Pausa en la pax cambiaria más rápido que lo esperado

24 de febrero, 2021

Pausa en la pax cambiaria más rápido que lo esperado

Por Luis Varela

Entre la corrida cambiaria de octubre y el cierre del año pasado los dólares financieros libres se habían colocado en un tobogán, impulsado por venta de reservas y bonos de parte del Gobierno y por la obligación de los grandes contribuyentes de cumplir con los pagos impositivos de fin de año. Iniciado enero, tanto el MEP como el contado con liquidación volvieron a subir rápidamente, en una recuperación que duró tres semanas y que fue cortada por dos factores: los granos alcanzando máximos de nueve años y la confirmación de que en marzo los millonarios argentinos deberán pagar el impuesto a la riqueza.

Así, entre mediados de enero y este lunes, tanto el MEP como el CCL perdieron mucho precio: el contado con liquidación cayó de $152,27 a $142,51 y el MEP se desplomó de $149,60 hasta $138,79. Ayer los granos volvieron a entregar sonrisas para Argentina, con subas tanto en Chicago como en la Bolsa de Rosario y el pago del impuesto a la riqueza sigue pendiente, pero sin embargo, por primera vez a lo largo de las últimas cuatro semanas los dólares financieros libres cambiaron de dirección. El dólar MEP subió 92 centavos hasta $139,86 y el contado con liquidación subió 28 centavos hasta $143,47.

Frente a ese giro dentro de la pax cambiaria que viene logrando el ministro Guzmán, la pregunta obligada desde la prensa a los operadores fue bien sencilla: por qué subieron el mep y el ccl, con suba del 1,6% para la soja en Chicago y del 2,2% en Rosario. Y la respuesta sorprendió, y abre un serio interrogante para las jornadas por venir: “El vencimiento que deben pagar 24.000 millonarios argentinos por el impuesto a la riqueza es enorme, de $400.000 millones, equivalentes a unos US$ 2.700 millones, pero buena parte de esos fondos ya fueron convertidos en pesos, con venta de dólares y de bonos, por lo que el balance para lo que está por venir puede mostrar un tablero de pax cambiaria diferente”.

Además de esa amenaza para el tipo de cambio, lo cual obligaría a Guzmán a tener que volver a intervenir fuerte para que el dólar no vuelva a escaparse con una inflación que está avanzando con velocidad de crucero del 16% cuatrimestral, equivalente a más del 80% anual, ayer apareció otro dato muy preocupante: se profundizó la caída del precio de los títulos públicos argentinos y la Bolsa de Buenos Aires cayó casi en solitario, a pesar de que los mercados internacionales tuvieron una jornada bastante más tranquila que el lunes en rojo, que amenazó con desatar el final de la burbuja, algo que todos esperan.

El foco de la corriente vendedora de papeles argentinos fue asignado por los operadores a un mal humor general por la velocidad de vacunación, por el Vacunatorio VIP, pero sobre todo por la reacción que tuvo el presidente Alberto Fernández en su visita en México. Después de que su par mexicano Andrés López Obrador tardara un día en recibirlo, afirmando además que en su país no hay vacunas VIP, Alberto dejó a todos boquiabiertos al decir: “basta de las payasadas de estas denuncias del Vacunatorio VIP. No hay ningún tipo penal que diga que será castigado el que vacuna a otro que se adelantó en la fila, no existe ese delito, y no se pueden construir delitos graciosamente”.

Frente a eso, diferentes consultoras, como Poliarquía, Management & Fit y otras, salieron a decir que este evento del vacunatorio afectará severamente la imagen del Gobierno, ya que el manejo sanitario era casi el único tema que lo sostenía hasta noviembre pasado. Luego, con la mala contratación con laboratorios y con Argentina vacunando a un tercio de velocidad que Brasil y once veces más lento que Chile, ese activo que planteaba la expectativa de una buena elección en octubre se ha desgastado.

Compensado con la lenta pero persistente suba de la tasa de interés en EE.UU., que ya llegó al 1,4% en los bonos a 10 años y al 2,2% en los bonos a 30 años, el dólar global sigue sin recorrer el sendero bajista que le pronostican casi todos los bancos de inversión. Ayer, en el exterior el dólar subió 0,2% contra el yen y 0,1% contra el euro, pero bajó 0,2% contra el real, cedió 0,3% contra la libra y el chileno y cayó 1,1% en México.

