Sin dólares genuinos, la pax cambiaria pierde sustento

27 de enero, 2021

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Por Luis Varela

Con una señal de alivio, ya que los granos subieron entre 2% y 4% en la Bolsa de Chicago, con la soja otra vez arriba de US% 500 por tonelada, el Gobierno difundió ayer dos indicadores, uno bueno y uno malo, que por un lado volvieron a generar alguna presión en el frente cambiario pero que, al mismo tiempo, le dio cierto sostén el precio derretido que vienen anotando los titulos argentinos.

El indicador bueno tuvo que ver con el nivel de actividad económica: el Indec dijo que en noviembre hubo un repunte del 1,4% contra octubre, en el séptimo mes consecutivo con mejora, aunque año contra año todavía se ve una baja del 3,7%. Y el indicador malo corresponde al saldo comercial: por los cepos y la brecha cambiaria, en diciembre hubo un déficit de US$ 364 M, el primer rojo luego de 28 meses seguidos con superávit.

El saldo comercial negativo de diciembre fue originado en parte por el paro en los puertos y la imposibilidad de exportar granos que hubo el mes pasado, pero el núcleo del problema es una brecha cambiaria que, a pesar de los esfuerzos del Gobierno, sigue instalada en la zona del 70%, una diferencia que incentiva a los importadores y desalienta a los exportadores, con lo que Argentina desfinanciada de estos tiempos se queda sin la única fuente de dólares genuinos que venía logrando.

Esta escasez de dólares de comercio exterior le agregó una presión más a la solidez de la pax cambiaria, por lo que ayer el dólar fuga volvió a estar en alza, obligando al Banco Central a perder reservas de nuevo, mientras que los pequeños inversores, que deben enfrentar precios absurdos, se convierten en vendedores de dólares del colchón, por lo que el blue tiene unos pocos días más en estos niveles.

Monedas en el exterior

A nivel global, el nombramiento confirmado de Janet Yellen como la primera secretaria del Tesoro mujer en la historia de Estados Unidos les aseguró a los operadores que la lluvia de dólares para alentar la economía será completamente cierta, por lo que el billete verde volvió a apuntar con sus agujas hacia abajo. Así, en el exterior el dólar no cambió en Chile, pero bajó 0,1% contra el yen, 0,2% contra el euro, 0,5% contra la libra, 0,6% contra el mexicano y cayo 2% en Brasil. Y en enero la moneda absolutamente ganadora es el yuan ya que mejora 1% contra el dólar.

En el mercado local, como dijimos, el dólar blue estuvo quieto, con el chiquitaje equilibrando las cosas y manteniendo el precio en $156 por quinta rueda consecutiva, pero los dólares financieros libres siguen escalando, acercándose cada vez más y preparando un inicio de febrero en el que los precios subirán un escalón, o de lo contrario obligarán al Gobierno a gastar más reservas y más bonos, como estuvo haciendo con gran intensidad en octubre, noviembre y mitad de diciembre.

Con eso, el panel de los seis dólares de Alberto estuvo compuesto de la siguiente forma: el turista subió 8 centavos hasta $152,46, el oficial subió 5 centavos hasta $92,40, el blue no cambió y siguió clavado en $156 y el mayorista subió 12 centavos hasta $87,02. El dólar MEP subió 45 centavos hasta $146,89 y el contado con liquidación subió 42 centavos hasta $149,72. Y, medidos en pesos, la libra subió 70 centavos hasta 119,44, el real subió 36 centavos hasta 16,25 y el euro subió 33 centavos hasta 105,78.

Evidentemente, cada vez que un inversor que con su actividad logra conseguir pesos, inmediatamente sale del sistema, se pasa a contado con liquidación o a dólar mep, por lo que a pesar de los esfuerzos del Gobierno la brecha entre el dólar oficial y el blue no logra bajar del 69% y la del CCL y el mayorista subió al 72%, situación que debilita al comercio exterior y deja sin superávit a Argentina.

De hecho ayer, luego de un mes y medio en el que el Banco Central logró comprar nada menos que US$ 1.200 millones en reservas, la autoridad monetaria volvió a perder divisas. En números finos, el Banco Central perdió US$ 62 millones en las reservas que quedaron en US$ 39.629 millones. Y en los últimos diez días la caída de reservas fue de US$ 183 millones, por lo que la distensión que reinó durante diciembre parece haberse quedado sin aire.

