“La industria depende del mercado interno y por eso necesitamos que mejore el salario real”

11 de febrero, 2021

"La industria depende del mercado interno y por eso necesitamos que mejore el salario real”

Por Agustín Maza

En el marco de la crisis generada por el coronavirus, en 2020 la actividad industrial retrocedió 7,6% respecto a 2019, según los datos del Indec. Sin embargo, hacia finales de año y en el inicio de 2021, la industria mostró signos de recuperación en casi todos sus rubros.

En diálogo con El Economista, el secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, Ariel Schale, consideró: “La política industrial es un instrumento del desarrollo, pero entendemos que debemos dar un salto cualitativo de nuestras capacidades productivas”. Además habló de la necesidad de mejorar el salario real ya que “nuestra industria es dependiente del mercado interno”.

El último dato del Indice Industrial Manufacturero (IPI) arrojó que 11 de los 16 rubros relevados crecieron de manera interanual en diciembre. ¿Considera que se mantendrá esta tendencia?

 La crisis que dejó el macrismo presentaba de por sí un desafío y a eso se le sumó la pandemia. Creo que es importante mencionar de dónde venimos para saber hacia dónde vamos. En los últimos meses del año el consumo de energía en el sector productivo tuvo aumentos y, por la información que tenemos, en enero creció por encima de los niveles del mismo mes de 2020. Por eso somos optimistas en que vamos a tener, y no solo a nivel industrial, un año muy bueno.

 Teniendo en cuenta los rubros que por ahora no están en ese sendero, como por ejemplo el textil o alimentos y bebidas. ¿Evalúan medidas para el corto o mediano plazo para esos sectores?

No hay mejor medida que decidir todos los días tener industria y un mercado interno fuerte. Hoy no hay empresarios que vengan a mi despacho con una agenda de perspectivas negativa. Todavía no se refleja en las estadísticas, pero el sector textil, por ejemplo, está trabajando a una capacidad superior a la prepandemia. Fue muy castigado por la apertura importadora.

 La inflación en prendas de vestir y calzado tuvo una alza interanual del 60%, sin embargo, la actividad estuvo en baja. ¿Cúal es la causa?

Hay que hacer una diferencia entre los precios finales al consumidor, que la referencia es sobre los productos importados que se pagan en dólares, y los que se producen en nuestro país, que se ven más en el segmento de precios mayoristas. Por la devaluación y la suba del algodón, que es un commodity, se ve la suba de precios.

 El salario cayó en los últimos 3 años. El Indec dio a conocer ayer que quedaron 3,1% por debajo de la inflación del año pasado. ¿La baja en la producción de alimentos y bebidas está vinculada a esto?

En particular, más allá de su característica industrial, ese tema (alimentos) está absolutamente gobernado por la Secretaría de Comercio Interior. Lo que sí hay es un trabajo coordinado de todo el Ministerio en ese sentido. En cuanto a los salarios, nuestra industria es dependiente del mercado interno y su fortaleza está dada por la capacidad de compra. Por eso necesitamos que mejore el salario real. La otra turbina es la rentabilidad de las empresas y debemos alcanzar un equilibrio que nos permita avanzar. Durante las reuniones que mantuvimos ayer con sindicatos y las que tendremos hoy con  los empresarios esperamos obtener ese consenso.

¿Trabajan un plan de contención del empleo industrial en caso de algún inconveniente derivado de la pandemia?

Hoy en día, los puestos de trabajo están un poco por encima de los niveles de febrero de 2020, antes de la pandemia. Hasta octubre, últimos datos oficiales, el empleo industrial creció durante cinco meses consecutivos. Los datos que manejamos nos dan que la tendencia se mantiene. Las medidas van surgiendo a partir de las eventualidades. El coronavirus nos enseñó a ser pragmáticos.

 ¿Cómo evalúan la evolución de las suspensiones?

Lo que se da, mayormente, es que si hay personal suspendido es porque son personas de riesgo. Lo que está pasando es que se está tomando trabajadores de manera sostenida.

 En ese sentido el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) se terminó en diciembre. Sin embargo, la prohibición de despidos continúa ¿por qué?