Y con los productores argentinos liquidando granos, por temor a que el gran precio actual se desinfle, y con los millonarios juntando los pesos para pagar riqueza a fines de marzo, cinco de los seis dólares de Alberto subieron ayer, con únicamente el blue mostrando otra rueda con debilidad. El dólar turista subió 10 centavos hasta $156,47, el oficial subió 6 centavos hasta $94,83, el blue bajó un peso hasta $146 y el mayorista subió 10 centavos hasta $89,53, con el Banco Central ganando US$ 23 millones para las reservas por lo que ahora tiene US$ 39.498 millones. A su vez, la brecha entre el dólar oficial y el blue bajó al 54% y la del CCL y el mayorista subió al 60%. Y, debido a los cambios globales, medidos en pesos, la libra subió 44 centavos hasta $126,26, el real subió 7 centavos hasta $16,46, el euro bajó 6 centavos hasta $108,69. Por su liberación de Europa vía Brexit y con el anuncio de que liberará la circulación en junio por un alto nivel de vacunación, la libra esterlina se está convirtiendo en la moneda del momento, con una suba de más del 3% contra el dólar y del 2% contra el yuan en lo que va de este año.

Los mercados externos iniciaron el día de ayer con la sensación de que se iniciaba la debacle que todos pronostican. Muchas bolsas llegaron a caer más del 2% en la apertura, pero sin embargo al final terminaron sin mucha fuerza, pero bastante mejor. Los índices Dow y S&P de la Bolsa de Nueva York finalizaron con subas mínimas, inferiores al 0,1%, y el Nasdaq bajó otro 0,5%, con algunas tecnológicas perdiendo mas y mas seguidores. Pero tras el impacto de Bolsonaro en Petrobras en la rueda del lunes, las bolsas latinoamericanas subieron porque los commodities siguen brillando: la Bolsa de San Pablo rebotó 2,3% y la de México terminó 0,8% arriba.

En el mercado argentino, en cambio, todo fue a contramano. Empezando por los títulos públicos, se vio una nueva caída de más del 0,5% y con altísimo volumen. Razón por la cual ayer el riesgo país volvió a subir en otros 9 puntos hasta 1.515 puntos básicos, el nivel más alto desde que se realizó el canje de deuda en agosto pasado.

Y probablemente la peor parte estuvo en la bolsa porteña. Con menos negocios, $864 millones operados en acciones y $1.825 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires cayó otro 2,9% por lo que los precios en pesos de las acciones argentinas retrocedieron al menor nivel de los últimos siete meses, período en el que se acumuló una inflación del 27,2%.

Y la caída en los papeles privados no ocurrió únicamente en Argentina. Mientras la Bolsa de Nueva York terminaba entre quieta y con bajas leves, los ADR nacionales que operan en ese mercado tuvieron una baja en bloque de hasta el 7%. Sólo se salvó Telecom, que pudo subir porque se autorizó una suba de sus tarifas en marzo, pero luego hubo baja en bloque, con Bioceres como el papel más afectado, pero también con los bancos mostrando bajas en todas sus variantes. Ayer el BCRA volvió a absorber 201.014 millones de pesos en Leliq al 38%. Al tiempo que el Ministerio de Economía convocó para hoy a una nueva licitación de títulos en pesos (Ledes, Lepase y Boncer) buscando conseguir más de $200.000 millones.

Esta situación de repunte de dólares financieros con dura caída de acciones y bonos se dio con un gran viento de cola internacional, ya que las commodities siguen brillando. El petróleo ganó otro escalón, a mejores precios en quince meses. Los metales básicos vuelan a sus mejores precios en diez años. Los granos repuntaron de nuevo y quedaron a menos de 2% del récord de hace un mes, máximo de nueve años.

Y el único llamado de atención para los inversores de riesgo ocurrió en las posiciones refugio que estuvieron de moda en los últimos tiempos. Las onzas de oro y plata bajaron otra vez. Y el dolor más fuerte se vio en criptomonedas, con duros desplomes de hasta 25% en algunas variantes. Las bajas fueron tan fuertes que los millennials se miraban las caras. El bitcoin había superado los US$ 58.000 el domingo, cayó a US$ 53.000 el lunes y a US$ 48.000 ayer. El lunes muchos participantes del sector decían “me encanta, cuando llegue a US$ 50.000 compro”, pero siguió bajando, tocó US$ 43.000 a media rueda, luego aparecieron compradores que lo devolvieron a US$ 48.000, todo con un clima de altísima volatilidad, puro vértigo, sólo para quienes tienen el corazón apto para grandes maratones.