Arranque tras tres semanas de dólar en alza y títulos en baja

4 de enero, 2021

Las acciones argentinas presentan ganancias y el dólar blue sube a $166

Por Luis Varela

Después de un 2020 en el que sufrimos un desastre sanitario (estamos octavos en el mundo en muertes por millón de habitantes, superando incluso a Brasil, que veíamos sumergido en un incendio de virus), con una de las mayores inflaciones del mundo, con el dólar blue saltando 111%, con tasas de interés negativas en los plazos fijos, con caída del 13% en dólares en los bonos, derrumbe del 42% en dólares en acciones y un riesgo país que es siete veces más alto que el de todos los países vecinos, Argentina arranca el 2021 sumergida en un mar de incertidumbres.

Con los países desarrollados iniciando una lenta vacunación masiva, Argentina recibió hasta ahora la primera parte de una cantidad de dosis mínima y los contagios están volviendo a subir de manera alarmante, con casi 21.000 casos en tres días, con 43.375 fallecidos en lo que va de la pandemia, el 8,6% de los muertos por Covid en América Latina.

Como la oferta de productos esenciales empieza a escasear, el Gobierno inicia el año prometiendo con una mano retención cero a las exportaciones de frutas, hortalizas, cebolla, tomates y otros productos, con la esperanza de que la gente de campo tenga un incentivo para producir esas mercaderías, mientras que con la otra mano bloquea la exportación de maíz, porque es un insumo esencial para producir pollos y otros alimentos, y si se exporta todo la inflación y la escasez seguirán mostrando los dientes.

Con esa inestabilidad, el mundo financiero acaba de atravesar una barrera anual crítica. Se superó el 31 de diciembre, momento en el que se saca la foto para aplicar lo que se paga del impuesto a los bienes personales. Por esa razón, muchos inversores grandes, bien asesorados por sus contadores, hicieron movidas con la intención de pagar lo menos posible. Así, hubo tenedores de fondos que trajeron dólares del exterior, por lo que los dólares financieros se frenaron, y hubo familias que sacaron dólares de sus cajas de seguridad y los pusieron en cajas de ahorro. Todo con la intención de volver a las posiciones anteriores una vez pasada la foto de fin de año, ya que no se confía en un Gobierno que resuelve cosas unilaterales de un momento para otro, sobre todo con una historia argentina en la que hubo impuesto a la riqueza, corralitos, o decisiones que van completamente a contramano de los intereses de la propiedad privada. Y, para contrarrestar esa movida, se dice que Fernández prepara un proyecto de ley para evitar ese gambito, indicando que para quedar exentas las inversiones deban estar en la misma posición al menos el 75% de los días del año.

Por todo eso, durante las últimas tres semanas de diciembre vimos una nueva corrida contra el dólar, en las que el blue saltó $20, casi 14%, en una movida que según los operadores va a continuar y, además, empezará a verse otra vez presión en los dólares financieros, por lo que el ministro Guzmán tendrá que hacer cada vez más esfuerzo.

El disloque político y las complicaciones que tiene Guzmán para poder poner los números en caja, pone además otro elemento de presión, con la Corte debiendo definir si la nueva fórmula de ajuste jubilatorio es constitucional o no, y si se convalida la quita de fondos a la Ciudad de Buenos Aires. Todo con el ex vicepresidente Boudou sentenciado a volver a prisión, pero diciendo por las redes: “pensé que con este Gobierno en el poder la situación no iba a ser así y con esto a partir de febrero -cuando termine la feria y deba volver a prisión- van a ir contra Cristina”.

Por todo esto, además de volver a verse una suba en el dólar, los bonos argentinos no logran salir del pozo, su bajo precio contado les imprime una tasa a vencimiento del 16,2% anual, con un riesgo país de 1.372 puntos, siete veces más alto que el de los países vecinos. Y las acciones de la Bolsa local acaban de desplomarse 15% en dólares, y no se trata de un fenómeno local, ya que mientras los índices de la Bolsa de Nueva York se mantienen en una burbuja en ebullición, los ADR de por ejemplo YPF, Telecom o IRSA que cotizan en dólares en ese mercado acaban de caer entre 11% y 28%.

Toda la región está inundada de dólares, con préstamos con las tasas más bajas en muchos años. Y Argentina tiene el financiamiento externo cerrado y en el financiamiento interno sólo participan los inversores institucionales, obligados a mantenerse en pesos. Con ese marco, generado por renegar de todo lo que se había hecho en el mandato anterior, Fernández acaba de acercarse a romper otro récord: firmó 76 decretos de necesidad y urgencia en 2020, el mayor número de ese tipo desde 2003.

Y en un mundo con viento a favor, con la soja volando en Chicago, la Argentina está sola: incluso bloqueando la exportación que nos puede traer la mayor cantidad de dólares genuinos posible (con el maíz) para que ese agujero no termine haciendo explotar la inflación, formada por súper emisión de pesos, la mayoría para un gasto público sin control, la mayor parte del cual no tuvo nada que ver con el Covid 19.