No hay industrial que no rescate el mérito del ATP, a diferencia de otras políticas públicas que generan división de la biblioteca. Ha sido una decisión muy pertinente, en el lugar y el tiempo indicado. Con respecto a los despidos, decidimos seguir cuidando el empleo. Seguramente, ese será el camino y, con la mejora, se evaluará la continuidad o no de esa medida.

"La industria depende del mercado interno y por eso necesitamos que mejore el salario real”
“La apertura o el proteccionismo son instrumentos, y no objetivos”, sentencia el secretario

Algunos sectores industriales, por ejemplo el autopartista, piden medidas proteccionistas para poder crecer.

La apertura comercial o el proteccionismo son instrumentos, y no objetivos. El objetivo es el desarrollo económico y social. Debemos ser tan abiertos o protectores como sea necesario. La política comercial de este gobierno prioriza reconstruir un entramado productivo que está muy mal. Los países centrales hoy son más vendedores que compradores. La verdadera batalla es preservar los mercados de trabajo. La revolución 4.0 pone a la industria de cercanía en un lugar estratégico como reservorio de trabajo humano, a diferencia de lo que pueda llegar a pasar con comercios y servicios. No estamos en vista de modificar políticas arancelarias.

 Además de Industria, usted es secretario de Economía del Conocimiento ¿Qué importancia le da a esa porción de su competencia?

La política industrial es un instrumento del desarrollo, pero entendemos que debemos dar un salto cualitativo de nuestras capacidades productivas. Hoy la capacidad instalada de la industria está en 58,4%, esto quiere decir que todavía estamos lejos del techo. Entendemos que necesitamos vincular tres factores: recursos naturales, el valor agregado de esos recursos e incorporar nuestro potencial científico. Todos los países están con políticas muy ambiciosas en ese sentido. A todo eso le sumamos la oportunidad de Argentina de exportar su conocimiento al mundo.

 ¿Qué ventajas y desafíos ve en aumentar las exportaciones?

El máximo año de expansión del PIB fue en 2011. En ese año tuvimos récord de exportaciones e importaciones. Dime cuánto comercias y te diré cuán inserto en el mundo estás. Cuando comenzamos la gestión, la situación era totalmente distinta a 2011 o 2015. El desafío está en conseguir una escala que nos permita conseguir más exportaciones para el ingreso de divisas y producir los insumos que hoy importamos para reducir el déficit comercial. La ventaja es el potencial productivo que tenemos.

 ¿Qué deberán hacer para mantener el superávit comercial en caso de que repunte el consumo y, en consecuencia, las importaciones?

Ante la necesidad de dólares que tenemos hay que administrar las divisas. Por eso algunos sectores tendrán un cupo para importar igual al año anterior.  De todas formas, la demanda de insumos importados para producir, en caso de que la actividad crezca mucho, no podrá ser cubierta por cuestiones de la restricción externa. La política económica aplicada por el Gobierno Nacional está abocada a subsanar esa restricción que lamentablemente viene hace mucho, pero se profundizó en los últimos 3 años.

 ¿Cómo entiende el rol del Mercosur a futuro?

Hoy los volúmenes de comercio en la región están muy por debajo de años atrás. Queremos recuperar la vigorosidad que solía tener el bloque. Argentina sin su plataforma regional es un país más débil. También tenemos en cuenta que hay visiones disímiles en cuanto al futuro del Mercosur. La nuestra es desarrollar la región, representaría una oportunidad para mejorar la escala de nuestras exportaciones.

 ¿Están articulados con la banca privada para ayudar financieramente a las pymes?

El primer paso fue bajar la tasa de interés, porque era imposible financiarse con las tasas vigentes cuando asumimos. La asistencia en créditos a empresas durante 2020 representaron casi $2 billones. La banca pública es la que más aportó a esto, pero mantenemos convenios de subsidios de tasa de interés con toda la banca privada y estamos a la espera de varios acuerdos.

 ¿Cuál es la importancia de la inversión en proyectos productivos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para 2021?

Queremos que el fondo tenga una lógica virtuosa para financiar proyectos que generen empleo y eso alimente a su vez el fondo para que vuelva a crecer. Va a ser una ayuda muy importante a nivel productivo, económico y social.