controlables”, no forman parte del plan estratégico de la organización cuando en verdad los eventos globales impactan creando problemas y también oportunidades? ¿De qué herramientas pueden valerse las organizaciones para atender al contexto internacional y geopolítico que las rodea?

Lo controlable versus lo que no controlamos

En el momento en que se está escribiendo esta columna, y en las diferentes ocasiones en que se estará leyendo, están ocurriendo una cantidad de acontecimientos que seguramente impactarán en las organizaciones. ¿Están en agenda dichos imponderables? ¿Cómo los podemos categorizar? ¿Cuál es la planificación para abordarlos (de ser necesario) y acelerar los tiempos de respuesta?

Desde hace un tiempo la geopolítica dejó de ser un nicho exclusivo de las disciplinas militares. En la actualidad se ha constituido en una herramienta de análisis del tablero de control, dado que se ocupa de decodificar y proyectar acontecimientos que pueden tener forma de hechos, datos o discursos, y que se generan de a miles por segundo, estando disponibles en múltiples fuentes de acceso abierto.

En este escenario, disponer de información no es un problema, pero sí lo es tener y desarrollar la capacidad de extraer conocimiento de ella y poder hacer un uso estratégico. En consecuencia, desarrollar nuevas competencias organizacionales para analizar situaciones en un período de tiempo acotado hace la diferencia en la optimización de la toma de decisiones. La geopolítica como matriz de análisis de la dinámica del sistema político, económico y social se constituye en una herramienta fundamental para anticiparse a situaciones que puedan afectar positiva o negativamente los planes de la organización. En esa matriz de análisis se identifican actores, recursos, intereses y las dinámicas de cooperación o competencia entre ellos.

En 2018, un artículo de la consultora KPMG titulado “The CEO as Chief Geopolitical Officer”, afirmaba que los asuntos internacionales aceleran los procesos de toma de decisiones, a la vez que en la coyuntura se reducen los tiempos de respuesta. Es así que gobiernos y corporaciones vienen trabajando en estas técnicas de análisis que relacionan, amplifican y alertan sobre hechos y datos de contexto, en función de re-orientar sus estrategias.

El cambio: de adentro hacia afuera

Hoy por hoy, la agenda de muchas organizaciones está signada por aumentar los niveles de competitividad y supervivencia a partir del diferencial existente entre factores internos con respecto a los de la competencia (conocimiento, talentos, precio, producto, procesos, canales de distribución, estructura). Para tal fin, en un mundo donde la fuente de distinción organizacional no está más asociada a los bienes de producción materiales y tangibles sino al conocimiento, las empresas han tenido que adaptar su “forma de ser y de hacer”, cambiar su cultura y hasta su identidad, tal como la conocíamos. Y como la adaptabilidad es una de las variables más relevantes, la capacidad organizacional de cambiar, desaprender y reaprender permanentemente hace que la gestión del mencionado conocimiento sea un factor de distinción. La pregunta sería de cuál conocimiento hablamos. Es que no se trataría sólo de la gestión y articulación del conocimiento interno, sino también del conocimiento contextual.

Pero para que ello ocurra, las organizaciones deben nutrirse de procesos de “change management” que les permitan desarrollar también culturas centradas en el contexto, no sólo del ámbito sectorial, sino del entorno global. Se trata de dotar a las instituciones de nuevas competencias, capacidades de análisis geopolítico para prever, anticiparse y tener una hoja de ruta consistente ante acontecimientos actuales y posibles. Pasar de ser víctimas a ser protagonistas del contexto es el propósito de este paradigma.

El agregado de valor

La geopolítica aplicada al análisis del entorno aporta una visión determinante para prever, anticiparse o reaccionar en tiempo y forma ante eventos “no controlables”. Finalmente, también contribuye a la planificación de las actividades de business intelligence, el liderazgo, la adecuación de la estructura, la agilidad, el cabildeo o representación de intereses (lobbying).

Desarrollar organizaciones centradas en el contexto geopolítico implica un cambio cultural que impacta en la identidad corporativa y que, por lo tanto, requiere del respaldo y sponsoreo de la más alta dirección. Caso contrario, cualquier intento a medias, está condenado al fracaso. Más que una propuesta, la adaptación a una nueva forma de gestionar es un deber para la continuidad de las organizaciones en un entorno donde todo cambia de forma vertiginosa. Amigarse con aquello que no controlamos y que o bien puede afectar nuestro negocio, o bien generar oportunidades que de otro modo no conoceríamos, resulta crucial en el mundo actual.

Aun así, no parece haber síntesis entre geopolítica y empresas privadas, incluso a sabiendas que estas operan en un entorno donde lo político tiene una influencia significativa, reconozcámoslo.

Se trata de crear nuevas capacidades organizacionales, pero como se trata de un asunto estratégico, es condición sine qua non el compromiso del N °1. La transformación debe estar materializada en el diseño de organizaciones orientadas al contexto, capaces de anticipar, prever, tomar ventaja y relacionarse con el entorno internacional y geopolítico para aumentar los niveles de sostenibilidad y de supervivencia.

Este nuevo mindset organizacional implica un cambio cultural debería transformarse en un hábito.

 

(*) Titular de Seminario Escenarios Geopolíticos Universidad del Salvador

(**) Director de Prolugus