Apuntes sobre el Bitcoin

2 de marzo, 2021

El Bitcoin cayó 1,5% luego acercarse los US$ 50.000

Por Pablo Mira (*)

Me gustaría retornar a un tema que se ha vuelto recurrente: el Bitcoin. Quiero ser absolutamente sincero respecto del éxito de este artefacto (llamarlo moneda parece un poco excesivo). Verdaderamente pensé que se trataba de una burbuja más o menos evidente, y que iba a pincharse en un futuro no tan lejano. Me equivoqué feo.

Desde la última baja violenta, el bicho no para de subir y, si bien provocó algunos sustos, hoy se ubica alrededor de US$ 48.000 la unidad. Si alguien compró en su pico anterior, y luego sufrió pero esperó (y no leyó mi nota de 2017), hoy multiplicó casi por tres su capital. Nada mal. Y si tuvo la suerte de comprar en el mínimo posterior, hoy tiene 13 veces su riqueza en dólares.

Pero seamos realistas. El Bitcoin jamás se transformó en una moneda transaccional ni en un activo institucional de reserva. Tratar de hacer una compra diaria con bitcoins nos pondría de inmediato en ridículo, y lo cierto es que, salvo negocios modernos con intenciones de lucir cool, casi nadie los acepta. ¿Qué hace entonces que el Bitcoin suba sin parar?

Hay varios candidatos. El Bitcoin sirve ahí donde los mercados tradicionales no pueden ser utilizados. Esto incluye el terrorismo cibernético, desde luego, pero también la demanda de aquellos que desean evadir controles de capital estrictos. Y no estoy hablando del ratoncito Argentina, sino del elefante China. Allí, en el país que más crece en el mundo, proliferan los controles y sacar yuanes bajo la forma de dólares resulta una verdadera pesadilla. También hay demanda de largo plazo, desde luego. A los nuevos ahorristas jóvenes no les interesa comprar oro, joyas, o guardar dólares bajo el colchón. El Bitcoin ofrece un futuro mucho más promisorio, con tecnología incluida.

Lo que el Bitcoin no ha logrado, sin embargo, es convertirse en el mascarón de proa de una revolución libertaria. Como bien explica el economista Noah Smith en su nota sobre el Bitcoin en su maravilloso blog, pensar en este artilugio como un arma antigobierno y antibancos centrales es un error. El oro ha sido históricamente un refugio de ahorros, pero jamás amenazó el sistema monetario internacional. No hay ninguna perspectiva de colapso del sistema, ni de que el Bitcoin nos depare un paraíso de libertad individual y mercados eficientes.

Y hablando de mercados eficientes, ¿qué pasó con la burbuja del Bitcoin? Ciertamente, las burbujas no siempre significan la desaparición completa del activo en cuestión. En ocasiones un mismo activo sufre de subas exageradas y caídas violentas en distintos períodos de su vida útil, y lo más normal es que no deje de existir. De hecho, existen ventajas en el sistema de pagos implícito en el Bitcoin, de modo que sería ingenuo pensar que este dispositivo no cumple ninguna función.

Pero lamentablemente, el Bitcoin no es gratuito. Su “minería” destinada a descubrirlo y hacer una diferencia económica exige el uso de computadoras poderosas que gastan muchísima energía. Hoy la búsqueda de nuevos bitcoins ocupa más electricidad de lo que usa toda la Argentina en un año. Y la utilización sigue creciendo, amenazando con sobrepasar a otros países más desarrollados. En el resultado global de costo-beneficio, vale preguntarse si esta extraña experiencia vale o no la pena.

Un buitre anti-Bitcoin

El infame buitre Paul Singer integra el lote de inversores tradicionales que detestan el Bitcoin. En una carta a clientes, citada por Bloomberg, el fundador de Elliot Management cargó contra la crypto más popular del mercado y sus seguidores. “Esconderse debajo de la cama para evitar a la gente que se regodea de estar invertida en Bitcoin puede resultar… agotador. Los ejercicios de respiración profunda pueden funcionar, pero sólo por períodos cortos. Seguimos presionando para que llegue el día en que podamos decir: ‘Te lo dijimos’”, sostuvo Singer, sin tantos argumentos, más allá de la insostenibilidad de la política monetaria laxa de la Fed. A pesar del ajuste reciente, el BTC está casi 70% arriba en el primer bimestre. Así, parece difícil que el discurso anti-Bitcoin prenda…

(*) Docente e investigador de la UBA