Guzmán busca fondos

Y esta señal no es sencilla, ya que hoy mismo el ministro de Economía Martín Guzmán hará una nueva licitación en la que buscará conseguir unos $200.000 millones para cubrir los vencimientos del viernes, haciendo que el Gobierno viva absolutamente al día. Hará un llamado en el que intentará colocar cuatro letras con vencimiento en 2021 y dos bonos ajustados por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (inflación).

Estos títulos serán una Letra del Tesoro a descuento con vencimiento en abril próximo, una Letra del Tesoro a tasa variable más 1,5% con vencimiento también en abril, una Letra del Tesoro a descuento con vencimiento en junio, una Letra del Tesoro en pesos a tasa variable mas 2,25% con vencimiento en junio, un Bono en pesos ajustado por CER más 1,3% con vencimiento en setiembre de 2022 (T2X2) y un bono en pesos ajustado por CER mas 1,4% con vencimiento en marzo de 2023 (TX23).

Este llamado es bastante al límite, ya que este mismo viernes Martín Guzmán debe pagar $141.709 millones en letras a descuento y $45.946 millones en letras vinculadas a la tasa de pases pasivos. Y en 2021 los compromisos por los pagos de deuda en pesos rondan los $2,2 billones y el Gobierno busca ampliar el fondeo neto para reducir la emisión monetaria.

Y este financiamiento no es el único que se está realizando. Con una inflación creciente, sin modificar las tasas a pesar de las subas de los precios, el Banco Central siguió con su bola de nivel: colocó ayer otros $232.443 millones en Leliq pagando 38% anual, haciendo que casi todos los depósitos de privados que hay en el sistema estén recolocados en la autoridad monetaria, mientras los bancos pagan en plazos fijos una tasa anual del 37%, que seduce cada vez menos.

Acuerdos de precios

Esto sucede mientras el Gobierno realiza acuerdos para bajar el precio de la carne (que irá a pocas bocas de expendio) y busca encontrar alguna vía para frenar la suba de las frutas y las verduras. En esa línea, el economista Luciano Cohan de la consultora Seido manifestó que “la inflacion persiste, todo sube y los controles de precios son cortoplacistas e ineficientes”. Y agregó, con una cuota de realismo, que “la única virtud de los acuerdos de precios es que le permiten al político simular que está haciendo cosas, cuando en realidad no está haciendo nada”.

Frente a eso, los titulos públicos argentinos tuvieron un día mixto, con subas y bajas, sin que se haya modificado en absolutamente nada el nivel de riesgo país, que sigue colocado en 1.433 puntos básicos, 8,3 veces más alto que el de los países vecinos.

La buena noticia que hubo en el mercado financiero ayer tuvo que ver con las acciones, que tuvieron más negocios y mejores precios. El motor del movimiento fue una entrega de YPF, que mejoró la oferta a los bonistas acreedores, proponiendo más pago de intereses y de cupones, pero sobre todo entregando mejores garantías. Eso hizo rebotar el destruido precio de la petrolera y provocó un giro en todos los papeles argentinos que cotizan en la Bolsa de Nueva York.

A nivel global, los mercados bursátiles están en zona de pausa. El coronavirus sigue con mucho contagio y mucha muerte, provocando entre otras cosas la renuncia del primer ministro de Italia y generando una importante pelea entre los países de Europa, que hacen una cinchada para conseguir vacunas. Con eso como fondo, Wall Street tuvo una baja del 0,2% en sus índices, a pesar del estímulo gigante de Joe Biden. Al tiempo que hubo una merma similar en la Bolsa de México y una baja mayor en la de San Pablo.

La Bolsa para arriba

En el mercado bursátil local, con más negocios, $899 millones en acciones y $2.687 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 4,2%. El motor fue YPF, cuyo ADR recuperó 7%, desde un pozo profundo, ya que a pesar de la suba de ayer aún cae en dólares nada menos que 32% en las últimas cinco semanas, luego del portazo de Guillermo Nielsen y de la designación de un hombre K.

A pesar de haber en el mundo un dólar global más débil, las commodities y otras posiciones refugio no festejaron. El petróleo cedió apenas. Los metales preciosos y básicos estuvieron mixtos, sin tendencia. Hubo una buena reacción para los granos, con la soja otra vez en US$ 504, luego de haber caído de US$ 525 a US$ 487. Y el panel de criptomonedas está con todos los inversores mirándose las caras: el bitcoin se resbaló otro 4%, ya pierde 21% desde la última cumbre, y hay bajas mayores en otras monedas del sector.