Argentina no convence y los inversores se van a otra parte

18 de enero, 2021

Acciones argentinas en alza: el S&P Merval gana 0,5% y los ADR escalan hasta 3%

Por Luis Varela

Con 2 millones de muertos en trece meses, es decir unos 5.100 muertos por día, empezó finalmente la vacunación contra el Covid-19. El proceso será largo y trabajoso: desde el jueves se están vacunando en todo el planeta unas 3 millones de personas por día, con un ritmo que seguramente se irá acelerando. Pero solo para tener una muestra de lo que puede suceder puede decirse que Joe Biden, que este miércoles entra a la Casa Blanca como nuevo presidente de Estados Unidos promete tener vacunadas 100 millones de personas en sus primeros cien días, por lo que (si eso sucede) para mayo uno de los países más desarrollados del mundo todavía tendrá millones de estadounidenses sin vacunar.

En todo el mundo, Estados Unidos es el país más afectado por el Covid en cantidad de muertes (acumula 405.261 decesos), pero en la relación fallecimientos por cantidad de habitantes, los norteamericanos sufren la pérdida del 0,12% de su población y el más complicado es Bélgica, con el 0,18% de muertos sobre habitantes totales. Argentina, con 45.295 decesos tiene una relación menor, de 0,10% de fallecidos y es la octava nación más afectada del planeta detrás de Bélgica, Italia, Perú, Chequia, Estados Unidos, Reino Unido y España.

Al cierre de esta edición se llevaban vacunadas casi 40 millones de personas, o sea apenas el 0,5% de los habitantes del mundo, y casi todas en los países más desarrollados. Biden entrará en el poder como si fuera un bombero. Anunció un plan de estímulo gigantesco, de US$ 1,9 billones, que significará, entre otras cosas, un cheque de US$ 2.000 dólares en los bolsillos de muchos estadounidenses porque el daño que sufrsu economía es grande.

Pero lo que más llamó la atención en los últimos días no fue el paquetazo de liquidez que lanzará Biden, sino el escaso impacto que tuvo semejante anuncio. Entre abril y diciembre del año pasado, con los sucesivos estímulos de Donald Trump, el dólar bajó fuerte contra una canasta de monedas principales, pero en lo que va de enero -pese a una nueva oleada de dólares lanzados desde helicópteros- el billete verde no solo no bajó, sino que subió 1,5%, con las subas más llamativas en Chile, Brasil y contra el euro. Lo cual indica que el mundo no se llena únicamente de dólares, sino que también se está inundando de otras monedas.

Y lo más destacado del caso es que, además de este poco impacto cambiario del enorme estímulo norteamericano, es que pareciera empezar a verse un freno en el salto sin fin que estuvieron mostrando en los últimos meses las cosas: los metales básicos y los granos están con los precios más altos de seis y siete años y el petróleo acaba de subir a su valor más elevado en trece meses, pero otros activos que vinieron actuando como claro refugio contra el caos del Covid y de la emisión de dinero están dando señales de que están pegando la vuelta.

Sucede que los bonos de los tesoros de los países supuestamente más sólidos están dejando de ser tan laxas. Hace unos meses, solo por citar algunos ejemplos, la tasa larga de los bonos de Suiza tenían una tasa negativa del 1,09% anual y ahora ese interés sigue siendo negativo pero es de “sólo” 0,52%. Japón tenía hace unos meses una tasa negativa del 0,28% anual y hoy ya paga 0,02% positivo. La tasa del bono en libras esterlinas subió de 0,1% a 0,3%. Y el caso quizás más destacado es el bono de EE.UU., que pasó de pagar 0,5% a 1,1% anual.

Esta incipiente suba de tasas de interés, en medio de una lenta pero creciente vacunación, está poniéndole una tapa a los tres principales refugios que eligieron los inversores en el último año. La onza de oro fue la primera en recibir la estocada de la suba de tasas de interés, como el metal precioso no rinde, desde su pico de US$ 2.068 marcados en agosto, ahora cotiza a US$ 1.827, 11,6% más abajo. La onza de plata también siente la vuelta de tasas más altas: de US$ 29,33 bajó hasta US$ 24,81, un descenso del 15,4%. Y en las últimas ruedas la tasa también le mordió las luces del centro a las criptomonedas: el bitcoin acaba de pincharse de US$ 41.400 a US$ 35.270 dólares, en una tensión extremadamente volátil que por ahora muestra un precio que retrocedió 14,8%.

Por supuesto, la gran preocupación de todos los inversores está enfocada ahora en que la suba de tasa de interés puede afectar el auge de las bolsas y de los bienes. Como un movimiento muy reciente, pero que debe ser seguido con atención, el aluminio acaba de retroceder 4%, el cobre achicó 3% y productos vitales para Argentina, como el maíz y la soja, siguen en zona de máximos de seis años, pero acaban de achicar entre 1,5% y 2%.

Además de eso, está la realidad. La cantidad de empresas afectadas por el Covid es enorme y la gente sin empleo es numerosa. EE.UU. acaba de informar la mayor cantidad semanal de pedidos de seguro de desempleo en cinco meses y eso se está patentizando en los balances trimestrales que están entrando a Wall Street, la mayoría con ganancias debilitadas, pero muchos con llamados de atención más importantes porque hay pérdidas gruesas.

Así, a pesar del estímulo que está realizando el nuevo presidente de EE.UU., la semana pasada casi todas las bolsas del planeta fueron afectadas. Se salvaron Tokio y Santiago de Chile, con subas leves, pero luego hubo bajas del 1% al 2,5% semanal en San Pablo, Buenos Aires, Madrid, Frankfurt, México y Nueva York.

Y específicamente, en lo que a Argentina se refiere, el proceso de mayor inflación mundial se siente mucho más. El INDEC confirmó que diciembre tuvo la mayor inflación mensual de la era Fernández y sin excepción los estudios económicos serios plantean para este año una inflación anual en torno al 50%, muy por encima de la que plantea Martín Guzmán.

Intentando instalar una visión de que la crisis está terminando, el Gobierno anuncia que la capacidad instalada de la industria se utiliza más y que el Banco Central está recuperando reservas. Pero el BCRA acumula más reservas porque se prohibió un cúmulo de importaciones, que están generando escasez y más inflación. Y mientras se festejan las refacciones que se hacen en la construcción, la cementera Loma Negra acaba de caerse 16% en Wall Street. Y mientras el petróleo salta al mayor precio mundial en trece meses, YPF (la empresa estatal insignia del país) acaba de desplomarse 28% en dólares en Nueva York.

Será una larga pulseada porque faltan cuarenta semanas para que se vote. Por ahora, a pesar de tener precios de remate, los inversores no tocan los bonos argentinos ni con un palo. Los bonos del canje, lanzados en septiembre del año pasado, tienen precios contado tan bajos que sus tasas a vencimiento están entre 16,5% y 17,9% anual. Y la Bolsa se secó: medido en dólares el índice Merval cotiza 53% por debajo del valor medio de los últimos quince años. Y el monto de negocios en acciones argentinas acaba de operar el segundo peor volumen diario de los últimos 120 días, lo cual demuestra claramente que los inversores se fueron a otra parte.