Agrodólares y “alquimia” para contener el dólar oficial hasta las elecciones

8 de marzo, 2021

Agrodólares y “alquimia” para contener el dólar oficial hasta las elecciones

En febrero, el tipo de cambio oficial subió 2,9% y se deslizó por debajo de la inflación del mes (+3,4%, según el IPC GBA Ecolatina). Se cumplió, por lo menos en el segundo mes de 2021, la promesa de Martín Guzmán: que se atrase el dólar. La idea detrás de ese cambio de estrategia es usar el tipo de cambio como ancla ante la inflación.

En febrero, además, el dólar MEP retrocedió 4%; el CCL, 3,5% y el dólar blue, 5%. Así, la brecha se redujo casi 10 puntos, pasando de la zona del 70% al cierre de enero a 60% en febrero. “Como si todo esto fuera poco, el Banco Central compró más de US$ 560 millones de reservas en el mercado oficial, estirando a US$ 750 millones sus compras netas en 2021”, señaló Ecolatina. 

Mirando esta foto, pareciera que las cosas marchan muy bien en el frente cambiario: los dólares están calmos y la autoridad monetaria compra divisas. “Sin embargo, a pesar de que el Banco Central acumuló reservas en el mercado oficial, éstas se mantuvieron prácticamente inalteradas a nivel agregado. Para peor, las reservas netas cayeron más de US$ 400 millones en el mes, quedando muy cerca de los US$ 4.000 millones”, dijeron desde Ecolatina.

¿Qué pasó en el medio? Por un lado, hubo un pago de US$ 300 millones al FMI a comienzos de febrero, que deterioró el poder de fuego del Banco Central. Por el otro, la cuenta “otros”, con un movimiento históricamente acotado, sufrió una caída de casi US$ 370 millones. Las operaciones de efectivo mínimo con los bancos explican la diferencia con el saldo final.

Explica Ecolatina: “Las intervenciones de la autoridad monetaria incluyen cada vez más compras de títulos públicos en dólares con divisas que ‘salen’ de las reservas netas”.

“Por lo tanto, dado que la calma de comienzos de año en los mercados paralelos se explicó mayormente por las intervenciones de las entidades públicas, la misma tuvo un costo creciente, en tanto la compra de divisas en el mercado oficial no revirtió el deterioro de las reservas a nivel agregado. Por otro lado, especialmente en la segunda parte del mes pasado, las ventas de dólares billete por parte de los privados alcanzados por el impuesto a las grandes fortunas complementaron a la oferta pública en los mercados paralelos, relajando un poco las necesidades de intervención del Banco Central. No obstante, este influjo puntual es esporádico y no permanente, de modo que en el corto plazo desaparecería”, señala el informe.

Según la agroindustria (Ciara-CEC), en el primer bimestre se liquidaron US$ 3.950 millones. Se trata de la segunda marca histórica. Contra 2019, supone una suba de 62,7%.

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¿Cómo sigue el dólar?

A partir de marzo, señala Ecolatina, la dinámica del dólar oficial empezaría a parecerse cada vez más a la de los anteriores años electorales. “A partir de marzo, el dólar oficial iría quedando cada vez más lejos de la inflación, que posiblemente también se desaceleraría, influida en parte por la menor tasa de depreciación. En este marco, aunque complicada, la meta cambiaria del Presupuesto es alcanzable: una suba de 13% del dólar oficial durante los diez meses restantes del año, equivalente a 1,4% mensual. Más aún, si bien el objetivo mencionado por Guzmán pone a diciembre 2021 como horizonte, entendemos que las chances de atrasar al dólar hasta las elecciones de octubre -verdadero objetivo- son todavía mayores. Sin embargo, estos ‘logros’ no se alcanzarían sin algunos ajustes previos”, sentencian.

Si bien la cosecha aporta un gran número de agrodólares, “no habrá fondos frescos por la vía financiera para el sector público”. Por el contrario, dice Ecolatina, posiblemente haya desembolsos netos. Eso incluye el FMI y a los mercados voluntarios. “Un riesgo país en la zona de 1.500 puntos básicos descarta cualquier posibilidad de toma de deuda con acreedores privados”, dice el reporte. Por último, agrega, casi ninguna inversión productiva es rentable para remitir utilidades en tanto los dólares se valúen a $90 para la venta y a $140 para la compra.

“Por lo tanto, si las tensiones recrudecen en la previa electoral habrá que ajustar por el lado de la demanda” señala el reporte.

Luego del endurecimiento del cepo de septiembre del año pasado, la compra de dólares oficiales para ahorro pasó a ser despreciable y “endurecerla no reportaría un mayor excedente”. Asimismo, los pagos de deuda pública a organismos internacionales, que rozan US$ 7.000 millones antes de octubre (FMI y Club de París, centralmente), se cubrirían en buena medida harían con los Derechos Especiales de Giro que el FMI repartiría en las próximas semanas a los países asociados.

¿Entonces?

