Basta de espejitos de colores: los inversores quieren renta ya

15 de marzo, 2021

Basta de espejitos de colores: los inversores quieren renta ya

Por Luis Varela

El Gobierno lanza una reforma de ganancias para las empresas, declarando que ayuda a las pymes, y que castiga a las grandes. Pero el tributarista César Litvin fue muy crítico. Dijo: “Las empresas que ganen hasta $1,3 millón  pagarán 25%, las que ganen entre $1,3 y $2,6 millones pagarán el 30% y las que ganen más de $2,6 millones pagarán 35%. Y si alguna de las empresas distribuye dividendos el accionista deberá pagar 7% sobre los dividendos recibidos”.

¿Qué significan esos números? El Gobierno considera empresa grande a la que gane más de US$ 1.500 por mes. Determina como pyme a una empresa que gane el equivalente a US$ 730 por mes. Eso significa otro de los clásicos “sí, pero no” del Gobierno. Anuncios que parecen beneficiar a la mayoría pero que en definitiva dejan sin nada a casi todos.

Al mismo tiempo, mientras el ministro de Economía, Martín Guzmán, reitera una y otra vez que bajar el gasto público no está disponible, acaban de convalidar paritarias con aumentos promedio del orden del 35%, con cláusulas gatillo, cuando se vea cuál es la inflación real del año. Eso es para los trabajadores en blanco. Los que están en negro y los autónomos están cada vez más lejos, y según la Encuesta de Hogares del Indec, la diferencia entre los que menos ganan y los que más reciben se estiró 17 veces.

Balances de las empresas

Mientras eso sucede, las empresas que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, una muestra que deja la punta del iceberg del total de compañías argentinas, acaban de presentar los estados contables con cierre a diciembre del año pasado. Por cuestiones de presentación, recién llegaron los números en detalle de la mitad de las cotizantes, pero ya podemos ver cuál es el resultado que están sufriendo.

Y la taba se dio vuelta: no cayó “suerte”, sino del otro lado. Según los números presentados hasta ahora, en el último trimestre de 2019 cada empresa promedio  promedio había ganado $2.944 millones, mientras que en el cuarto trimestre de 2020 tuvo una pérdida de $1.012 millones. Y si se toma el año entero, cada empresa promedio ganó $6.627 millones en 2019 y perdió $3.808 millones en 2020.

Por supuesto, mucha de esta realidad tiene que ver con el Covid-19. Números así dados vuelta se ven en muchos países. Por eso Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y otros países están lanzando estímulos de dinero que duplican los auxilios en otras crisis. Pero, a contramano de los que muchos suponen, la inundación de efectivo en el mundo no es sólo de dólares, sino de todas las monedas, y por eso los resultados de las inversiones están siendo diferentes a los que la mayoría de los observadores esperaba.

La semana pasada, por ejemplo, el dólar no bajó contra todo, como se esperaba. Subió 0,7% contra el yen y 0,2% contra el yuan, y -a pesar de un estímulo gigantesco- retrocedió apenas 0,2% contra el franco suizo, 0,3% contra el euro y 0,7% contra la libra. En cambio, en América Latina, una región que está siendo alimentada por el alto valor de las materias primas, el dólar cayó 1,5% en Chile, 2,2% en Brasil y 2,8% en México.

El dólar en Argentina

Y en Argentina, con la soja y el maíz en el cielo, y en pleno cobro del impuesto a la riqueza (que termina a fin de mes), el dólar estuvo mixto: el tipo de cambio oficial subió 0,8%, el Contado Con Liquidación tuvo un alza del 0,7%, con el dólar MEP bajando 0,7% y con el dólar blue hundiéndose 1,4%, tocando $140 a mediodía del viernes, pero recuperando hasta $142 en las últimas dos horas de negocios.

¿Qué pasó con las commodities y con las posiciones refugio mientras EE.UU., la Unión Europea y Japón anunciaban estímulos enormes? La vacunación contra el Covid avanza, la cantidad de enfermos se achica de a un millón de casos por semana (había 25,4 millones en la apertura de febrero y ahora hay 20,7 millones) y con eso los países que vacunan más empiezan a levantar restricciones y a mejorar niveles de actividad.

