La industria del libro se concentra para resistir la ofensiva de Amazon

2 de diciembre, 2020

La industria del libro se concentra para resistir la ofensiva de Amazon

 Por Pablo Maas

Es un clásico: en Estados Unidos la tradición dice que los expresidentes escriben sus memorias y las ventas del libro (y los tours de charlas y conferencias) les aseguran una más que próspera jubilación. Este género acaba de romper todos los récords conocidos. El 17 de noviembre pasado salió a la venta el libro de memorias de Barack Obama “A promised land” (Una tierra prometida). En su primera semana, vendió más de 1,7 millones de ejemplares, lo mismo que los libros de dos de sus predecesores juntos, George W. Bush y Bill Clinton. Entre los que alguna vez fueron residentes de la Casa Blanca, solo la esposa de Obama, Michelle, se le aproxima. Su propio libro de memorias, “Becoming” (publicado en castellano como “Mi historia”), ha vendido unos 14 millones de ejemplares en todo el mundo (8 millones en EE. UU) desde su publicación en 2018.

Los Obama son autores de la editorial Crown, un sello perteneciente al gigante editorial Penguin Random House (PRH), propiedad a su vez del conglomerado alemán Bertelsmann. En 2017, PRH le pagó al matrimonio Obama US$ 65 millones en concepto de adelanto por sus libros, el mayor pago en la historia de la industria editorial.

Según algunos críticos, el libro de Obama promete convertirse en el más vendido de la última década. “Obama es el nuevo Harry Potter”, arriesgó una. No por casualidad, PRH es la mayor empresa editorial de Estados Unidos, gracias en buena parte a los oficios de su CEO estadounidense, Madeline McIntosh, una ejecutiva de 51 años que supo preparar a su empresa para la pandemia del coronavirus, invirtiendo US$ 100 millones en centros logísticos para distribuir sus libros durante los largos meses de confinamiento. Fue una apuesta ganadora: las ventas de libros en EE.UU., un negocio de US$ 26.000 millones en 2019, aumentaron 6% durante la pandemia.

PRH será ahora más grande si las autoridades regulatorias aprueban la compra de su rival Simon & Schuster, por US$ 2.200 millones, casi el doble de lo que pretendía su propietario, el grupo de medios ViacomCBS. La venta, anunciada la semana pasada, fue una licitación en la que también participó Rupert Murdoch, el dueño de News Corp, la mayor empresa de medios de comunicación del mundo, propietaria también de una de las “cinco grandes” de la industria editorial: HarperCollins. Las otras dos son la francesa Hachette, propiedad a su vez del grupo Lagardère y McMillan, originalmente británica pero en la actualidad propiedad de un grupo alemán.

Son todas empresas de la “vieja economía”, algunas fundadas en el Siglo XIX, como Bertelsmann, que comenzó vendiendo biblias en 1835 y desde entonces sigue siendo una empresa familiar de capital cerrado. Simon & Schuster es la más joven, fundada en 1928 por Richard Simon, un vendedor de pianos (y padre de la cantante y compositora Carly Simon) y un editor de revistas de autos, Max Schuster. Entre ambos juntaron ocho mil dólares y comenzaron a publicar libros de palabras cruzadas en Nueva York.

Se ve que el negocio anduvo bien, porque en las décadas siguientes Simon & Schuster publicaría a eminencias literarias como Scott Fitzerald, Hemingway y Tom Wolfe. Este año, causó gran revuelo con la publicación de “Rage” (Rabia), el best-seller de Bob Woodward sobre la presidencia de Donald Trump. “Este es un activo de alta calidad, un activo escaso”, dijo Thomas Rabe, CEO de Bertelsmann, al Financial Times. El grupo alemán pagó un precio equivalente a 15 veces las ganancias anuales de Simon & Schuster, un múltiplo bastante alto para una empresa de una industria considerada “madura”. ViacomCBS decidió venderla porque necesita achicar sus deudas e invertir más en streaming de video, un sector en el que compite con gigantes como Netflix, Amazon y Apple.

La industria del libro ha superado los temores que la invadieron hace una década con la irrupción del Kindle de Amazon y los libros digitales. En la actualidad, las ventas de e-books representan un 20% de las ventas totales de libros y parecen haberse estabilizado en ese nivel. Muchos temían que sucediera al revés y que los libros de papel sólo representaran a esta altura un quinto del total. Pero al igual que sucede en otras ramas del entretenimiento, como el cine con sus tanques o blockbusters, o la música con sus grandes hits, la industria editorial se concentra cada vez más en los best-sellers y en su capacidad para producirlos, distribuirlos y venderlos.

En todas estas etapas, Amazon se ha consolidado como la mayor amenaza de la industria editorial tradicional. No solo vende el 49% de todos los libros en Estados Unidos, también edita y, sobre todo, practica una política de precios predatorios que ya ha provocado la ruina de varias cadenas de librerías. Esta semana, por ejemplo, y mientras Penguin Random House sugería un precio de US$ 45 para la versión de tapa dura del primer tomo del libro de Obama, Barnes and Noble lo ofrecía a US$35 y Amazon a US$24.

Si la fusión de Simon & Schuster y PRH obtiene la luz verde de defensa de la competencia, los “cinco grandes” de la industria editorial pasarán a ser cuatro: un oligopolio para enfrentar a un monopolio con poder suficiente para dictar las reglas en el comercio minorista. Sin olvidar que el negocio del libro es altamente simbólico para el gigante creado por Jeff Bezos, que se inició como un modesto vendedor de libros online en 1995.