En ese marco, dice Ecolatina, “restringir importaciones con criterios más cambiarios que productivos sería, otra vez, el camino a transitar frente a las mayores presiones”. El crecimiento económico de 2021 traerá mayores necesidades de compras externas, pero es probable que una parte de estas, o bien tenga que comprarse con “dólares propios”, o bien no pueda ser satisfecha, especialmente en los rubros “de lujo” o “no esenciales”. Así, es probable que el Gobierno logre controlar al tipo de cambio oficial, pero no mediante una recuperación de la confianza que genere un avance genuino y sostenible en el tiempo, sino endureciendo los controles a las importaciones.

Esa decisión, advierte Ecolatina, conllevaría algunos costos en el frente inflacionario, en tanto un “dólar propio” cuesta $140 (es su valor de reposición) a la par que uno comprado en el mercado oficial cuesta $90. “En simultáneo, podría generar algunos problemas de abastecimiento en diversos mercados: no se puede trasladar toda la suba de costos a los precios, por lo que varios bienes podrían dejar de importarse”, señala Ecolatina.

Si bien el atraso cambiario forma parte del menú electoral clásico (se adoptó en 2011, 2013, 2015 y, también, en 2017), la situación macroeconómica hoy es más precaria: hay menos reservas; la brecha es mayor y “como si todo esto fuera poco, en 2021 el rojo fiscal será mayor al del período 2011-2015”. En consecuencia, “es probable que las necesidades de emisión y el exceso de liquidez también lo sean” y eso “implicará un mayor exceso de pesos, capaces de presiones sobre los dólares paralelos y ampliar, todavía más, la diferencia entre las cotizaciones”.

La noticia positiva es que el tipo de cambio real es sensiblemente más alto que durante el segundo Gobierno de Cristina Kirchner.

En resumen, concluye Ecolatina, la calma del mercado cambiario es solo aparente: al analizar la dinámica de las reservas netas esta tranquilidad se diluye. “El poder de fuego del Banco Central está demasiado golpeado como para sostener las intervenciones en los mercados paralelos pasados algunos meses. Por lo tanto, el dólar oficial podría avanzar lentamente en los próximos meses y el Palacio de Hacienda alcanzar su objetivo de un dólar oficial apenas por encima de los $100 para fin de año, pero este logro sería una victoria pírrica: se volvería insostenible por los propios esfuerzos realizados para alcanzarlo”, concluyen.

Los riesgos: FMyA y GMA Capital

Un informe de FMyA, sostiene que el hecho de que el BCRA esté usando bonos para hacer política cambiaria y monetaria tiene riesgos. La secuencia es así: el BCRA compra dólares oficiales a $90 y emite pesos; luego, vende Bonares (en dólares contra pesos) y cumple 2 objetivos: retira pesos del mercado (contrae la base monetaria) y baja la brecha cambiaria. Por último, con las reservas que compró “recompra” los Bonares que vendió para mantener la posición nominal de Bonares.

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“Entonces, al final de la historia, el BCRA compra U$S 100 a $90 y gasta U$S 60 (dólar a $90 dividido dólar financiero a $150) para ‘retirarlos’. El primer riesgo es que el BCRA no acumula reservas netas, exponiéndose al riesgo de la cosecha y dependería más de los nuevos DEG de FMI para el pago al Club de París o el propio FMI; el segundo, es que tiene un stock limitado de bonos y, el tercero, que quita poder a la tasa de interés como señal de precio en el mercado monetario”, resume Fernando Marull desde FMyA.

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“Sin asistencia al Tesoro durante 2 meses, con una brecha cambiaria que viene de capa caída desde octubre, en medio un severo ‘cepo cambiario’ que pisa importaciones y con un crawling peg suavizado, la ecuación cierra por el momento. Sin embargo, los engranajes de todo proceso están expuestos a una serie de riesgos”, dijeron desde GMA Capital y apodaron las estrategia del BCRA como “alquimia monetaria”.

EL DATO

$118,60

El viernes, el BCRA publicó el REM. Entre las variables relevadas, está el dólar oficial.  Allí, los analistas estimaron, para diciembre, un dólar en $118,60, más de $15 arriba de la meta de Guzmán ($102,4). El promedio de quienes mejor pronostican el precio (el top-10) indica que el tipo de cambio nominal se ubicaría en $116,54 a fines de 2021. Todavía falta…

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Hace falta aguas en marzo

El mes de febrero cerró con casi 60 milímetros de lluvia (promedio del país), muy por debajo del promedio histórico (110). Pero en la “zona núcleo”, las lluvias fueron solo de 35 milímetros, también debajo del promedio. “Si durante marzo no llueve lo necesario, la sequía afectará y pondrá en riesgo la cosecha y la estabilidad cambiaria”, advierte FMyA.

“La soja está en etapas reproductivas críticas y sólo una de cada 10 hectáreas presentes en el país con el cultivo tiene una condición excelente a buena, dos están en condición regular a mala y hay siete en situación normal que podrían pasar a mala si sigue sin llover”, señaló Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, ante el portal Bichos de Campo.

Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) dijeron que hay “alerta roja” para la soja de segunda. Sofía Corina, integrante del servicio GEA de la BCR, dijo que “en esta última semana la condición de soja de segunda desmejoró notablemente y en la región núcleo pampeana el 60% del área está en condición mala a regular”. Esta semana publicarán nuevas estimaciones para la gruesa y todo apunta a un ajuste hacia abajo.