Por supuesto la vacunación es despareja. Hay países ricos o bien organizados que ya inocularon a más del 30% de su gente, como Israel, Emiratos Arabes Unidos, Gran Bretaña, Chile y Estados Unidos (por citar algunos casos).  Argentina está muy lejos de esos, llega al 4,6% de vacunados sobre el total de la población. Y hay en la región casos mucho peores: México 3,1%, Perú 1,4%, Colombia y Bolivia 1,2%, Ecuador 0,6% y Paraguay 0,1%.

Commodities en alza

Pero con las vacunas y con menos enfermos en proceso, la luz del final del túnel se ve cerca y las commodities actúan en reacción a la enfermedad y a la ola gigantesca de dinero que se pone en los mercados. Al cierre de esta edición, con un valor que cambia cada cinco minutos, el Bitcoin alcanzaba su récord de US$ 60.500, con una insólita suba del 31% en lo que va de marzo: los inversores huyen de las monedas, los bienes y los fiscos, y están convencidos de que la suba de las criptomonedas no tiene límite.

Y con expectativa de más actividad por el final del virus (esperando con ansiedad la reunión que hará la Opep+ en dos semanas, tensando la cuerda entre árabes y rusos) el petróleo sube en marzo 6,6%. Pero atención: el resto de las commodities detuvo su suba alucinante. En lo que va del mes, la soja Rosario sube 1,6%, el cobre avanza 1,5%, el trigo Rosario mejora 1%, el aluminio ganar 0,7%, el maíz Rosario mejora 0,5% y el girasol Rosario se congeló. A pesar de los súper estímulos lanzados por las economías centrales, en lo que va del mes el oro baja 0,5%, la soja Chicago cede 0,6%, la onza de plata se achica 2,6%, el níquel se desploma 13,8% y el sorgo Rosario se desplomó 16,30%.

Con esa reacción en las commodities y en las monedas, los mercados del mundo están entrando en un período ultraselectivo. Hace un mes todo empezó con una rotación, con ventas de lo que había subido mucho y compra de lo que había quedado retrasado. Pero ahora los inversores están empezando a advertir qué es verdad y qué son espejitos de colores.

Hoy, los inversores no quieren promesas, quieren hechos. Compran empresas o papeles que paguen cash, ahora, pronto, sin esperas. Con eso como fondo se dedicaron a tomar posición en empresas que venden cosas concretas y, gracias a eso, la semana pasada las bolsas tuvieron un gran momento, aunque reiteramos híper selectivo. Mientras Alibaba, Tesla, Mercado Libre o Amazon caen 27%, 22%, 21% y 11%, respectivamente, los índices bursátiles mostraron un gran momento.

Con el dólar anclado en Argentina para ver si pueden frenar la inflación desbocada, el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires medido en dólares subió la semana pasada 5,5%, Madrid (con un estímulo enorme protestado por la Unión Europea) subió 4,3%, Frankfurt avanzó 4,2%, el Dow Jones de Nueva York mejoró 4,1%, el Merval porteño en pesos subió 3,9%, Santiago de Chile 3,8%, el Nasdaq 3,1%, México 3,1% y Tokio 3%. El único recinto destacable que bajó fue San Pablo, que perdió 0,9%, con un Brasil que sufre una cepa peligrosa, con muertes creciendo por encima de la media mundial y con hospitales colapsados.

En diez días, Guzmán estará sentado con Kristalina Georgieva y la gente del FMI. Espera llegar a algún tipo de acuerdo. Busca poder lograr una paz sin ajuste, que no acumule vencimientos para Alberto Fernández, pateando todo para más adelante, a diez años. El apuro de Guzmán no es inocente y tiene una explicación concreta. El Banco Mundial ya adelantó: Argentina tendrá que pagar y acordar con el FMI. Y también están el Club de París y otros organismos.

Y mientras los principales bancos de inversión del mundo rotan y dan nuevos portafolios de inversión para este momento en el que se emerge del virus, llegan recomendaciones únicamente para titulos que pagan dinero cash, en dividendos o en cupones.

Y no están sólo los organismos multilaterales tocándole el timbre a Guzmán. Fernández empieza a heredarse a sí mismo. Tic-Tac: dentro de 16 semanas, el Presidente tendrá que pagar los primeros cupones con renta de los bonos que emitió en el canje de agosto pasado. Los bonos más cortos AL29, AL30, GD29 y GD30 no pagan nada. Pero los más largos AL35, AL41, GD35, GD38, GD41 y GD46 tienen una renta un poco más apetitosa, que Alberto no podrá defaultear en plena campaña electoral.